El papel del docente como constructor del pensamiento crítico en la Universidad

Por Carlos Villalpando Martínez[1]

 

Introducción

Desde mis inicios como docente —impartiendo clases de TaeKwonDo en educación preescolar y bachillerato— he sostenido que la función del maestro trasciende la mera transmisión de técnicas o conocimientos; enseña desde la persona, con una dimensión humana, formativa y transformadora. Esa convicción, alimentada por mi formación en sociología, mi paso por el servicio comunitario y mi preparación en la Maestría de Desarrollo Docente, así como la influencia de mi padre, quien fue profesor universitario, me impulsa a concebir la docencia como un acto ético, humano y reflexivo.

No obstante, la realidad educativa en México expone tensiones entre las aspiraciones humanistas de las políticas educativas y la forma en que éstas se implementan. Por ello, me pregunto: ¿qué significa hoy ser docente en un contexto marcado por la tecnología, los retos sociales y la necesidad de pensamiento crítico?

El paradigma institucional de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) apunta hacia ese ideal: promueve una educación centrada en la persona, en la comunidad, en la formación integral, inclusiva, democrática, equitativa —es decir, humanista y socialmente consciente.

Sin embargo —como advierten recientes estudios— es necesario indagar con profundidad en los fundamentos epistemológicos y didácticos reales que subyacen en la NEM, pues “no basta proclamar humanismo: se requieren métodos efectivos de construcción del conocimiento, participación, y pensamiento crítico” (Meza Díaz, 2025).

Al conjuntar las ideas de corrientes humanistas y socioculturales con las exigencias del mundo contemporáneo —en el que la inteligencia artificial (IA) irrumpe con fuerza en los procesos de aprendizaje— cobra relevancia para el docente asumir un rol activo como mediador consciente. Recientemente la UNESCO insistió en que los maestros y estudiantes deben desarrollar competencias de “alfabetización digital, pensamiento crítico y ética para usar IA responsablemente”, de modo que la tecnología complemente, pero no reemplace, la dimensión humana de la educación.

Así, este texto propone reflexionar sobre el papel del docente como constructor —no solo de contenidos—, sino de pensamiento crítico y ciudadano. Retoma mi trayectoria personal como evidencia vivencial y se fundamenta en marcos teóricos y normativos vigentes. Busca mostrar que ser docente hoy implica cultivar conciencia, agencia, autonomía intelectual y compromiso ético en los estudiantes, de modo que enfrenten no solo exámenes o tareas, sino los desafíos de una sociedad cambiante, tecnológica y compleja.

Así pues, a lo largo de mi práctica docente he comprendido que el pensamiento crítico no surge de manera espontánea: se cultiva en relaciones educativas donde el docente crea condiciones de confianza, diálogo y reflexión auténtica. Ese proceso requiere asumir la docencia como una práctica profundamente humana. La tradición humanista, particularmente la obra de Carl Rogers, subraya que la enseñanza significativa ocurre cuando el educador es congruente, empático y capaz de ofrecer un clima donde el estudiante pueda explorar sus ideas sin temor al juicio externo. Rogers (1969) afirmaba que el aprendizaje profundo surge cuando la persona se siente aceptada incondicionalmente, y en mi experiencia, tanto en el aula como en el trabajo comunitario, he constatado que los estudiantes participan con mayor apertura cuando se reconocen valorados y escuchados.

En mi formación en la maestría, estas ideas encontraron resonancia con las reflexiones sobre la condición humana del educador. Entender que el maestro no es solo portador de contenidos, sino sujeto de experiencia, ética y sensibilidad, transforma la manera de acompañar a los estudiantes. También aprendí, influido por perspectivas cercanas a Emmanuel Lévinas, que la relación educativa implica responsabilidad frente al otro; no una responsabilidad paternalista, sino la responsabilidad ética de abrir espacios de comprensión, cuestionamiento y libertad. Lévinas (1979) señala que el encuentro con el otro es siempre una interpelación ética, y esa idea ha marcado mi manera de entender que cada alumno trae consigo un mundo que merece ser reconocido antes que evaluado.

Sin embargo, la construcción del pensamiento crítico no depende solo del vínculo humano. La teoría sociocultural del aprendizaje, especialmente la obra de Lev Vygotsky, aporta un fundamento esencial: la idea de que el desarrollo cognitivo ocurre en interacción con otros, mediado por herramientas culturales y lenguajes compartidos. Según Vygotsky (1934/1978), el aprendizaje se potencia cuando el docente interviene como mediador que amplía las posibilidades del estudiante y lo acompaña a transitar de lo que puede hacer con ayuda a lo que puede hacer por sí mismo. En mi práctica esto se traduce en provocar discusiones, pedir que argumenten, que contrasten ideas, que analicen sus propias experiencias y que colaboren con sus compañeros para construir significados. Cuando el aula se convierte en un espacio dialógico, el pensamiento crítico florece con mayor naturalidad.

En el contexto educativo mexicano contemporáneo, esto representa un desafío. La Nueva Escuela Mexicana plantea principios valiosos —como el enfoque humanista, la inclusión, la equidad y la formación de ciudadanos críticos—; sin embargo, su implementación enfrenta rezagos, tensiones políticas y falta de claridad metodológica. Diversos análisis recientes han señalado que el humanismo de la NEM requiere un trabajo más profundo para traducirse en prácticas docentes concretas y no quedarse en un marco declarativo (Meza Díaz, 2025). Esta brecha entre el discurso oficial y la realidad cotidiana del aula hace que la formación del pensamiento crítico dependa, en gran medida, del compromiso y la preparación del maestro.

Pero también pone en tela de juicio el papel del alumno, reconocer su participación en la clase, motivado por sus propios procesos estructurales e intelectuales, que le permiten tomar acciones precisas como leer, estudiar y seguir investigando, no sólo es el papel del docente como transmisor y guía de conocimientos, es entonces, el trabajo del propio estudiante, de cualquier nivel, en éste caso el universitario, de darse a la tarea de explorar las inquietudes que se generaron en el aula, sin éste principio, no se puede lograr un aprendizaje ni pensamiento crítico completo.

A ello se suma la presencia ineludible de la inteligencia artificial en la vida académica. Las herramientas digitales pueden aportar información, sintetizar textos o facilitar tareas mecánicas, pero no sustituyen la capacidad de juicio, reflexión y deliberación ética. La UNESCO ha advertido que la educación contemporánea debe formar competencias críticas y éticas para el uso apropiado de la IA, evitando que los estudiantes deleguen en sistemas automatizados tareas que requieren discernimiento humano (UNESCO, 2023). En mi experiencia universitaria, esta advertencia se hace evidente: muchos estudiantes se sienten tentados a dejar que la tecnología piense por ellos. Frente a esto, el papel del docente es enseñar a usar estas herramientas como apoyo, no como reemplazo del pensamiento. Acompaño a mis estudiantes a cuestionar la información que reciben, a contrastarla, a identificar sesgos y a construir argumentos propios antes de recurrir a cualquier herramienta digital.

Ser docente en la actualidad, entonces, exige integrar teoría y práctica para guiar a los estudiantes hacia una comprensión más profunda y autónoma de su aprendizaje. Implica ayudarlos a responsabilizarse de lo que piensan y construyen, a tomar conciencia del contexto social en el que viven y de su papel como futuros profesionistas. He aprendido que el pensamiento crítico no es solo una habilidad académica, sino una postura ante la vida: una disposición a revisar nuestras creencias, aceptar la complejidad y participar activamente en la transformación del entorno. Mi tarea como docente es crear las condiciones para que esa postura pueda desplegarse y fortalecerse, aun en un mundo saturado de información y herramientas que parecen facilitar todo, excepto la responsabilidad de pensar.

 

Conclusión

A lo largo de mi trayectoria docente he descubierto que la formación del pensamiento crítico no se reduce a enseñar un conjunto de habilidades intelectuales, sino que implica crear una relación educativa profundamente humana. El pensamiento crítico nace cuando el docente logra articular tres dimensiones: el vínculo personal que propone el humanismo, la mediación social que explica la teoría sociocultural, y la responsabilidad ética que demanda el contexto contemporáneo. Desde esta comprensión, el maestro no es un transmisor de contenidos, sino un acompañante que abre caminos para que el estudiante piense, cuestione y se reconozca como agente de su propio aprendizaje.

En un país donde las políticas educativas aspiran a colocar a la persona en el centro —como lo propone la Nueva Escuela Mexicana—, pero donde la práctica muchas veces enfrenta carencias estructurales, la figura del docente cobra un papel aún más decisivo. La construcción del pensamiento crítico no puede delegarse ni a los discursos institucionales ni a las herramientas tecnológicas: depende del encuentro humano que se construye en el aula, del ambiente de confianza, de la invitación constante al diálogo y de la posibilidad de pensar con otros.

Vivimos en una era marcada por la inteligencia artificial, en la que los estudiantes pueden acceder a respuestas inmediatas, pero no necesariamente a comprensión profunda. Por ello, el docente debe acompañar el uso de estas tecnologías con discernimiento, promoviendo en los alumnos una actitud responsable, reflexiva y ética. La tarea no consiste en rechazar la tecnología, sino en enseñarla como una herramienta que potencia —y no sustituye— la capacidad de reflexionar.

Finalmente, entiendo el pensamiento crítico como una forma de libertad interior: la posibilidad de analizar el mundo, cuestionarlo y transformarlo. Mi compromiso docente es contribuir a que los estudiantes desarrollen esa libertad no solo para resolver problemas académicos, sino para construir vidas más conscientes, solidarias y humanas. En ese camino, el maestro continúa siendo, y seguirá siendo, un constructor de pensamiento y un mediador de sentido en tiempos complejos.

 

 

 

Referencias

Lévinas, E. (1961/1977). Totalidad e infinito. Ensayo sobre la exterioridad (M. García-Baró, Trad.). Sígueme.

Meza Díaz, M. (2025). ¿De qué pedagogía crítica y humanismo hablamos cuando hablamos de la Nueva Escuela Mexicana? Revista Multidisciplinar Epistemología de las Ciencias, 2(3), 218–240. https://doi.org/10.71112/3g2msd77

Rogers, C. R. (1969). Freedom to learn. Charles Merrill.

UNESCO. (2023). Guidance for generative AI in education and research. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000389227

Vygotsky, L. S. (1934/1978). Mind in society: The development of higher psychological processes (M. Cole, V. John-Steiner, S. Scribner & E. Souberman, Eds.). Harvard University Press.

 

 

 


[1] Carlos Villalpando Martínez. Lic en Sociología por la Universidad de Guanajuato. Maestro en administración en políticas públicas con enfoque en gestión gubernamental (UVEG). Egresado de la maestría en Desarrollo Docente (Universidad de Guanajuato). Es docente desde hace más de 6 años, facilitador y especialista en educación humanista. Su trabajo articula la docencia universitaria, el medio ambiente, la reeducación masculina y la intervención comunitaria, integrando el desarrollo humano, la perspectiva de género y la reflexión pedagógica como herramientas para la transformación personal y social.

Acercamiento al estudio de la Geografía desde el nuevo libro de texto

Por Arantza Monserrat García Durán[1]

El análisis que presento a continuación es una reflexión personal como profesora de Geografía y desde mi enfoque profesional como socióloga, pedagoga crítica y estudiante de hermenéutica. De entrada, reconozco que el tema sobre los libros de texto ha estado en el ojo público desde que vieron la luz por su contenido e intenciones. Rápidamente muchas opiniones inundan todos los espacios sociales, más allá del ámbito político y educativo, por lo que consideré una responsabilidad el estudio de su contenido, al menos de una fracción que corresponde a la asignatura de Geografía, para lo cual hago más adelante una puntualización por temas de manera organizada.

Antes de entrar en el asunto, es pertinente mencionar que dichos recursos pedagógicos si bien son una representación de la Educación Mexicana, tampoco es la única para ejercer el Derecho a la educación y la postura del artículo 3ero en la aplicación institucional. Al mismo tiempo, cabe preguntarse entonces ¿Cómo se aplica este artículo en el discurso de las políticas educativas? El cómo involucra un quiénes. Entonces, quiénes están involucrados de manera pasiva o activa son actores que intervienen dentro del ámbito de la Educación, ya sean los tutores, los estudiantes, los servidores educativos y el público en general.

La educación se legitima con base en procesos institucionales dentro de un espacio que conecta el aparato político con la sociedad. Aquí se puede agregar reflexiones sobre la cosmovisión de los padres y sus formas de crianzaLeer más

La influencia de las actitudes en el comportamiento humano

Por María de Jesús López Salazar[1]

En el presente artículo se atiende el tema de las actitudes y los comportamientos. Para abordar el comportamiento –que posibilita a los humanos interaccionar–  se vuelve importante abordar el impacto que las diferentes actitudes tienen sobre éste, ya que como expresa Viktor E. Frankl (1991: 113-114): “Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros”.[2]

Las actitudes suelen entenderse de diferentes formas, entre ellas, la manera como se reacciona ante las cosas, la forma en que se ve la vida, la manera de enfrentar determinadas situaciones; aunque, en este escrito se entiende la actitud tal cual como la ha conceptualizado María Teresa Esquivias Serrano (citada por Estrada Corona, 2012:3), es decir: “la forma de proceder y actuar de una persona”; o, en otras palabras, las maneras de actuar y desenvolverse de las personas, que es lo que –entre otras cuestiones– incide en el comportamiento humano y la posibilidad de definir situaciones sociales.

Cuando un individuo llega a la presencia de otros, estos tratan por lo común de adquirir información acerca de él o de poner en juego la que ya poseen. Les interesará su status socioeconómico general, su concepto de sí mismo, la actitud que tiene hacia ellos, su competencia, su integridad, etc. Aunque parte de esta información parece ser buscada casi como un fin en sí, hay por lo general razones muy prácticas para adquirirla. La información acerca del individuo ayuda a definir la situación, permitiendo a los otros saber de antemano lo que él espera de ellos y lo que ellos pueden esperar de él. Así informados, los otros sabrán cómo actuar a fin de obtener de él una Leer más

De formación de usuarios a alfabetización mediática e informacional

Por Rocío Itzel Calderón Flores[1]

Introducción

La humanidad a través del tiempo ha creado diferentes medios para resguardar su cultura, pero son necesarios los espacios físicos para ello. En la antigüedad eran las amoxcalli, que serían las bibliotecas prehispánicas encargadas para ese fin y las cuales fueron destruidas por los españoles.

Durante los siglos XVI al XVIII se funda la primera Biblioteca oficial en la catedral; secundada por la Palafoxiana y la Turiana, entre otras. A estos recintos solo tenía acceso la nobleza española y los criollos, pues dichos espacios tenían como objetivo transmitir la cultura europea para así dominar a los indios y mestizos. Estos objetivos se ven modificados después de la Independencia Mexicana y la dictadura Porfirista, viendo a la biblioteca como un instrumento de cultura y progreso hacia la modernidad, que arroja como resultado la fundación de la Biblioteca Nacional de México el 24 de octubre de 1833.

Es importante recordad que José Vasconcelos jugó un papel significativo después de la Revolución Mexicana, creando la Secretaría de Educación Pública (SEP) en los años 20´s, donde se propone que el libro llegue a todos los ciudadanos, por lo que se crean 2500 bibliotecas a lo largo de la República Mexicana. Sin embargo, en los años 40´s decae esta iniciativa por falta de estructura, resurgiendo en 1983 con el Plan Nacional de Bibliotecas Públicas, dando seguimiento a lo establecido por José Vasconcelos.

Dicho Plan surgió para lograr el objetivo[2] del Plan Nacional de Desarrollo 1983 – 1988, una tarea encomendada a la SEP con el Programa Nacional de Bibliotecas Públicas con el fin de establecer y desarrollar los servicios bibliotecarios en el territorio nacional. Por ello, para facilitar la tarea se crea la Red Nacional de Bibliotecas Públicas (RENABIP).

Con RENABIP creada, los mexicanos pueden tener acceso a la información de manera gratuita, pero es necesario que los servicios bibliotecarios sean de calidad para poder así explorar los recursos que nos brindan las bibliotecas.

Ahora bien, con el aumento del uso de las bibliotecas se empieza a observar que existen diferentes comunidadesLeer más

Sobre la Transformación Educativa en México

Por Yesica Alejandra Pérez Segovia[1]

 

2012, Hidalgo, México.

Curso cuarto grado de primaria y están realizando la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) en mi escuela, donde resulto ser una de las alumnas seleccionadas para presentarlo. Una vez en el aula, con un maestro diferente al habitual, mis compañeros y yo comenzamos el examen y me encuentro con preguntas de temas que se parecían poco a lo que había visto durante el ciclo escolar; conocimiento adquirido como producto de hacer resúmenes de lo que se encontraba en los libros o contestar las actividades del libro de matemáticas.

Nadie sabía de qué se trataba el examen, pero los rumores decían que no valía para nuestra calificación, sino que al contrario, era para evaluar a los maestros. Había opiniones divididas; compañeros que nos pedían contestar lo peor posible para que nos cambiaran a los maestros, y los que pedían exactamente lo contrario.

Cuando estábamos cerca de la mitad del examen, el profesor a cargo de mi grupo se levantó y nos pidió copiar lasLeer más

La escritura como proceso de inclusión en la formación del universitario

Por Luis Alexis Ibáñez Aguilar[1]

“La escritura consiste en plantear
la comprensión de los significados”
-A.I.-

 

El presente texto tiene como finalidad invitar a reflexionar sobre algunas dificultades del estudiantado universitario cuando se enfrentan a la escritura de textos académicos. Tal dificultad no es vista como un problema central en la educación superior, pese a que parte de este proceso y sus dificultades son causa de deserción y rezago en la universidad. En respuesta, se perfila la inclusión educativa como parte de los procesos de escritura, no solamente como un debate discursivo, porque intervienen diversos factores tanto en la construcción del conocimiento como en la formación del estudiante universitario. Las siguientes líneas, aunque parezcan breves, intentan exponer una perspectiva sobre la importancia de la escritura de textos como proceso inclusivo.

 

Introducción

La lectura y la escritura son elementos importantes en la preparación académica del ser humano,  así como su cultura “y por ende” su personalidad, combinadas también con diversas destrezas básicas como escuchar y hablar, sobre todo para conocer cómo podemos expresarnos y comunicarnos ampliamente. En este sentido, me interesa exponer otra mirada sobre los procesos formativos del estudiantado de educación superior con respecto a las prácticas de escritura y la forma en cómo repercute en el ámbito académico su inclusión.

Por ello, es importante señalar, que en demasiadas ocasiones el profesorado da por hecho que el estudiantado sabe ejecutar la acción de escribir un texto académico, pues desde la educación básica se desarrolla esta habilidad. Se considera, por tanto, innecesario seguir enseñando a escribir, pues se cree que la lectura y la escritura, una vez que se “aprenden”, se tiene la disposición para producir cualquier tipo de textos (Carlino, 2005). Sin embargo, las diversas realidades en la práctica educativa también han marcado al estudiantado; para incluir procesos de escritura, no basta con redactar ideas prevalecientes en los textos, en los discursos académicos, corrección gramatical y ortográfica, sino considerar aquellas situaciones que vive el estudiantado, porque se tienden a desconocer en cuanto a suLeer más

El cuerpo y la imagen digital  

¿Qué consecuencias ocasiona la tecnología en los niños?

 

Por Saúl Pérez Sandoval[1]

 “El sufrimiento y la angustia ligados a la imagen del cuerpo se dejan ver en el esquema corporal que trastorna el desarrollo psicomotor del pequeño”.
Esteban Levin

Introducción

Para abordar las consecuencias de la tecnología en las infancias podemos recurrir al trabajo de Esteban Levin[2], quien nos guía por una serie de discusiones después de haber analizado algunos casos referentes al tema; en particular, detalla las implicaciones que se suscitan en ellos desde que son pequeños. En su libro ¿Hacia una infancia virtual? La imagen corporal sin cuerpo nos explica la vigencia de la era digital al tiempo que problematiza algunas cuestiones que son representadas como síntomas en los niños y adolescentes de la época, así como los conflictos a los que se enfrentan.

Cuando nos menciona las implicaciones en el cuerpo, argumenta que se observan en su actuar y se implantan de manera inconsciente[3] en el infante. «Los síntomas corporales actuales de los niños —problemas de atención, enfermedades a repetición sin causa aparente, estrés infantil, anorexia, bulimia, depresión, entre otros— nos muestran cómo el sufrimiento se liga y entrelaza dramáticamente con la imagen del cuerpo» (Levin, 2006, p. 88). Esta reflexión que realiza Levin nos invita a comenzar a establecer relaciones entre los síntomas antes planteados y el trabajo que realizan, o no, los padres. No obstante, señala que es igualmente necesario poner atención en la invasión de las redes sociales —y en general de la tecnología— y su relación con los niños y niñas de las generaciones Leer más

La educación en México: Un privilegio de algunos y un sacrificio inalcanzable para otros

Por Saúl Pérez Sandoval[1]

 “Y detrás de cada escuela un taller agrícola, a la lluvia y al sol, donde cada estudiante sembrase su árbol”.
José Martí

 

La educación, una luz en un camino desolador

La educación es prepararnos para la vida y sus aconteceres, sombríos y difusos. Es la luz que ilumina nuestro camino lleno de incertidumbres.

 

En una de mis reflexiones, mientras escuchaba la canción ¿Aceptas?[2] de José Tirone González Orama (conocido artísticamente como Canserbero), me quedé pensando en su letra, y en la potencia para poder hacernos pensar sobre nuestro lugar en el mundo. Es una canción que nos habla de la transformación que puede surgir desde los libros, la inspiración, la pasión, y los sueños de la infancia que nos permitían disfrutar de los placeres efímeros, y descubrir e imaginar un mundo diferente, para así abrir el camino a otras posibilidades desde la imaginación.

Después de escucharla en diversas ocasiones a lo largo de mi vida, me quedé con una de las frases que menciona. “No es una solución dar educación a los pobres. Si les das una pobre educación” en donde más que el fin del proceso, importa cómo se realiza ese proceso (en este caso el educativo). Esa fue una de aquellas frases que hacen que te quedes en silencio, con cierta incomodidad y malestar, de esas frases que surgen cuando estás solo con tus pensamientos, preguntándote si un mensaje puede ser capaz de transformar nuestras ideas y, también, si es posible transformar el mundo que habitamos y nos habita; aunque suene muy utópico, quizá el solo pensarlo ya sea un acto de resistencia ante ciertas condiciones que nos fueron impuesta desde que nacimos.

 

¿La educación es un privilegio?

“Que nuestro privilegio no nuble nuestra capacidad de acercarnos 
a la comprensión de las historias de los demás, 
a partir de sus circunstancias 
y contextos histórico-sociales que les han tocado vivir”.

También me puse a pensar en lo afortunado que soy por tener acceso a la educación (entendida como la institución educativa), y poder contar con las herramientas y equipo de trabajo necesario para realizar mis actividades escolares e, incluso, extraescolares, ya que la educación va más allá del salón de clases, pues hay procesos de socialización e introspección implicados en la educación que permanecen fuera de las horas de clase, y de los salones.

Tal vez muchos no noten el privilegio en el que están y en el que se ha convertido el acceso a la educación, Leer más

La educación sexual: pilar para erradicar el embarazo en niñas y adolescentes

Por Verónica Ethel Rocha Martínez

El derecho al aborto voluntario, asistido y gratuito ha sido un tema polémico en América Latina. En México, consignar este derecho sexual y reproductivo en la legislación constituyó un logro importante. Por ello, se considera el 25 de abril de 2007 un momento significativo en la lucha por los Derechos Sexuales y Reproductivos de las mujeres en México, pues fue la fecha en la que se promulgó la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en la Ciudad de México (CDHDF, 2017).

A partir de ese momento emblemático, los esfuerzos por difundir y fortalecer el derecho de las mujeres a tomar decisiones reproductivas desde el conocimiento de sus cuerpos y proyectos de vida ha alcanzado ya a 11 estados de la República mexicana.

Si en 2007 solo era posible acceder a este derecho en la Ciudad de México, después de 15 años la ILE avanza, sin embargo, aún es importante crear las condiciones para que dicho derecho sea accesible y el trato al solicitar un aborto en los centros de salud sea digno y respetuoso, ajeno a actos de discriminación y criminalizaciónLeer más

Psicología y educación: una articulación indispensable

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

La relación entre la psicología y la educación es innegable. La psicología, a través de sus metodologías, ha estado presente para que el desarrollo y el aprendizaje del educando sea eficaz y óptimo, para lograr que se adapte a su institución educativa y para evitar el fracaso o deserción escolar. Es así que la psicología y la educación se conciben como dos ciencias interrelacionadas, las cuales se pueden apoyar mutuamente en la investigación y/o solución de problemáticas psicosociales y educativas.

La unión de la psicología y la educación la podemos encontrar desde que se comenzaron a estudiar, en una primera etapa, los procesos del aprendizaje animal comparados con el comportamiento humano. Posteriormente, en los estudios sobre el desarrollo vinculados al aprendizaje y, actualmente, implicándose en las decisiones concernientes a los objetivos de la educación, la formación del currículo o el mejoramiento de los métodos de enseñanza-aprendizaje (Coll, 1991 citado en Hernández y Capote, 1996).

Son escasos los estudiosos y académicos que dediquen Leer más