El baile de los que sobran y el “oasis” chileno para unos pocos

Alcances y reflexiones sobre el estallido social y la recuperación de la política popular.[1]

 

Por Paloma Rodríguez Sumar

Únete al baile

De los que sobran

Nadie nos va a echar de más

Nadie nos quiso ayudar de verdad.

Los Prisioneros, “El baile de los que sobran” (1986).

I. Introducción.

18 de octubre del 2019. Edificio de Enel, metro y peajes en llamas. Santiago y, prontamente, todo Chile ardía en el fuego de la insurrección popular. La semana que había comenzado con las protestas de los estudiantes en el metro de Santiago, bajo la consigna “evade”, culminó con lo que dio paso a un estallido sin antecedentes en la historia del país. ¿Cómo se puede explicar dicho fenómeno? ¿Cómo pudo pasar semejante insurrección en un país en el que su clase política y económica se jactaban de que era un “oasis” y modelo a seguir para toda la región latinoamericana?.

Para poder comprender dichas interrogantes, el siguiente artículo buscará explicar los antecedentes del malestar social, que se pueden rastrear en las medidas adoptadas por la dictadura militar en 1973. El sistema neoliberal, plasmado y defendido en la Constitución de 1980, posicionó al mercado por sobre las demandas sociales e, incluso, por sobre el propio Estado. Así, se convirtió en el motor que guiaría a Chile, dando paso a la privatización de una gran cantidad de empresas y servicios. La creación del “nuevo Chile” de Dictadura, sentó las bases para lo que en los años 90’s fue alabado como el “modelo chileno”. Por otro lado, la “deuda” social, y democrática con la ciudadanía, no logró reestablecerse con el “regreso de la democracia”.

La ilusión de un nuevo país, con políticas públicas inclusivas que amparasen a la población en general, no se concretó. Leer más

El Estado totalitario

Por Luis García Candelas[1]

Como una consecuencia lógica de la lucha teórica entre la Teoría marxista y las ciencias burguesas, existen disertaciones de tipo epistemológico que a menudo conducen a malinterpretaciones y mistificaciones de los campos conceptuales y prácticos.

Para empezar, comenzaré señalando que el marxismo, en su carácter universal, no es equiparable a ninguna ciencia burguesa. Es decir, si bien el marxismo hace una crítica de la economía política del Estado capitalista, la complejidad y totalidad del pensamiento marxista no son, en ningún momento, reductibles a esta cuestión. En tal sentido, las ciencias burguesas han optado por la separación de campos de estudio, de este modo nace el Derecho, la Política, la Sociología, la Economía, la Historia, etc., como ciencias autoreproducibles y con campos específicos de estudio y acción; mientras que el marxismo aboga por la unidad concreta de lo universal, es decir, esa relación dialéctica entre lo universal particular.Leer más

Política fiscal y gasto social

Análisis comparado entre América Latina y OCDE.

Por Jorge Eduardo Yáñez Lagos[1]

Introducción.

El análisis de la política pública desde un enfoque económico se concentra en la búsqueda de la eficiencia como un objetivo deseable para los programas que utilizan recursos públicos. Así pues, la economía se constituye en una de las disciplinas que más ha influenciado en el análisis de las políticas públicas (policy analysis). De ahí que el enfoque económico ha influenciado en el uso de los recursos públicos, la rendición de cuentas y la planeación (Santibáñez, 2010).

Para Lucrecia Santibáñez (2010), el enfoque económico implica una formalización del método científico en el estudio de la política pública. En este sentido, la teoría económica involucra una cuantificación de resultados en términos de costo-beneficio, que producen medidas observables en unidades estandarizadas con el propósito de estudiar el éxito o fracaso de una política o programa público.Leer más

El otro cambio climático

Por Angelo Cattaneo

Sin lugar a dudas el 2020 será recordado por sus numerosos contratiempos, pero, también, como un año en el cual nos vimos sobrepasados de notas de interés, ensayos y demás, con la particularidad de tener todos ellos introducciones muy parecidas: resiliencia, desigualdad, consenso, fueron algunas de las palabras que sí o sí coparon cualquier columna de análisis.

Fuera de toda broma, y lejos de romper con los cánones del periodismo pandémico, no podemos dejar de volver una y otra vez sobre los mismos temas, porque todo el tiempo nos convocan: la pandemia no sólo puso de manifiesto las desigualdades existentes, sino que también acrecentó la(s) brecha(s).Leer más

Libertad Política como fundamento del desarrollo

Por Jorge Eduardo Yáñez Lagos[1]

Introducción

En el quehacer sociológico contemporáneo, se establece el estudio de la modernización social y los cambios socio-culturales que se suscitan en las sociedades humanas. Por ejemplo, Émile Durkheim, en su obra sociológica La división social del trabajo, se propuso analizar los diferentes fenómenos que hacían posible la integración de las sociedades simples y avanzadas.

En este contexto, en el año 1966, el sociólogo estadounidense Barrington Moore plantea en su obra Los orígenes sociales de la dictadura y de la democracia tres rutas hacia la modernización de la sociedad humana: 1) revolución burguesa (capitalismo y democracia); 2) fascismo y 3) comunismo. Por ello, durante el siglo XX, la construcción de la sociedad industrial moderna se basó en alguno de estos métodos.Leer más

Partidos políticos y cambio sociopolítico

Una reflexión para el México actual

Por Fabiola Berenice Valadez Tapia[1]* y Francisco Octavio Valadez Tapia[2]**

Pensar la situación acerca de los partidos políticos en el tiempo que nos ha tocado vivir es, otra vez, un tema de la mayor importancia en el siglo XXI. Este ensayo parte de la preocupación por el futuro de los partidos políticos y el Estado democrático, que el politólogo argentino Guillermo O’Donnell (2007) definió como “Un Estado que además de sancionar y respaldar los derechos de ciudadanía política implicados por un régimen democrático, por medio de su sistema legal e instituciones sanciona y respalda una amplia gama de derechos emergentes de la ciudadanía civil, social y cultural de todos sus habitantes” (p. 31).[3]

En este sentido, quienes aquí escribimos pensamos que hay –por lo menos– tres cuestiones que requieren atención: 1) las demandas de las ciudadanas y los ciudadanos sobre la calidad democrática, esa “ordenación institucional estable que a través de instituciones y mecanismos que funcionan correctamente, realiza la libertad y la igualdad de los ciudadanos [y las ciudadanas]” (Morlino, 2007, p. 5)[4]; 2) las actuales transformaciones sociales y su articulación[5] con los cambios en los sistemas de partidos políticos; así como 3) la importancia que puedan adquirir ciertas Leer más

El estudio biopolítico de Michel Foucault: apuntes genealógicos de la democracia en México

El nacimiento de la société infectée

Por Eric Rodríguez Ochoa

 

R e s u m e n

El estudio sobre la democracia en México y su relación con la noción de biopoder en el pensamiento de Michel Foucault es importante debido a que en los años 80 se introduce el tema de biopolítica pero no es porque Foucault sólo le interese temas de filosofía política tradicional, sino porque para él, en esos años, está explorando el surgimiento de un nuevo problema: ¿cómo es posible que el estado ahora se ocupe de la población, es decir se ocupe de algo más que de lo que se ocupaba el mundo feudal? El presente ensayo, tiene como objetivo la relación sustancial entre el concepto de biopolítica y la democracia. Asimismo, un recorrido teórico, breve, a lo largo de la investigación como una conclusión que abre la posibilidad para futuras investigaciones.

 

I. Algunas consideraciones introductorias al estudio político así como el surgimiento del concepto biopolítica

El surgimiento del neoliberalismo trajo como consecuencia el cambio, la manera de establecer la vida política y la generación de una sociedad basada en un sistema gubernamental vigilante, interventor en todo momento. Cuando el Estado interviene sobre el cuerpo individual da origen a las disciplinas, y cuando es sobre el cuerpo social o comunitario da origen a la biopolítica que describe el tránsito del antiguo régimen monárquico absolutista al nuevo régimen industrial democrático liberal entre los siglos XVII y XIX.

La biopolítica como noción fue elaborada (bajo ciertos criterios reelaborada ya que los trabajos de Roberto Esposito, atribuyen el concepto al filósofo Rudolf Kjllén) por Michel Foucault para describir ciertas coordenadas, estrategias, conductas en las que se ejerce un tipo de poder: el soberano.Leer más

Concientización y acción

Retos de la nueva década para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe

Por Rocio Saldaña Sausa[1]

En el plano internacional, este año ha marcado un hito en la historia de todos los países, ya que todos se vieron afectados por la pandemia del Covid-19, directa o indirectamente. Una pandemia que nos obligó a estar en casa para poder protegernos y proteger a los demás, una pandemia tan invasiva y viral que no nos dio tiempo de prepararnos para una paralización económica y de aislamiento social, una pandemia que aún sigue siendo noticia y que nos ha hecho reflexionar la fragilidad de nuestras vidas aparentemente normales, lo que me lleva a conjeturar la siguiente pregunta: ¿nuestras acciones antes de la pandemia nos llevaban a hacia algún fin? Mucho más allá de un fin económico y de supervivencia, es preciso indicar que los avances en menos de 50 años, tomando como punto de partida la aparición del teléfono móvil, han sido claramente vertiginosos. Todos estos avances en pos de importantísimos argumentos como el progreso, el cual sin duda nos ha traído muchos beneficios, pero ha acarreado también desfavorecedoras repercusiones en contra del medioambiente o, dicho en otras palabras, en contra de nuestro propio hogar como seres humanos. Dicho esto, ¿existen maneras de progresar sin impactar negativamente en las futuras generaciones? En los últimos años, debido a la urgencia ambiental, la mayoría de los países, incluidos los principales contaminadores mundiales, tienen prioridades de reformas y recomendaciones que abordan los obstáculos ambientales y de crecimiento. Sin embargo, todas estas acciones pueden quedarse solo en papel sin el accionar de las personas. El movimiento colectivo en las comunidades es una solución fundamental para el problema medioambiental pues, si bien un país puede estipular leyes para reducir ciertos elementos contaminantes, la tendencia de consumo define el desarrollo económico de un país o comunidad. Tal como señala Bischhoffshausen: “El poder político presiona a través de la legislación, los grupos ecologistas a través de acciones públicas y los consumidores comienzan a exigir productos verdes en el mercado” (Mejía, 2010). Por ahora, la relevancia que tiene el desarrollo sostenible en la vida de las personas alrededor del mundo es como una pequeña corriente que surge en una marea inminente que no sabemos si terminará por explotarnos en la cara o se disipará.

La pandemia del COVID-19 ha afectado a prácticamente todos los países, pero Latinoamérica es una de las regiones más afectadas a largo plazo. Este hecho ha marcado un punto de inflexión, que para bien o para mal, nos lleva a la crítica de varias acciones políticas, económicas, gubernamentales y sociales que se han venido ejecutando antes de la pandemia, y que ahora han quedado en segundo plano debido al mismo; pero que, sin duda, configuran el núcleo de causas por las que la mayoría de países de nuestra región ha sufrido devastadoras consecuencias.

Pezzini (2020), Director del Centro de Desarrollo de la OCDE y Asesor Especial del Secretario General de Desarrollo de la OCDE, en una entrevista para la OPEC mencionó lo siguiente:

“…La crisis del COVID-19 nos muestra el costo de la inercia y exige la reconfiguración urgente de una cooperación multilateral más inclusiva. Uno que involucre a los gobiernos en pie de igualdad para administrar y proteger mejor los bienes públicos globales, ya sea la salud o la emergencia climática”.

Las principales consecuencias financieras y económicas de esta crisis conllevan daños colaterales como mayor pobreza, mayor desigualdad, irregularidades en la educación, menos salud alimenticia y menor capacidad hospitalaria para atender tanto a las personas infectadas por el covid-19 como a las que no lo están, pero requieren tratamiento hospitalario. La magnitud de esta crisis sanitaria a grandes rasgos es bastante mayor que la crisis financiera pasada, tal y como informa Guterres (2020). pues según el Fondo Monetario Internacional, después de reevaluar las perspectivas de crecimiento para 2020 y 2021, ha declarado que hemos entrado en una recesión, tan grave o peor que la crisis del 2009. La irrupción de la pandemia en un estado de debilitamiento económico mundial que arrastramos desde aquella crisis, nos lleva a preguntarnos: ¿por qué no nos hemos podido recuperarnos desde entonces? ¿Y por qué no somos capaces aún de amortiguar el impacto de ninguna crisis?, si bien las causas de estas no son las mismas, las consecuencias son parecidas: fuertes tasas de desempleo y endeudamiento para subsanar el tejido productivo y de bienestar familiar; además, de un gran reloj que va contra el tiempo para que el cambio climático sea irreversible ¿Cómo es que hemos terminado tan mal? Desde 1987, gracias al Informe Brundtland conocemos sobre desarrollo sostenible, sabemos que el desarrollo debe ir de la mano con la proyección hacia el futuro, de manera que logremos satisfacer las necesidades del hoy, pero con la visión de que también debemos dejar para el mañana. Sin embargo, a este concepto no le hemos dado la importancia que se merece. Según las Naciones Unidas, en su reporte sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible del año 2019, se han logrado buenos avances como la accesibilidad de las personas a la energía sostenible y la mejora de la salud en cuanto a la reducción de enfermedades infecciosas consideradas muy peligrosas. No obstante, aún no hay tantas noticias positivas que opaquen a las negativas, por ejemplo: el deterioro del medioambiente está avanzando a ritmos muy alarmantes, lo cual se refleja en la elevación considerable de la temperatura en los últimos cuatro años, y en el constante peligro de extinción de millones de especies de animales y plantas. Asimismo, los suelos continúan degradándose de manera descontrolada debido a factores como incendios, deforestación y fenómenos provocados por el ser humano. El hambre en el mundo sigue aumentando, y pese a que haya progresos en temas relacionados con la salud de la población mundial, todavía al menos el 50% carece de servicios de salud esenciales. La educación aún requiere de atención, pues más de la mitad de los niños del mundo no cumplen las normas exigidas en materia de lectura y matemáticas. Esto se debe a que hay muchas regiones del planeta en las que los niños siguen sin tener acceso a una educación básica. En términos de igualdad, las cosas tampoco mejoran. En todo el mundo las mujeres continúan enfrentándose a desventajas estructurales y a la discriminación por diversos motivos laborales, sociales e incluso sexuales en algunas regiones. Evidentemente, la falta de resultados positivos en áreas urgentes deja aún mucho por trabajar en función del desarrollo sostenible.

En relación a los términos “crecimiento sostenible” y “crecimiento sostenido”, el Banco de Desarrollo de América Latina (2019) señala que son diferentes, pues el primero se refiere al patrón de desarrollo en un sentido amplio, mientras que el segundo hace referencia a un patrón de crecimiento económico caracterizado por una marcha persistente y poco volátil de la tasa de crecimiento. Sin embargo, ambos términos se complementan porque tanto el crecimiento sostenido contribuye a lo sostenible, al perseguir la visión de crecimiento a largo plazo, el uso más equilibrado y eficiente de los recursos económicos y naturales; y por los mismo, el crecimiento sostenible también contribuye al sostenido pues promueve el uso más racional y responsable de los recursos naturales y políticas de inclusión y promoción de soluciones y tecnologías verdes que, a final de cuentas, generan oportunidad rentables de nuevos negocios. Analizando estos términos podemos decir que América Latina y el Caribe no han crecido en términos de crecimiento sostenible ni de desarrollo económico. Es así que cuando hablamos de la economía Latinoamericana no podemos dejar de mencionar a la comúnmente denominada “trampa de ingresos medios”; es decir, la dificultad de sostener por más de una década tasas de crecimiento promedio por encima del 5%, y que además sean acompañadas con la reducción de desigualdades y la consolidación y perfeccionamiento de las instituciones democráticas. Al analizar la economía de muchos países de Latinoamérica, podemos notar un patrón de acumulación de capital y una estructura productiva basada en la extracción de materias primas para la exportación; y tal como lo afirman Sachs y Warner (en Alarco y Castill, 2018), los abundantes recursos naturales producen un falso sentido de seguridad y conducen al gobierno a perder la necesidad de diseñar, implantar y dirigir políticas apropiadas para el crecimiento económico. Asimismo, en forma directa la abundancia de recursos naturales reduce los incentivos privados y públicos para ahorrar e invertir, y por eso disminuye el crecimiento económico. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2011), los diferentes problemas sociales como la pobreza extrema y el desempleo se originan por un mismo hecho en común: la asignación evidentemente incorrecta del capital durante las dos últimas décadas, en la que se ha visto reflejada la dirección de gran cantidad de capital hacia propiedades, combustibles fósiles y activos financieros; en contraste, de una pequeña cantidad que se invirtió en energías renovables, eficiencia energética, transporte público, agricultura sostenible, protección de los ecosistemas y de la diversidad biológica, y conservación del suelo y el agua. La mayoría de las estrategias de desarrollo y crecimiento económico promueven una rápida acumulación de capital físico, financiero y humano, a costa de un agotamiento y una degradación excesivos del capital natural, del cual forman parte nuestros recursos naturales y ecosistemas. Con toda esta información, ya tenemos una buena noción de por qué nuestros países de Latinoamérica no han tenido un crecimiento ni desarrollo económico sostenible, y por qué es tan importante que tanto los ciudadanos como la política de un país tengan esta postura de desarrollo para un buen plan de Gobierno; puesto que las medidas o leyes que no protegen ni mejoran los medios de vida rurales y el bienestar social son insostenibles en el tiempo. De igual manera, depende de cada uno de nosotros mejorar los modelos de negocio y exigir modelos que respeten a los trabajadores y al planeta.

En cuanto a este año, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2020), hemos podido notar a escala mundial avances que se esperaban aún dentro de algunos años más, avances impuestos de forma casi obligatoria debido a la crisis causada por el coronavirus, pero que sin duda nos han ayudado a contrarrestar el nivel de contagios, a la par que nos han ayudado a seguir con el funcionamiento de la economía y la sociedad. El uso disruptivo de las tecnologías digitales para desarrollar actividades productivas, educacionales, de salud, de relacionamiento y de entretenimiento, nos ha permitido observar el desenvolvimiento de la sociedad con la tecnología, los retos para mejorar el desarrollo de dichas actividades, así como las brechas de acceso a la tecnología digital y las posibles soluciones a estos problemas. Entonces, ¿la pandemia es totalmente un hecho atroz, o podemos verla como una oportunidad de mejora? United Nations nos da un atisbo de esperanza en su reciente actualización sobre el ODS 13: Acción por el clima.

“A medida que los países se centran en reconstruir sus economías tras la COVID-19, los planes de recuperación pueden dar forma a la economía del siglo XXI para que sea limpia, verde, sana, segura y más resiliente. La crisis actual es una oportunidad para llevar a cabo un cambio profundo y sistémico hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta.” (United Nations, 2020)

Así pues, el 2020 no es del todo un año malo, nos dio una pausa y nos invitó a reflexionar, y aunque no lo queramos, nos está dejando grandes lecciones, como la de darnos por enterados que la forma en la que se estaba avanzando no estaba funcionando eficientemente, y que realmente hay nuevas maneras de lograr grandes avances con mejores resultados.

Bibliografía

Alarco, G. y Castillo C. (2018). América Latina en la trampa de los ingresos medios o del lento crecimiento. Revista Análisis Económico. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/pdf/ane/v33n82/2448-6655-ane-33-82-5.pdf

Banco de Desarrollo de América Latina. (2019). ¿Crecimiento sostenible o sostenido? Recuperado de https://www.caf.com/es/conocimiento/visiones/2019/03/crecimiento-sostenible-o-sostenido/

Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2020). Los efectos del COVID-19 en el comercio internacional y la logística. Recuperado de https://www.cepal.org/es/publicaciones/45877-efectos-covid-19-comercio-internacional-la-logistica

Guterres, A. (2020). La recuperación de la crisis de la COVID-19 deberá conducirnos a una economía diferente. Naciones Unidas. Recuperado de https://www.un.org/es/coronavirus/articles/launch-report-socio-economic-impacts-covid-19

Mejía, E. (2010). Contabilidad Ambiental. Crítica al Modelo de Contabilidad Financiera. Armenia: Fidesc.

Pezzini, M. (2020). Jobs, economies and COVID-19 in the developing world. Recuperado de https://opecfund.org/news-stories/jobs-economies-and-covid-19-in-the-developing-world

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. (2011). Hacia una economía verde: Guía para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza – Síntesis para los encargados de la formulación de políticas. Recuperado de https://sinia.minam.gob.pe/documentos/hacia-una-economia-verde-guia-desarrollo-sostenible-erradicacion#:~:text=Gu%C3%ADa%20%2F%20Manual%3A%20Hacia%20una%20econom%C3%ADa,la%20erradicaci%C3%B3n%20de%20la%20pobreza&text=Hacia%20una%20econom%C3%ADa%20verde%20es,promover%20un%20siglo%20XXI%20sostenible.

United Nations. (2019). The Sustainable Development Goals Report 2019. Recuperado de https://unstats.un.org/sdgs/report/2019/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2019.pdf

United Nations. (2020). ODS 13: Acción por el Clima. Recuperado de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/climate-change-2/

  1. Soy de Perú, nací en 1998, soy bachiller de Contabilidad y voluntaria en AIESEC Guadalajara. Mis intereses van desde las finanzas públicas hasta los problemas sociales. Creo que todos los jóvenes ahora estamos encargados de solucionar los problemas del presente para poder pensar en un futuro.

 

Estado y colonialidad del poder en los territorios latinoamericanos

Por Julián Hernández 

Raza no es otra cosa que el signo leído en los cuerpos de una posición en la historia. Raza es la lectura en el cuerpo de su vinculación con el papel del vencido en la escena histórica colonial y de la pertenencia a un paisaje colonizado. Signo corporal, no sólo piel, sino también corporalidad, gestualidad, leídos como trazo, resto y huella de un arraigo territorial y de un destino particular en los eventos que en un paisaje colonizado han venido sucediendo.
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1. El Estado-nación y la estructura de las sociedades latinoamericanas

En nuestra época, todo en torno al Estado, las relaciones de poder y la organización política en América Latina se encuentra inexorablemente ligado al pasado colonial que presidió a sus sociedades. La conformación de los modernos Estados-nación fue un proceso que comenzó con las movilizaciones independentistas del siglo XVIII. Se trata de un punto de bifurcación en la historia que trajo consigo la superación de los Estados coloniales y la instalación definitiva del mito central de la modernidad eurocéntrica: la necesidad de transitar del “estado de naturaleza” al “estado político”, al orden colectivo regido por la mediación de un contrato social. A partir de su consolidación, los Estados-nación se volvieron las instituciones hegemónicas a cargo del mando de la autoridad pública. Centralizaron la dominación y articularon el control de las demás áreas de existencia social. La violencia organizada se convirtió en su recurso principal y permanente, mientras que la legitimación del dominio, sea impuesto por la fuerza, sea a través de las instituciones construidas para mantener el orden societal (sistema gubernamental, legal, financiero y policial-militar), Leer más

Las conciencias en la obra teórica de José Revueltas

Una relectura del concepto conciencia inmediata

Por Irving Garnelo Pérez

Hablar del escritor cuya obra literaria, hoy en día, son ventas masivas, sobre todo cuando se trata de novelas como El Apando y Los Errores, que retratan la idiosincrasia mexicana, se debe al interés que genera un autor que no dejó de forjar su labor literaria encerrado en la prisión de Lecumberri, un hoyo oscuro y frío, un apando con olor a podredumbre, el infierno terrenal a donde van los filósofos según Dante, en su obra la Divina Comedia. Sin embargo, por el momento, el objetivo de este artículo no está enfocado en su producción literaria, sino a analizar aquellos conceptos que formuló y que son el resultado de una formación teórica que se ha perfeccionado durante el transcurso de los años; Revueltas, en sus años de revolucionario y en sus años de prisionero político, seguía reflexionando y produciendo múltiples ensayos que giran en torno a una problemática que amerita la conciencia, ésta última vista desde la perspectiva marxista.

La conciencia no explicada como una determinación de las estructuras económicas y sociales, sino, como teórico, centrar el análisis en su complejidad, distinguiendo con ello conceptos como la conciencia Leer más