¡Manos arriba, esto es un Gangbang! 

Reflexiones sobre el FETA y un poemario de Óscar David López

 

Por Diego Medina

Las ferias del libro padecen una enfermedad común a las iniciativas culturales, ya sean públicas o privadas, no están dirigidas a los lectores, sino que funcionan para deshacerse de lo que no se ha vendido, salvo honrosas excepciones. Si las ferias del libro sirven, entre otras cosas, para que las editoriales rematen sus bodegas, las ferias del libro universitario rematan las migajas de esas ferias, pero ninguno de esos libros que se venden en 20, 30 o 40 pesos ha sido exhibido en los estantes de las librerías públicas, en librerías pequeñas, ni mucho menos en los estantes de las empresas transnacionales.

Sucedió con Gangbang, un poemario de Óscar David López, que encontré hace dos años (2022) en una feria de libro universitario en el stand del Fondo de Cultura Económica por 20 pesos, el título llamó la atención del sodomita que les escribe, lo hojeé y descubrí que en efecto se trataba de poesía homosexual, pero al revisar la solapa descubrí que el libro había sido publicado en 2007, lo que quiere decir que pasaron 15 años para que el libro, de un tiraje de 2000 ejemplares, llegara a las manos de un lector que era parte de su público objetivo: un maricón.

Aplaudo, y no es una flor al gobierno de la 4T, que Paco Taibo esté rescatando de la polilla estos títulos, que esté vaciando las bodegas para poner estos títulos en circulación, pero he aquí una demanda: que estos libros lleguen a su público, que el Fondo ponga a la venta estos libros en los lugares de encuentro, que se abran pequeñas vitrinas en los Vapores, en el cine Savoy, en  la parte trasera del último vagón del metro o que por lo menos haya un stand del Fondo en la Marcha del Orgullo LGBTTTIQ, en las Clínicas Condesa, en la Glorieta de Insurgentes, en las múltiples librerías independientes de la Ciudad de México y de las 31 entidades independientes del país, porque es una gatada que estos títulos pasen 15 años en una bodega, mientras la jotería ni es leída, ni es publicada, ni es distribuida, ni difundida.

Otro caso es el de Sergio Loo y Sus brazos labios en mi boca rodando igualmente publicado en 2007 por también por el Fondo de Cultura Económica bajo el sello del Fondo Editorial Tierra Adentro (FETA). El cual busqué por allá de 2019 en las diferentes librerías del Fondo y tuvieron que pedirlo de bodegas. Señores, fue publicado en 2007 pero no estaba en circulación, ¿es o no una gatada?

Es lamentable que un poemario tan rico como el de Óscar haya estado tanto tiempo sumergido en la oscuridad y que haya salido para ofrecer su amor como vino barato en un remate de libros, un poemario que ya en 2007 habla de temas que hoy son el lugar común de la nueva poesía homosexual, de sexo en grupo, de chemsex, de identidades no binarias, de Deleuze, de masturbaciones y de la amistad, a través de imágenes que son como balazos de periódico, una tras otra, dinámica que satura un poco la lectura, porque uno no acaba de descifrar la luz de una imagen cuando la siguiente aguarda en el verso de abajo, como si el autor nos dijera: ¡Arriba las manos esto es un gangbang!

Dividido en cuatro secciones: “Poemas para subir una escalera”, “Poemas para terminar friqueado; UNO y DOS y TRES”, este poemario condensa la experiencia homosexual de principios de milenio en poemas que van de lo inmanente a lo explícito. La escritura de Óscar desafía al lector, sus imágenes son exquisitas (poesía digna para hedonistas), eso sí, su poesía no se regala del todo a los lectores, por el contrario, les exige participar en el texto e imaginarse in situ en los escenarios que nos plantea para poder ver a través de nuestros propios ojos lo que el poeta ve.

Este poemario, sin embargo, no ha perdido vigencia, su actualidad es la que nos obliga a preguntarnos ¿por qué estuvo tanto tiempo en las bodegas? Personalmente he encontrado algunos versos que he pensado en usar como epígrafes, poemas que habría deseado escribir yo, pero que en todo caso son un punto de partida, poemas como “Mis sobrinos se ausentan cuando escuchan un partido de fútbol”,  “Mis sobrinas cantan -A quien le importa- de Alaska y Dinarama”, “Un coche para hacer el amor” son algunos de esos poemas que nos obligan a imaginarnos cómo era la juventud (y la jotería) en pleno sexenio calderonista, cómo la erótica en tiempos de la guerra contra el narco y de la apertura en los medios de comunicación, cómo era el mundo cuando muchos de nosotros éramos todavía morres de secundaria o prepa que no sabían ni lo que era el clóset.

Los materiales del libro son mucho mejores que los de las más recientes publicaciones del FETA, como ya hemos mencionado contó con un tiraje de 2,000 ejemplares, se editó en 2007 y es probable que haya algunas cajas de estos libros en las bodegas del Fondo de Cultura Económica. Mi calificación a este qué bonito poemario es de 3.8/5. Si pueden consíganlo y si pueden vayan al Fondo de Cultura Económica y pregunten por la colección del FETA, hay muchos libros maletas, pero también hay algunos muy buenos libros.

 

 

 

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