“Hija de madre soltera”
Por jaazia
Recientemente vi un reel o un tiktok en instagram, que explica por qué la frase “hija de madre soltera” tiene un machismo de fondo, desarrolla su argumentos con puntos interesantes y que, hasta cierto punto, comparto. Habla de hacer énfasis en la irresponsabilidad del padre, de honrar el trabajo de la persona que se hizo cargo de dos, la justicia lingüística y de cómo el feminismo nos pide nombrar el mundo de forma justa.
Hasta acá, todo bien. Pudo ser un reel más, un reel menos, en mis horas desperdiciadas en la plataforma, esperando generar un pico de dopamina o qué sé yo. Pero no, no fue así. No sé si porque habla de un tema que me toca personalmente, de temas que conozco profundamente o simplemente estaba premenstrual, pero me generó una clase de incomodidad y conflicto, aun cuando comparto (de nuevo, hasta cierto punto) su punto. Conforme pasaron los días, lo platiqué con mis amigas, lo charlé con mi mamá, lo pensé y resultaron algunos esbozos de ideas.
Estamos acaso en la era de la literalidad, entiendo que regresamos a explicarlo todo de nuevo (como lo dije en la columna anterior), pero es real que tenemos que llegar al punto tal en el que tenemos que decir las cosas así de claras: hija de padre ausente. Primero, quizá una cosa de la edad, pero para mí siempre fue bastante claro que cuando se hablaba de madre soltera existía una relación directa a la ausencia del padre, cualquiera que fuera la causa. Incluso, como fue pasando la vida y una se adentra al feminismo, me di cuenta que de hecho todos los padres medio que son ausentes, los papás no existen son las mamás. El trabajo de crianza, educación y cuidados ha sido, históricamente, feminizados o relegados a las mujeres (quizá por eso la mayoría de los varones quieren tener hijos, pero ese es tema para otra columna).
Esto me hace pensar también que estamos en un momento en el que tenemos la retención y la atención por los suelos, no por nada en las películas y series comerciales repiten el plot una y otra vez, pero de nuevo ¿de verdad llegamos a esto? Nuestra capacidad de pensamiento crLeer más





Sin embargo, al hacer un breve repaso de mis propios relatos y los de mis amigas, me tropiezo con la misma piedra: la incomodidad y la inseguridad de ser “demasiado”. ¿Somos personas muy demandantes o con estándares imposibles? ¿Pedimos mucho o simplemente somos mucho? o ambas cosas, lo cual resulta, por supuesto, too much. Me resulta fascinante cómo, como humanidad, damos por sentado que el mundo está poblado por personas que sienten y piensan, con sus propias complejidades y contradicciones. Y, sin embargo, parece que se nos olvida constantemente. Estamos tan ensimismadas en nuestro propio sentir/pensar —nuestras necesidades, expectativas, traumas y deseos, siempre los propios— que olvidamos que frente a nosotras existe una otra, igual en humanidad, pero distintas historias.
Too much, a primera vista, podría parecer sólo una comedia romá



Grace y Gilbert Pudel son un par de hermanos gemelos cuya madre perece en el parto y quedan al cuidado de su padre, quien es un alcohólico parapléjico que de joven fue artista circense. Ellos no salen de casa ni viven rodeados de más lujos que sus preciados libros, los juegos y la compañía que se hacen entre los tres. Un buen día su vida da un giro de 360° y son separados, Gilbert es adoptado por una familia de granjeros puristas en donde es explotado, mientras que Grace es adoptada por una familia exhibicionista de swingers que le dan todo económicamente, pero no l

