Análisis de la cinta “Otra ronda” | Sobre el alcohol como dispositivo de socialización

 

 

Por Carmina Cardiel

“Después de la primera copa, ves las cosas como te gustaría que fueran.

 Después de la segunda, las ves como no son.

Y después de la tercera, ya las ves como realmente son.

Ese es el momento más horrible de todos”

–Oscar Wilde

 

 

La filmografía del director danés Thomas Vinterberg es breve en comparación con la de directoras/es que aquí se han dado cita para el análisis de sus cintas; sin embargo, la película de la que hoy hablaremos dista mucho de tramas que tienen como eje central el uso lúdico y recreativo de sustancias y alcohol (Transpoting, Adiós a las Vegas, Rékiem for a dream, Viaje ácido, Se va como humo, Pulp Fiction, Miedo y asco en las Vegas, entre otras) y no por ello es menos recomendable.

Al contrario, luego de su estreno en Cannes edición 2020, Druk/Otra ronda, obtuvo diversos premios como: Mejor película en BFI London Film Festival, Mejor guionista en European Film Awards, Concha de plata al mejor actor en Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Mejor director y Mejor película extranjera en 93° Premios Óscar, Mejor película extranjera en 77ª Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos y la Rosa de Sant Jordi a la mejor película extranjera en la 66ª edición de los Premios Sant Jordi.

 

Otra ronda

El alcoholismo es una enfermedad y no un vicio, cuya dependencia al alcohol deteriora la salud física y mental (…) No hay síntomas precisos, pero existen cambios notorios en el comportamiento de la persona. Quien lo padece tiene la necesidad de beber alcohol en cualquier momento y sin control, por lo que puede realizar cualquier actividad a cambio de conseguir alcohol, además de mostrar desinterés por su salud y aspecto físico, apunta el IMSS en su página principal. Sin embargo, una persona que padece de alcoholismo no siempre cumple con estas características, ya que, como toda enfermedad, va en deterioro y, por ende, es gradual.

No toda persona que padece de alcoholismo se ve deteriorada, esto siempre va a depender de la dieta y actividad física y cognitiva que lleve quien lo padece. La Asociación Civil de Alcohólicos Anónimos, institución dedicada al tratamiento psicoemocional no formal de este estigma, ha definido el alcoholismo como algo más complejo, como una enfermedad del alma; por lo que no importan los títulos ni la cartera, el padecimiento eLeer más

Análisis de la cinta “Frankenstein” | Sobre la importancia de nombrar la visión femenina en la literatura moderna  

Por Carmina Cardiel

 

Recientemente se estrenó en la plataforma digital más popular en LATAM y algunos cines independientes, la última obra maestra —dicen— de Guillermo del Toro: Frankenstein. La crítica le ha dado grandiosos créditos por el maquillaje y porque Quizá no sorprenda que Guillermo del Toro sea el primero en querer sacar a la creación de los sótanos del horror bizarro (…), pero demuestra su interés por humanizar el horror, llevándolo por un camino más cercano a la fantasía. Señala la Revista Rolling Stone, pero ¿Estos créditos verdaderamente habrían sido posible ser añadidos a Del Toro sin la mente creadora de su autora? ¿Por qué nadie habla de Mary Shelley como la alquimista del horror humano y quien vio como centro de partida y llegada a la humanidad?

 

Mary Shelley

Marry Wollstonecraft Shelley nació en Londres en 1797 y fue hija de la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, autora de Vindicación de los derechos de la mujer. Su padre fue William Godwin, filósofo político y uno de los precursores del anarquismo. Hablar de Mary Shelley supone hablar del mundo basto y complejo de ideas en el que la novelista fue socializada.

El hogar de Mary era un lugar donde entraban constantemente escritores, científicos, reformistas y extranjeros politizados. Esto marcó su educación, pues aprendió a pensar críticamente desde niña. Creció leyendo literatura filosófica más que textos escolares y ella no acudió a la escuela; su “salón” fue su casa, la herencia de su madre y de su padre. A pesar de que su padre constantemente estaba más preocupado por cubrir deudas que de ser un padre presente, Mary estuvo marcada por las ideas de su madre, quien creía en la educación igualitaria, la libertad sexual y la autonomía de las mujeres.

Mary siempre sintió un rechazo social en medio de una época complicada como lo fue la victoriana, en donde la moral jugaba un papel muy importante dentro del entorno social de la burguesía de la época. Por un lado, estaban en apogeo las ideas revolucionarias francesas: libertad, derechos, secularismo. Por el otro, un fuerte conservadurismo moral tras la revolución francesa, la reacción social contra el radicalismo político, las restricciones severas sobre las mujeres y su rol social, el matrimonio como institución sacrosanta, las nuevas teorías científicas (galvanismo, anatomía, electricidad), y el cuestionamiento de la religión y de la autoridad. Mary creció entre esos dos polos: Educada para ser libre y racional en un mundo que castigaría duramente cualquier conducta “irregular”, y ella era esto último.

 

Cuando Mary inicia su relación con Percy Bysshe Shelley en 1814, rompe con todas las normas sociales: Él era un poeta radical, ateo y casado. Ella tenía 16 años, pero se monta en las alas de la vida para recorrer un camino lleno de dicha y creatividad, aunque también de muerte, aislamiento social y pobreza itinerante.  Este es el contexto justo que la inspira para la creación de —a mi muy personal punto de vista— la mejor novela de ciencia ficción —no ficción— de la historia humana: “Frankenstein”. Un personaje que nos habla sobre la marginalidad humana en medio de un mundo desolador que no es capaz de comprender el fondo del mar del devenir humano, un personaje sin lugar moral en la historia humana, un personaje que nos arroja a la cara el rechazo de la sociedad ante lo “no normativo” o lo anómico, desde un punto de vista sociológico.

 

Frankenstein

Antes de que el positivismo permeara con su rigidez y cuantificación la mirada científica de la investigación social, era común que en las mesas de discusión académica se plantearan temas sobre la condición del alma antes de poner por escrito lo que significa ser humano. Así que la Ciencia, la filosofía y la revolución, fueron el caldo de cultivo donde se creó Frankenstein.

Por otro lado, Mary estuvo marcada fuertemente por la muerte: su madre murió a los pocos días de alumbrarla, antes de que cumplieran tres años, tres de sus cuatro hijos perdieron la vida, su media hermana se suicidó, la esposa de su pareja también se suicidó, varias de sus amistades perecieron antes de los 25 años y Percy, el amor de su vida partió del plano terrenal a los 29 años. La melancolía del personaje principal de la novela no es casualidad, así como no lo es el entorno frío y oscuro en el que se desenvuelve la historia más triste escrita hasta ahora. Pero también es importante mencionar que el personaje no sólo tiene estas características humanas, sino que además atraviesa una profunda reflexión filosófica sobre el Self, la crítica social de la época y, por supuesto, la creación literaria de enorme potencia que la novela supone a través del autodescubrimiento de aquella criatura aterradora.

Mary expone en un cuerpo infrahumano los parches del dolor que azotan al mundo de su época, y es que ¿Qué es la humanidad como entidad sobreviviente al ser humano como individuo y no como un todo? Esa es una pregunta obligada después de leer la novela, pienso. El personaje al que da vida el Dr. Víctor Frankenstein queda expuesto como una cosa, pero jamás como un humano y en este sentido ¡Es monstruoso! Esta sentencia me obliga a repensar entonces: ¿Qué estudiamos los sociólogos y los antropólogos, y quizás los historiadores, si no a este monstruo a disposición del lente científico social partiendo del hecho como cosa?

Sartre tiene una frase que me gusta mucho y se acopla muy bien al análisis de hoy: SOMOS LO QUE HICIERON DE NOSOTROS.  Así pues, es como podemos comprender al incomprendido personaje de Shelley: la humanidad crea todo el tiempo escenarios, ideas, realidades de las que no se quiere hacer cargo una vez que ha visto los resultados, o sea las consecuencias de sus actos.

El monstruo aprende de una familia de campesinos todo lo que debía aprender y que no es complejo, aunque la mente humana siempre lo ve así: trabajo, cuidado, amistad, educación, pero sobre todo la carga moral entre el bien y el mal. Él aprende que los cazadores no odian al lobo, ni el lobo odia a las ovejas, sino que hay que aprender a sobrevivir o te van a matar. Esta parte es muy dolorosa porque así se comporta la humanidad. No existe bondad ni maldad, solamente autoprotección ante una amenaza que dura toda la vida: la sobrevivencia. Finalmente, lo único certero en la vida de la humanidad es la muerte. Y es de llamar la atención cómo Shelley tuvo esa capacidad para comprender de manera sensible algo que jamás va a morir mientras la humanidad exista, la consecuencia de ser humanos: El monstruo que creamos jamás perece.

Así pues, es que podemos entender las guerras, el hambre, las descomposición del tejido social, el asesinato, las violaciones, la traición, la condición humana más baja: las pasiones. Nada de eso existe sin nosotros, son meras consecuencias de lo que creamos, de lo que ambicionamos, de lo que creemos que es correcto haciendo caso al impulso, más que a la razón o a las emociones canalizadas.

 

Shelley en la mirada social y luego en la de Del Toro

Casi dos siglos después de la creación de Frankeinstein, llega una mujer que también habla sobre la condición humana de una manera más teórica-política y formal: Hanna Arendt, para quien este término deriva en: 

  • Labor: lo que mantiene la vida biológica.
  • Trabajo: lo que fabrica objetos duraderos, artefactos, “mundo”.
  • Acción: lo que ocurre entre seres humanos en pluralidad: lo político.

En Frankenstein, la creación del monstruo es un acto que debería pertenecer al trabajo (fabricar algo artificial), pero Víctor lo ejecuta como si fuera labor: es algo obsesivo, biológicamente impulsado, sin reflexión ética, casi automático y vomitivo/catártico.

Lo que Shelley muestra es que Víctor confunde los niveles de la actividad humana, exactamente el tipo de confusión que Arendt ve como peligrosa en la modernidad: la técnica invadiendo espacios propios de la acción humana y del juicio político.

El experimento de Víctor, al carecer de un marco de responsabilidad y deliberación (acción), se convierte en la raíz de una catástrofe moral y social. Esto se contrapone con la idea de Arendt sobre la acción humana, cuyas características son: ocurre entre personas, implica responsabilidad ante los otros, depende de la pluralidad, es decir, del hecho de que vivimos con otros y somos vistos por otros. Y bueno, Víctor crea, a partir de su ambición por el reconocimiento fantasmal de su padre, a un ser monstruoso que va más allá de lo humano y lo infrahumano, no se hace responsable social ni moralmente.

Ante estos hechos contrastados, podríamos entonces observar cómo hay cambios en las implicaciones morales y éticas de un siglo a otro en una sociedad de constante cambio como lo es la occidental. Pero también es de llamar la atención cómo esos supuestos cambios se reúsan a la acción y siguen teniendo forma aún hoy, después de transformaciones sociales y siglos de diferencia.

Jamás hay que olvidar que Frankenstein salió a la luz pública bajo un “Anónimo” porque para la época de nuestra adelantada Mary era mal visto que las mujeres escribieran, pues este ejercicio implica acciones moralmente mal vistas para una mujer (incluso a la fecha): juergas, alcohol, risas grotescas y un submundo de las características del mundo de los hombres. Sin embargo, creo firmemente que Guillermo del Toro logró captar la sensibilidad de Shelley y adaptó perfectamente la complejidad de una mente brillante que fue azotada por las limitaciones sociales de su época. Por ello también pienso que finalmente Frankentein no es una obra que denote romance desde la mirada de Guillermo, sino que, por el contrario, el hombre supo sacar a la luz con melancolía lo que es el amor/desamor apartado de un constructo romántico y lo hizo más bien humano.

La mayoría de las adaptaciones que ha tenido la obra siempre vienen de los masculinos, acto que me conmueve y me implica incomodidad hasta cierto punto, pues creo que Shelley gritó con toda la fuerza de sus pulmones cómo se sentía ante tantas pérdidas no sólo humanas, sino auto perceptivas a partir de su época. Fenómeno que con frecuencia ocurre en el mundo de las mujeres.

 

 

 

Bibliografía.

  1. Shelley, M. (1980–1997). The letters of Mary Wollstonecraft Shelley (B. T. Bennett, Ed.; Vols. 1–3). Johns Hopkins University Press.
  2. Fernández, José Luis, (2025), “Crítica: ‘Frankenstein’, de Guillermo del Toro”, en The Rolling Stone, https://es.rollingstone.com/arg-critica-frankenstein-de-guillermo-del-toro/
  3. Arendt, H. (2005). “La condición humana” (R. Gil Novales, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1958).
  4. Arendt, H. (1961). Between past and future. Viking Press.

 

 

Análisis de la cinta “C.R.A.Z.Y.” | Sobre la transformación social a partir del conflicto entre tradición y modernidad

Por Carmina Cardiel

 

Jean-Marc Vallée fue un director canadiense que alcanzó un mediano éxito con títulos como “La reina joven”, “Alma salvaje”, “El club de los desahuciados” y “Demolición”, entre otras. Se caracterizó por hacer cine de realismo emocional y naturalismo, y se nota en cada una de sus obras la búsqueda por tratar de capturar la autenticidad de la experiencia humana.

Sus películas con frecuencia tienen un tono muy realista que suele confundirse con cine “cotidiano”, con actuaciones contenidas y naturales, poca música diegética, y una cámara que se mueve de manera fluida y observacional todo el tiempo. Pero la película de la que hoy hablaremos, a mi entender, es una de sus máximas obras para el año de rodaje, la historia y la problematización de la estructura social de una familia de clase media de Quebec hacia los años 60. Esta es la historia de Zac y la búsqueda de su identidad irrumpiendo la comodidad de una sociedad en transformación.

 

De la tradición a la modernidad

Para introducirnos en la cinta, el director, Jean-Marc Vallée, decidió poner la lente en el momento en que la sociedad quebequense comenzó a secularizarse, emancipándose del fuerte control de la Iglesia católica y desde ese lugar es que nos permite entrar a una reflexión sobre la profunda transformación que se dio a partir del conflicto entre la tradición y la modernidad, situándonos así en un punto de coyuntura social debido a los cambios que en el mundo global se estaban experimentando en consecuencia de revoluciones y pequeñas revoluciones sociales del Occidente.

Zac no es un chico cualquiera, pues desde que nació estuvo marcado de forma metafórica/simbólica y física, pero también con un puente de misticismo que le atribuyen tanto la madre como una vecina asistente a las misas católicas. Ellas dicen que el pequeño puede hacer mLeer más

Análisis de la cinta “Revenge” | Sobre el género body horror como dispositivo de subversión desde una mirada violeta

Por Carmina Cardiel

 

Coralie Fargeat es una directora francesa controversial que le ha dado vuelta a la cabeza de más de un director y espectador con la manera en la que aborda el body horror desde su trabajo. Para un ejemplo claro tenemos “The substance”, estrenada el año pasado en las salas de cine, con Demi Moore encarnando una historia de horror que vivimos todas las mujeres: sentirnos desechables llegada cierta edad. “Revenge” también retrata ese sentimiento —aunque aquí la edad no es una dimensión de la trama—.

El filme que hoy nos ocupa se estrenó en 2017, pero no en la pantalla grande, sino a pedido; es decir, a través de OTT que es un servicio de televisión de paga en Estados Unidos de América. A pesar de ello, a la directora le fue muy bien con las reseñas que la crítica le hizo en aquel momento, pues, aunque el gore está muy presente en la cinta, el giro que logra darle a la historia es visceralmente emocionante.

 

La reapropiación del Body horror

 

El body horror (horror corporal) es un género de cine que tradicionalmente ha explorado la fragilidad del cuerpo, la alteración de la identidad, la invasión, mutación o deformación del cuerpo, lo cual apunta o coincide con ciertas vivencias femeninas todo el tiempo. Desde mi perspectiva, lo que Fargeat hace es reapropiarse del género, que históricamente fue dominado por visiones masculinas (¿el cine de Cronenberg les dice algo?) y usarlo para hablar desde y sobre el cuerpo de la mujer como territorio de opresión, pero también de resistencia.

Revenge es la historia de Jen, una chica joven e inexperta que se enamora, pero el hombre al Leer más

Análisis de la cinta “Tenemos que hablar de Kevin” | Sobre los ROLES IMPUESTOS: madre-hijo

Por Carmina Cardiel

 

Lionel Shriver, escritora de la controversial “Double Fault”, con su séptima novela “Tenemos que hablar de Kevin” –estrenada en los estantes de librerías hace veinte años–, el cine la llevó a la pantalla grande en 2011 bajo la dirección de la escocesa Lynne Ramsay quien, por su lado, es experta en llevar la literatura a la imagen cinematográfica para hacer explotar lo que no se dice con palabras, pero que es parte de la condición humana y, por tanto, sumamente complejo.

Ambas hicieron una buena mancuerna para tocar temas que son demasiado incómodos para un mundo en donde se espera que las mujeres seamos no solamente madres, sino las mejores madres y, en consecuencia, los hijos deberán ser dichosos y productivos ante un sistema que exige demasiado para realidades que no coinciden con lo esperado.

 

Kevin como constructo de identidad en la sociedad

 

Tenemos que hablar de Kevin es una trama muy cruda desde los ojos de una sociedad que impone la maternidad como una forma de realización femenina, como si ser madres leLeer más

Análisis de la cinta “Nadie sabe” | Sobre las infancias como constructo olvidado de las sociedades modernas

Por Carmina Cardiel

 

Hirokazu Kore-eda es un director japonés que se destaca por los temas profundamente sociales que acarician la condición humana con tal sutileza que puede proyectarlo en su filmografía, que también abarca cine documental. Y es que no está de más mencionar que el director, antes de hacer cine, quiso ser novelista. Quizás de ahí venga su naturalidad para contar y conmovernos con sus tramas.

En 2018 nos conmovió con la película “Manbiki Kazoku”/“Asuntos de familia”, misma con la que ganó el premio Palma de Oro en el Festival de Cannes de ese mismo año. La trama va de la configuración social de la familia no parental y tiene, como en casi todas sus cintas, esa arista desde donde se puede observar al mundo desde los ojos no solamente adultos, sino desde la mirada de las infancias. Si no la han visto aún, ampliamente les recomiendo que vayan a buscarla. Entre los títulos destacados de su largo trabajo podemos encontrar:

2023 – Monstruo, 2013 – Soshite Chichi ni Naru (De tal padre, tal hijo), 2011 – Kiseki (I wish; en español: Milagro), 2008 – Still Walking (Aruitemo aruitemo), 2004 – Nadie sabe (Nobody Knows) y, de este último título es del que platicaremos hoy en el análisis de #ButacaVioleta.

 

En medio de una isla tan grande como la Ciudad, nadie sabe

Nadie sabe narra una historia construida a partir de hechos reales ocurridos en el centro de Tokio, una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, en un entorno donde paradójicamente reina la soledad. Desde el inicio de la trama el director no permite que te apartes de la vida de cuatro niños que viven ocultos en un pequeño apartamento de Tokio, abandonados gradualmente por la única persona a su cargo. La cinta aborda con sutileza y profundidad una problemática estructural: la invisibilidad de los más vulnerables dentro de sociedades urbanas modernas, aparentemente funcionales y desarrolladas.

Desde una mirada sociológica, la obra permite explorar la descomposición del núcleo familiar, la negligencia institucional, y la forma en que la exclusión social se manifiesta incluso en contextos de aparente prosperidad. Nadie sabe es un gran título para una historia que bien podría estar ocurriendo enfrente de tu casa, pero como prefieres no lidiar con, ni conocer a tus vecinos, puede que también seas parte de la indiferencia social que azota a nuestras sociedades actuales.

Los vecinos, la casera y los transeúntes no advierten la presencia ni Leer más

Análisis de la cinta “Háblame” | Sobre el terror como metáfora de lo real

Por Carmina Cardiel

Michael Philippou, Danny Philippou (2023)

Danny y Michael Philippou debutaron en 2022 con su primer largometraje “Talk to me”, luego de hacerse famosos por su trabajo como creadores de contenido y cineastas a través de su canal de YouTube RackaRacka, donde combinaban acción extrema, efectos especiales caseros y humor muy oscuro y violento. El canal se volvió viral por sus videos caóticos con personajes populares como Harry Potter o Ronald McDonald en contextos absurdos y violentos. “Háblame” está categorizada con la etiqueta de terror y recientemente se acaba de estrenar su segunda obra “Haz que se vayan”, de la cual hay muy buenos comentarios de la crítica y estamos esperando ver con ansias.

 

El horror como metáfora de lo real: La posesión

Hace casi un año, mientras escribía la reseña de “De noche con el diablo”, me preguntaba y me respondía algo que en mi pensamiento sigue vigente: ¿Por qué en México pareciera que ya no hay nada que nos asuste? ¿Qué esperamos del cine de terror contemporáneo? ¿Qué es el terror en México?

Entonces descubrí que México es el país que más cine de terror consume a nivel global, de acuerdo con Statista y su encuesta Donde el terror domina la pantalla 2023, realizada por Consumer Insights. La cinta de la que hoy vamos a platicar entra en este género tocando un problema social que en México duele quizás mucho más que en otros países en donde el uso lúdico de sustancias está regulado.

Talk to me/Háblame, de los hermanos australianos, nos lleva a la historia de terror que viven un grupo de amigos adolescentes que se encuentran en una de las etapas más difíciles de la vida: la búsqueda de identidad, la depresión, la presión social y su combinación con el uso de sustancias de forma lúdica.

Los directores se caracterizan por su visceralidad a la hora de contar sus historias, y en “Háblame” este rasgo no es diferente. La cinta establece una relación directa entre la posesión y sentirse “drogado”. Mia había visto a través de las redes sociales las fiestas de sus compañeritos del colegio, a las que nunca era invitada porque la encasillaban como “rara”, luego de una pérdida importante para ella. Cuando por fin logra estar en una de esas reuniones, ella experimenta euforia al utilizar el objeto central de dichas fiestas: una mano embalsamada que los pone en contacto directo con seres desencarnados, pero con pupilas dilatadas y comportamientos que evocan un estado alterado similar a “estar colocada”.

Estas reuniones en realidad son una especie de “rituales” con la mano, combinando risas, grabaciones móviles y aparente diversión, resaltando así el atractivo del “rush” inicial que muchas drogas recreativas ofrecen. Sin embargo, como en todo consumo, existen reglas y aquí la principal es no pasarse de los 90 segundos porque, si se supera ese límite, el espíritu podría quedarse permanentemente, algo que se compara con el riesgo de sobredosis y total adicción.

Mia encuentra en los rituales el alivio al dolor de su pérdida yLeer más

Análisis de la cinta “Nomadland” | Sobre la romantización de la libertad y la condición de calle

Por Carmina Cardiel

Al cruzar la frontera entre Colorado y Utah, vi a Dios en el cielo en forma de enormes nubes doradas que quemaban el sol sobre el desierto. Parecían señalarme con el dedo y decirme: “Pasa por aquí y sigue adelante, estás en el camino al cielo”.

Jack Kerouac, En el camino

 

 

Chloé Zhao es una directora china que en cada una de sus películas muestra una sensibilidad en sus tomas que con frecuencia son entornos naturales. El paisaje de sus cintas dejó de ser escenario para convertirse en el confesionario y fiel reflejo de las emociones de sus protagonistas. “Nomadland” se estrenó en 2021 y ganó 3 premios Óscar de 6 nominaciones, incluidas Mejor actriz y Mejor dirección. También alcanzó dos premios en los Golden Globe Awards como Mejor película dramática y Mejor director (Zhao), así como con cuatro Critics’ Choice Awards, Independent Spirit y BAFTAs.

Basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century escrito por Jessica Bruder, esta es la historia de los seres humanos que un día decidieron irse ya por convicción, ya para sanar alguna vivencia traumática o porque simplemente nunca sintieron pertenencia ni se identificaron con el sistema.

 

Romantizar la libertad

En 1957 Jack Korouac publica la novela “On the road” en donde el autor aborda temas sobre la libertad; sobre el rechazo al status quo; sobre la ansiedad existencial; sobre la búsqueda y el encuentro con una misma/o, la espiritualidad y, por sobre todo, la idea de que la carretera/el camino, es más importante que el destino:

“Nada detrás de mí, todo delante mío, como siempre ocurre en el camino.”

 

Aún en este siglo se puede escuchar a los neo-snobistas y remedos de hípsters hablar en cafecitos sobre este libro como si de oro molido se tratara. Claro, porque el llamado de la libertad siempre nos seduce a cierta edad (a algunas personas toda la vida), pero cuando alguien encuentra la libertad realmente, no es tan poético como en la novela del —por cierto— acomodado escritor norteamericano.

 Chloé Zhao y Kerouac tienen en común hablar de personajes fuera de las normas convencionales, la identiLeer más

Análisis de la cinta “Arrugas” | Sobre la dignidad de la vejez

Por Carmina Cardiel

 

Ignacio Ferreras (2011)

A pesar de que se puede contar con los dedos la filmografía de Ignacio Ferreras, director y guionista de origen argentino, a través de su cine nos ha llevado a explorar temas de los que casi a toda la gente le incomoda hablar: los preparativos para la muerte.

En 2002 vimos “Cómo afrontar la muerte” / How to cope with dead, un cortometraje que trata sobre cómo una anciana juguetea con la muerte a la hora que llega a visitarla. Intuyo que Ferreras se entusiasmó, así que más tarde profundizó en el tema con su ópera prima “Arrugas” (2011), con la cual ganó dos Premio Goya como Mejor película de animación y Mejor guion adaptado. Dicha cinta también fue nominada a premios como los Annie Awards y European Film Awards.

 

 

Emilio y Miguel como símbolo de rebeldía

Adaptada de la novela gráfica de Paco Roca, “Arrugas” nos cuenta la historia de cómo Emilio es recluido por sus hijos en un asilo, una vez que él ya no les es funcional y nadie quiere cuidarlo. Sí, así con esa crudeza inicia la película de la que hablaremos el día de hoy.

En medio de un viaje que nos lleva al silencioso deterioro de un cuerpo poseído por una enfeLeer más

Análisis de la cinta “Un actor malo” | Sobre el pacto patriarcal en la violencia sexual

Por Carmina Cardiel

  

Jorge Cuchí es un director mexicano que a través de sus películas ha toca temas sensibles como el suicidio, la violación y el abuso sexual. Es un director al que no se le da andar por las ramas a la hora de abordar estos temas en sus filmaciones.

“Un actor malo” es una película en donde el director sí tuvo la intención de hacer una denuncia sobre la violencia sexual dentro del cine, así que de esta película no podemos esperar metáforas ni líneas intelectuales a desentrañar. Sin embargo, antes de sentarnos a verla, tenemos como garantía que su película “50 o Dos ballenas se encuentran en la playa” fue galardonada con el premio Naguib Mahfouz al Mejor Guion en el Festival Internacional de Cine de El Cairo. Y bueno, entonces toca saber que la película que hoy toca ver se fue al Official Selection Competition Tallinn Black Nights Film Festival 2023.

 

 

Luces, cámara…

Se desconoce la vida personal de Cochí o sus intenciones al realizar un cine que siempre logra esconder el horror entre historias comunes dentro de la gran ciudad de México, y Un actor malo no dista de este sello. El director nos presenta un solo escenario, pero dentro de él un grave problema que es el que le da todas las incógnitas y no todas las respuestas a la trama: mientras se está rodando una película que está próxima a estrenarse con dos actores prometedores de la escena de la actuación, bajo el sello de un director y una productora de renombre, la actriz principal, Sandra Navarro, denuncia ante sus compañeras de vestuario y de producción que su compañero, el actor Daniel Zavala, la ha violado en escena.

De acuerdo con la definición del SESNSP, la violación consiste en realizar cópula con una persona de cualquier sexo, utilizando fuerza física, moral o psicológica, para lograr el sometimiento de quien es definido como la víctima. Para los efectos de este artículo, se entiende por cópula la introducción del miembro viril en el cuerpo de la víctima por vía vaginal, anal u oral, independientemente de su sexo (Artículo 265 del Código Penal Federal).Leer más