El fenómeno antiintelectual

Por Christian Jiménez Kanahuaty

 

Antes de marcar una génesis o una idea relativa a la historia de los procesos políticos e institucionales —además de culturales—, que dan forma a la faceta anti intelectual en nuestras sociedades, quizá sea preciso establecer una líneas generales que funcionan como líneas de tensión entre lo que se puede llamar “tendencia” y “escenificación”, como si ambas formaran parte de una razón más que instrumental con capacidad suficiente como para desmontar un andamiaje que logró hacer del pensamiento una manera de resistencia ante los peligros y exabruptos del poder político y la demagogia de los medios de comunicación.

En ese sentido, está claro que uno de los factores modernos de la desvalorización de lo intelectual está ligado a las redes sociales en su manifestación de plataformas multimediáticas que marcan desde los “influencers” cierto estilo de vida, donde la riqueza y la notoriedad son relativamente inmediatos. Y si bien es verdad que hay influencers que construyen un discurso sofisticado sobre ciertos temas que van desde la literatura hasta la astrofísica, también es cierto que la mayoría glosa videojuegos, películas de súper héroes, tendencias en maquillaje, cocina vegana y ropa hecha de residuos. Hay poco para ser pensado o razonado en un mundo donde la información corre a cargo de apresurados 20 minutos de comunicación.

Esto claramente no es nuevo del todo porque ya hace décadas empezaron a surgir libros, videos, programas y películas que hacían las funciones de la divulgación científica. Tenían la labor de facilitar el camino para que los legos pudieran acceder a la comprensión de fenómenos como la graveLeer más

Desde las fronteras de la República de las letras: Canto periferia de Alberto Sánchez

Por Diego Medina

 

Alberto Sánchez Martínez nos entrega un poemario de poco más de 150 páginas cuyo tema principal es la relación entre periferia y calidad de vida. Se habla aquí de trabajo precarizado, de trayectos insufribles, de expulsión, de gentrificación, de precariedad, de sueños rotos, de hartazgo, de cultura pop chilanga, de aspiraciones y, desde luego, de política. Los recursos que nuestro autor utiliza son diversos, van desde el albur, el simple juego de palabras, la poesía visual, así como el uso de distinto metros y el verso libre que transiciona al spokenword. Todo ello atravesado por un eje temático principal: la caída de la línea 12 del metro aquel 3 de mayo de 2021.       

    

La riqueza de sus estrategias escriturales y la abundancia de sus referencias puede ser un problema para algunos lectores acostumbrados a imágenes condensadas, poemas breves y sintéticos, yo mismo me abrumé en un punto de la lectura, mas este barroquismo no lo hace difícil. Aunque a veces, eso sí, cansa. El exceso es quizá la mayor virtud y mayor defecto de esta propuesta, pienso que pudo reducirse a 100 páginas sin estropear las intenciones estéticas de nuestro autor, en cualquier caso, éste es un aspecto que se puede trabajar en una segunda edición y que creo podría explotarle la tacha al texto. Sí, a veces es más difícil borrar que escribir.

 

Hay en este libro un posicionamiento contundente contra la hegemonía académica e institucional de la república de las letras, pero nuestro autor equilibra esta crítica con una demoLeer más

Cuando funaron a “las perdidas” la diversidad seguía ahí

Por Elías Medina

 

El famoso eslogan de “Love is love” siempre me ha parecido una cursilería que asfixia a la comunidad LGBTTTIQ+, pues como aboga por el derecho de amar a quien uno quiera resulta efectivo, después de todo qué hay más “puro” que el amor, pero es justamente esta idea de lo virtuoso lo que me conflictúa. No señores, la lucha cuir no se trata de amor, se trata de libertad, la libertad de hacer con nuestros cuerpos lo que se nos hinche la gana y eso incluye el sexo, lo nefando, lo sucio, lo escatológico, lo depravado, lo fetichista, lo sadomasoquista, la humillación verbal: la liberación sexual. El amor está bien pero, ya lo dijo Lemebel, es una ordinariez, hasta los policías se enamoran.

No creo que los homosexuales merezcan consideraciones especiales, no creo que seamos seres susceptibles de más ternura o de odio que los demás, no merecemos ser asesinados por ser quienes somos, ni tampoco merecemos condescendencia por nuestra orientación o identidad. Somo seres igual de malditos e iluminados que el resto, en nuestros corazones vive lo mejor y lo peor de la humanidad, como en todo el mundo.  La cuestión homosexual no se define por su derecho al amor, sino por su lucha por la libertad. No somos personas que, carentes de amor, merezcan la compasión del mundo, somos personas que, conscientes de sus cadenas, luchan por la libertad.

Ahora bien, la libertad es responsabilidad. No todo acto que nace de la autonomía es un acto de libertad. Un asesinato no es un acto de libertad, es un acto criminal; igual que una violación no es un acto de libertad, es un acto criminal, porque en ninguno de estos actos hay responsabilidad. Quienes encubren sus deseos de hacer daño al prójimo, ya sea a través de la venganza, de la autodestrucción, del daño deliberado, no son personas libres, por el contrario, atentan contra la idea misma de libertad. Esta aclaración es necesaria toda vez que grandes sectores de la población asocian la diversidad sexual con actos que en realidad nada tienen que ver con la lucha por la liberación sexual que es la base de la lucha homosexual.

México es uno de los países predilectos por pederastas y pedófilos para hacer turismo sexual. Las playas mexicanas son un núcleo importante de la trata de blancas, un tipo de esclavitud moderna. En mi última visita a Zipolite escuché a un grupo de locales hablar al respecto: “sí, es que vienen los gays y se los agarran cada vez más chavitos, antes pues eran los de 15-16, pero ya andan detrás de los de 12 o más chiquitos”, hablaban sin alzar la voz, no estaban enojados —al menos como yo lo estaría—, su platica reflejaba un modo de vida: estaban acostumbrados al turismo sexual de los “gays”, incluso convivían con ello. La prostitución de menores, asociada a la diversidad sexual, es vista como algo normal.

“No señores, esos no son gays, son pedófilos”, quisiera haberles dicho, pero ¡ah! “el callar no es no saber qué decir, sino no caber en las voces lo mucho que hay que decir”. Por eso hoy escribo, porque a veces intuimos lo que se quiere decir, pero las palabras no acuden a uno y uno habla cuando está listo para hacerlo. Lo cierto es que ese tipo de pedófilos son, en su mayoría, extranjeros del primer mundo que vienen a las playas mexicanas a violar niños, porque en sus países sí se cumple la ley y podrían ir presos. Por eso mismo, algunos países como Estados Unidos han tipificado el turismo sexual como delito, para que la justicia los juzgue, aunque los delitos no se hayan realizado en su país de origen. Por otra parte, México tiene una muy arraigada cultura pedófila que no es exclusiva de los homosexuales, ni de lejos. Es obligado mencionar la popular canción “17 años”, la cual forma parte de la educación sexual y sentimental de un país con embarazos adolescentes a tope y con sectores que todavía se oponen a la educación sexual.

Los homosexuales no son más pedófilos que los heterosexuales, de hecho, de acuerdo a encuestas del ENDIREH, el 38% de las violaciones a niñas menores de 15 años son perpetradas por hombres de la familia, principalmente tíos y primos. Lo que deja en evidencia el debilitamiento de las instituciones heterosexuales, la más importante de ellas, la familia. El restante 62% de las violaciones es perpetrada casi en su totalidad por hombres heterosexuales externos al núcleo familiar, en el caso de niñas menores de 15 años. ¿Entonces por qué se asocia la pedofilia a la diversidad sexual?  Porque la homosexualidad es considerada persé una desviación; así como se considera que la mariguana es la puerta a otras drogas, se considera que la homosexualidad es la puerta a otras “desviaciones”, lo cual, por cierto, es sólo un prejuicio. Pero, como decíamos al principio, el núcleo de la lucha homosexual es la lucha por la liberación sexual, lo que por definición se opone al abuso sexual, en tanto que es una lucha por la libertad.

Hemos dicho también que los homosexuales no merecen más consideración o castigo que cualquier otro, por lo tanto, si hay un homosexual pedófilo tiene que ser juzgado por pedófilo y no por homosexual, así como si hay un heterosexual violador, tiene que ser juzgado por violador y no por heterosexual. Estoy convencido de que esto le queda claro a los ágiles de mente, pero para aquellos a quienes les gana la homofobia, el fanatismo religioso o la sed de sangre, es importante que sepan que en casos como los de “las perdidas”, la diversidad sexual es la primera en levantar la voz contra estos personajes, como lo hizo Kenya Cuevas en su momento, al señalar lo dañino que resulta para la comunidad empoderar a este tipo de personajes. Que las juzguen con rigor, como a cualquier otra persona.

Habría que recordarle también a la sociedad que hace extensiva la conducta de Wendy Guevara y Paola Suárez al resto de la diversidad sexual, que otro tanto podríamos hacer nosotros, por ejemplo, decir que como los caníbales pedófilos de los archivos Epstein eran heterosexuales, por extensión todos los heterosexuales lo son. Es evidente la falacia del argumento y por eso mismo, por ridículo, es necesario que vean en el espejo lo absurdo del criterio que usan respecto al tema.

Finalmente, creo que es importante que complejicemos otros temas que entran en juego en torno al caso de “las perdidas” y la pedofilia en México, por ejemplo el trabajo sexual (no son pocos los niños que son llevados por sus propios padres a tener su primera experiencia con trabajadoras sexuales), la escasa educación sexual, el matrimonio infantil, los usos y costumbres, la violencia sexual como herramienta de socialización (incluso entre hombres heterosexuales): ya sea en el trabajo, entre amigos, entre adultos y niños, entre niños, entre jóvenes, en la familia, etc. Si algo nos demuestra el caso de Wendy Guevara y Paola Suárez es que es necesario hablar de estos temas sin tabúes, con la madurez que nos exigen nuestros tiempos, así como denunciar los abusos dentro de la comunidad sexodiversa, pues es una obligación ética, en la medida en que somos herederos de las luchas por la liberación sexual.

 

 

 

Violencia en las relaciones de pareja / Primero eres tú

Por María de Jesús López Salazar

 

Este artículo surge de la necesidad de visibilizar una problemática actual que atañe no solo a las mujeres sino a los hombres. Esta investigación ha puesto el acento en el análisis de una expresión específica de violencia intrafamiliar, es decir, aquella violencia que se da al interior de una relación de pareja exista o no convivencia o cohabitación —esposos, novios, actuales o que lo hayan sido en otro tiempo—. En concreto, se ha investigado la violencia que tiene como sujeto que la padece a las mujeres y como sujeto que la ejerce a su pareja, actual o pasada, exista convivencia o cohabitación, o no. Además, la presente investigación se ha delimitado exclusivamente al análisis de parejas heterosexuales.

La elección de lo anterior obedece a la intención de emplear un enfoque de género al análisis de la violencia, dado que este tipo manifiesta de modo especialmente concreto las dimensiones de género de las experiencias violentas, es decir, que “las agresiones que sufren las mujeres de sus esposos o compañeros ofrecen la máxima evidencia posible del papel tan determinante que tienen las desigualdades fundadas en el género”.

Pues bien, puede suceder que las mujeres no suelan darse cuenta o quieren darse cuenta cuando algo no encaja, la vida da señales, el problema es que no siempre sabemos reconocerlas. Especialmente si hablamos de relaciones de pareja, donde entran en juego las trampas del enamoramiento, los patrones de apego heredados de la infancia, la confusión entre amor y proyección y la narrativa idealizada del amor romántico que sostienen un sistema de opresión.

A lo largo de todo el análisis la intención de quien aquí escribe ha sido conceder un papel clave a las narraciones de las mujeres, además de recurrir de manera comLeer más

Versos de capa caída: el despropósito de Otra lengua es posiblx de Canuto Roldán

Por Elías Medina

Todos hemos escrito versos alguna vez, no son pocos los poemas que han perecido en un cajón oscuro, quizá porque nos ha parecido que no son dignos de ser leídos por alguien más, porque nos avergüenza nuestra mala ortografía o porque no tuvimos el valor necesario para confesarle nuestros sentimientos a ese amor adolescente. Todos guardamos cadáveres debajo de nuestras almohadas, montañas de poemas que si se reunieran en libros llenarían los estantes de la mítica Biblioteca de Alejandría, pero que nunca conoceremos. En eso reside parte de su belleza: son un vistazo rápido al Edén por la cerradura de una puerta que nunca se abrirá.

Siempre he creído, más allá del lugar común, que todos tenemos la capacidad de volar, metafóricamente hablando, pero pocos nos atrevemos a dar el paso en falso. Leer también es volar, por cierto. La capacidad de experimentar dolor es común a todos los seres vivos y por ende a todos los seres humanos, por lo tanto, la capacidad de experimentar la belleza también lo es. Siguiendo esta línea de pensamiento, el ser humano es un ser artístico, tanto como un ser político. El arte, materia de los sueños, es un músculo más o menos ejercitado por cada uno de nosotros, pero presente en todos, por eso decimos que cualquiera puede escribir poesía. Mas un poeta que se digne de serlo debe superar esa línea entre quien escribe aficionadamente y quien se profesionaliza y, ojo, no digo que no haya talentos enormes sin entrenamiento, sino que un escritor, un poeta, debe exigirse calidad a sí mismo. Esto es a lo que llamamos oficio.

No es secreto que tengo malas relaciones con Canuto Roldán, quien junto a Lía García La novia sirena, cooptaron el Eslam Cuir, a través de prácticas colaborativas desleales en las que capitalizaron beneficios y me marginaron del proyecto que yo mismo había fundado. Desde luego, no lo hicieron solos, tuvieron el respaldo del Circuito Nacional Poetry Slam y, más específicamente, del colectivo PoesíaLeer más

Miedo respecto de la noche en la Unidad Habitacional El Rosario

Por *María de Jesús López Salazar

*Carlos Alberto Jiménez Elguero

*Neymar Bello Orrego

 

El presente artículo aborda la hipótesis del miedo respecto de la noche en la Unidad Habitacional El Rosario, la cual fue confirmada por 35 de los 40 urbanitas entrevistados de la Unidad El Rosario,[1] lo que representó un 87.5%. De esta forma, UHR-1 confirmó la hipótesis en el sentido de objetivar a la noche como un potenciador del miedo —léase la incertidumbre— que la persona  entrevistada tiene respecto de la posibilidad de ser asaltada, un factor que, a su vez, aumenta la sensación de peligro, pues “la Unidad, mi casa y los alrededores de los pasillos y más porque de noche [v. Imagen 1] ni hay luz y uno llega del trabajo queriendo no llegar porque ya no sabes si te van a asaltar los de Tlanepantla o los del Rosario”.

Del mismo modo, UHR-5 afirmó que:

A cada rato asaltan. Por eso colocamos las mantas, porque ya se estaban pasando de pendejos. En las noches se metían a las casas y las vaciaban, sin importar que hubiera gente, y uno ya no estaba ni tranquilo, a cada rato con el Jesús en la boca. Por ejemplo, los delincuentes traen camiones de mudanza. Han vaciado tres casas de la sección CTM A1 de la Unidad Habitacional El Rosario, en Azcapotzalco, donde, por cierto, la venta de drogas se incrementa día a día. Y luego te asaltan por lo regular entre las once y las tres de la mañana, principalmente en la Cerrada de Jacarandas y otros dos sobre la calle de Jacarandas.

 

Imagen 1. La noche de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 17 de marzo de 2018.

Asimismo, para UHR-5 la noche se presenta como ámbito de lucha callejera entre porros, es decir, grupos estudiantiles utilizados comúnmente por la policía, algún grupo político o alguna instancia educativa para controlar al estudiantado a través del miedo, pues señala que “en las casas aledañas al Metro Rosario es frecuente (…) los enfrentamientos entre porros del Colegio de Bachilleres [v. Imagen 2], CCH y CECATY. Sobre la calle de Cananea, entre las seis y nueve de la noche, ¡es horrible!, no se puede ni salir, pues se enfrentan con petardos”.

Imagen 2. Colegio de Bachilleres – Plantel 1 El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el17 de marzo de 2018.

Otro caso que expresamente indicó que aquello que le generaba miedo en la Unidad Habitacional El Rosario consistía en los lugares oscuros fue el urbanita UHR-18. Su manual de sobrevivencia le indicaba que: “me da miedo cuando los lugares están obscuros, (…) no se me hace un lugar seguro”. En situación parecida se encontraba el urbanita UHR-19, quien mencionó que el tiempo que le generaba miedo era “la noche porque es donde pasan más cosas (…), a las doce de la noche donde vivo escuchas las balaceras, los gritos”. Esto se complementa con lo señalado por UHR-33, quien también señaló la noche como el tiempo que le generaba miedo “porque en la noche es cuando salen los delincuentes a trabajar”.

Pese al porcentaje de entrevistados que confirmaron la hipótesis del miedo respecto de la noche, dado los casos anómalos, ha sido necesario incluir una hipótesis de revisión para incluirlos, pues estos representaron 12.5% del universo de urbanitas que evidenciaron su proceso de objetivLeer más

Manifiesto cuerpobicicleta

Por Ángel AVE, Addi, Yelitza, Joselyn Itzel, Carolina Moreno, Dany Soler, Alejandra Ramírez, José Miguel, David Israel Sánchez Morales, Iván cervantes, David Acrílicos, Tania Selma Galván Cortés, Benjamín Mtz, Sergio Sorcia Reyes y Ximena Cobos Cruz

 

 
Primera parada

SIEMPRE SOBRE TODAS LAS COSAS FLUY E E E E

        cuerpo, baika y corazón      movimiento sensible y justo

De aquí partimos, buscamos recuperar lo robado, transformar

        Somos cuerpos en movimiento que habitan el e s p a c i o

¿Por qué nos ignoran?                 Los camionesmototaxiscarros todos

terror de ellos… de todo, s_r movimiento ignorado cuando me niegan los pasos

— no es obligación, pero se siente bien, siento que me ven y no me ignoran

Existo

De nuevo existo

Siempre  e

                   x

                      i

                        s

                           t o

  

Cada que miro a alguien en bici me da gusto y me pongo a pensar ojalá que llegue con bien

Yo también quiero llegar – no sé a dónde            pero quiero llegar

Quizás todos aquí tengamos una profunda conexión con la bicicleta | primera curva en el concreto |

                                     ¿será que eso crea un sentimiento colectivo?

Vamos siendo cada pedaleada, vamos siendo encuentro

conforme rodamos comenzamos a ser      somos el esfuerzo de nuestras piernas al subir

                                                                         somos ese destino al que en conjunto llegamos

siento que somos el conjunto | nunca fuimos individuosLeer más

Santera: amistad entre fuerzas invisibles

Por Sergio E. Cerecedo

 

Los años noventa representan crisis sociales para toda Latinoamérica, en mayor o menor medida; en el caso concreto de Venezuela, hubo un golpe de estado y numerosos tambaleos presupuestarios causaron que el cine redujera en más del 50%  la productividad alcanzada en los 80´s y que los fondos gubernamentales para la producción cambiaran de nombre y estructura con el fin de seguir existiendo y apoyando a la comunidad realizadora.

 

En medio de todas estas circunstancias Solveig Hoogesteijn, nacida en Suecia pero con carrera completa hecha en Venezuela, presenta la película que sucedería a su muy exitosa “Macu, la mujer del policía” (1987), que sigue siendo la tercer película con más taquilla en la historia del cine de su país. En Santera continúa con sus inquietudes en los retratos de mujeres buscando resistir en entornos con tradiciones muy marcadas, esta vez indaga en la afrodescendencia y en los choques culturales entre el catolicismo y quienes conservan la religión yoruba, así como su creencia en los santos que también está un tanto sincretizada con conceptos como el espíritu santo y la virgen María.

 

Desde el contraste en el montaje que muestra a dos mujeres: una en el interior de una celda y otra abordando un aviónLeer más

Los puntos sobre las íes en la lucha contra el desabasto

Por Elías Medina (Violencia Parra)

 

El acceso a la salud es un derecho consagrado en la Constitución Política Mexicana en su artículo cuarto. Esto no está sujeto a interpretaciones, forma parte de las llamadas garantías individuales, amén de ser un derecho humano. Esto quiere decir que es un derecho inalienable, irrenunciable e innegable a toda persona en territorio nacional, no depende del nivel socioeconómico, no depende de la filiación política, ni del credo, ni mucho menos de la orientación sexual del individuo. Sin embargo, la presente administración parece tomar a la ligera el peso de estas palabras. Esto es fácil cuando no son sus vidas, ni su salud las que están en juego.

El combate a la corrupción y el saneamiento de las compras de medicamentos han sido el argumento principal para justificar el desaseo en el abastecimiento de medicamentos controlados en las instituciones de salud pública. Se ha utilizado, por ejemplo, como chivo expiatorio la figura de la oposición, se ha acusado a los pacientes de cáncer de ser tontos útiles del llamado PRIAN, se han desestimado sus reclamos, se han burlado del dolor de los enfermos desde la tribuna presidencial. Hoy en día si alguien lucha por su salud fácilmente puede ser acusado de ser traidor o de “hacerle el juego a la derecha”. Esa es la izquierda que tenemos, pero no la que merecemos.

Hoy hablamos de desabasto antirretroviral, algunos defensores del Leer más

El efecto iluminador de los feminismos y lo que no acaban de alumbrar

Por Irma Lorena Acosta Reveles

ilacosta@uaz.edu.mx 

 

El mes de marzo ha devenido en un lapso que interpela a la ciudadanía para reconocer el rol social de las mujeres, es un llamado a reparar en la trascendencia de sus múltiples quehaceres en el presente, y rastreando el pasado. Y no son sólo las mujeres quienes se encargan de ponerlo a la vista; lo hacen con exceso de propaganda los organismos gubernamentales y educativos, los medios de comunicación, entidades sociales varias, y corporaciones, desde luego. En lo individual, también los hombres —cada vez más de ellos— se adhieren al evento: aluden a la equidad, la inclusión y justicia alcanzada, a lo mucho o poco que desde su perspectiva falta por hacer. Es el efecto iluminador de los feminismos. Cabe aclarar que esta expresión no es mía.

 

La causa, los fines de la conmemoración son legítimos, pero de la parafernalia hay mucho por cuestionar; sobre todo la autenticidad y congruencia de muchas voces. No es lo que corresponde hacer ahora. Esta breve nota tiene el propósito de apuntar hacia un sector de mujeres perteneciente a la población económicamente activa que sigue siendo poco visible y subvalorado, que no logra apreciarse en toda su relevancia y magnitud. Se trata de las trabajadoras del hogar remuneradas, una dimensión casi ignorada, soslayada en las agendas feministas.

 

Es preciso hablar de su condición de vulnerabilidad y de la infravaloración de sus Leer más