Resplandor de oro amanerado: In memoriam de Aleqs Garrigóz

Por Diego Medina

 

Este mes de marzo fue un mes horrible para la poesía gay. Uno de los mejores poetas de México, Aleqs Garrigóz, murió a la edad de 40 años. La causa: un infarto. Inmediatamente las redes sociales comentaron la noticia, algunos con auténtica consternación y, otros más, con una transparente maledicencia. Sucede que sobre el nombre de Garrigóz pesaban algunos señalamientos de acoso sexual, incluso hubo un proceso judicial en su contra, del cual salió airoso el autor jalisciense.

 

¿Por qué leer a Garrigóz si está funado? La literatura gay siempre ha estado al margen, como lo hemos estado los gays, lxs trans, las lesbianas, les queer, por eso considero que censurar la obra de un autor marica por sus funas es simplemente FASCISTA. Aleqs Garrigóz ya está muerto, ¿qué más quiere la policía del pensamiento y la moral? No podemos permitir que el punitivismo ascienda como política regulatoria del arte. Además, el trabajo de la crítica literaria consiste en recuperar la producción escritural y enmarcarla en el contexto de sus recepciones, influencias, su calidad y en el caso de la crítica queer enmarcarlas en el coLeer más

Memorias afrodescendientes: Niñas vírgenes de Yanina Vidal

Por Diego Díaz

 

Yanina Vidal explora en Niñas vírgenes la reconstrucción del pasado de cuatro generaciones de mujeres afrodescendientes en Uruguay, reivindicando sus voces silenciadas. Ganadora del Premio Nacional de Literatura en Uruguay en 2019, y con el segundo premio en 2023, esta novela es un testimonio literario de resistencia feminista que cuestiona el racismo, la religiosidad y la construcción de la identidad en un país marcado por el eurocentrismo, como gran parte de América Latina.

 

La historia sigue a una joven que, a través de su linaje materno, reconstruye las vidas de las mujeres que la precedieron. En estas memorias fragmentadas, Yanina Vidal entrelaza la violencia, las creencias, el deseo y la vergüenza, mostrando cómo el racismo y la blanquitud han moldeado las experiencias de estas mujeres en un contexto que las invisibiliza. No obstante, lejos de reducir a sus personajes a víctimas pasivas, la autora las presenta como sujetos complejos que resisten, se adaptan y se reinventan en un mundo diseñado por y para el hombre blanco.

Uno de los puntos destacados de Niñas vírgenes es la capacidaLeer más

La ternura atlética y sensual de Israel Nicasio en El punto de donde se ha desprendido el cometa

Por Diego Medina

 

La poesía gay suele hablar del contacto entre hombres en varios registros. Está por ejemplo aquel que nombra lo priápico: la erección y el culo que le rinde culto, la adrenalina, los sitibundos desesperados de leche masculina. Están también los que hablan del trauma sexual: la violación, el incesto, los deseos antisociales. Pero hay un erotismo que habla de estrellas, atardeceres, rompecabezas y hombres que lloran y juegan deportes de contacto; un erotismo arriesgado porque desnuda a los hombres desde adentro. Ésta es la poesía de Israel Nicasio, autor de El punto de donde se ha desprendido el cometa, un poemario de una ternura purísima.

 

A través de 27 poemas, nuestro autor nos ofrece una perspectiva gay de los hombres que pisan la cancha, que se baten atléticamente en duelo contra sus semejantes, el pináculo del homoerotismo. Sin embargo, su poesía no es la de un sexópata, sino la de un militante de la sensualidad que explora a través de los sentidos: que si el olor del sudor o del suavizante de telas, que si los balones cayendo cual cometas, que si el frío o la “palmada en la espaLeer más

“Especias, frutas, miel y vino”

Lo femenino es Cantar de los cantares

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

 

 

 

Pasiones tendríamos que pedirle a Dios si nos atreviéramos a pedirle alguna cosa, y Le Nôtre tenía mucha razón al pedirle al papa tentaciones en lugar de indulgencias.” Marquesa de Du Châtelet en su discurso de la felicidad.

 

Un poema erótico en todo el espectáculo de su naturaleza es El cantar de los cantares.  Aquí, la palabra se convierte en una exaltación a la sexualidad humana que, en tanto libre y verdadera resulta absolutamente exquisita. De tal modo que, la virtud es el disfrute de cuerpo y espíritu desde el respeto y la seguridad mutua. Al leer cada cántico, pareciera que se asiste a una liturgia del alma cuando de los cuerpos desnudos surge la más bella sinfonía capaz de detener al mundo.

 

En cantares a Dios no se le nombra, pero sabemos que su mirada se dilata entre líneas comola suavidad de la lluvia, cuando hace resonar sus acordes en la amplitud de la noche hasta hacerla dormir. Aunque toda la omnisciencia le pertenece a él, aún esa no es la razón ¿No es acaso cierto cuando los amantes aseguran que la fugacidad de ese momento de complacencia es el más sublime acercamiento a Dios?

 

Y ese ya es un acto de fe en la vida porque esta es primordialmente sexual. Por eso, como si fuese un impulso de la Ley divina El cantar de los cantares está situado en las escrituras cristianas entre Eclesiastés, una introspección sobre los propósitos de vida y el libro de la Sabiduría, una invitación a la justicia y la fe. Y sí, Dios es voyuerista, pero no como un perseguidor de un sexo considerado pagano sino como un ser que admira su propia creación.

 

Un hecho es comprobado. En el Nuevo Testamento, El cantar de los cantares es irrelevante. Quizás en alusión a la idea de que la sexualidad solo sirve para procrear hijos al servicio de la sociedad. Razón hay entonces que, más por decoro puritano que por apetito, los apóstoles hayan cuidado de no detener sus reflexiones en las debilidades de la carne.

 

Otro hecho es una conjetura declarada durante tiempos inmemoriales. Cantares obedece a un juicio que el mismo Salomón hizo sobre su distanciamiento con Dios. La culpa de la perversiónLeer más

Intertextualidad queer en el Cadáver Perlongher de Juan Antonio Alfaro

Por Diego Medina

 

Estos días de terror televisado, dígase Teuchitlán, un poema se repetía en mi cabeza, obstinado, cruel y reclamando su lectura en voz alta: “Cadáveres”, de Néstor Perlongher, es una de esas obras que pasan inadvertidas en los estudios de poesía contemporánea, en parte por la censura que lo vio nacer, pues al ser un poema que denuncia las atrocidades de la dictadura argentina, su divulgación no fue muy amplia, pero también porque es un poema escrito por un escritor y activista abiertamente homosexual y ya sabemos que al canon cultural no le gusta mucho la idea de abrirle sus puertas a una turba de locas.

 

Néstor Perlongher

El poema de Perlongher es crudo, directo, barroco, performático (en mi opinión es un poema para leerse en voz alta), y se une a las poetas locas (queer) que se alzaron en contra de la dictadura, como Lemebel o Puig. Este poema —además de un ensayo del que hablaremos más adelante— es el punto de partida para el poema de largo aliento Cadáver Perlongher con el cual Juan Antonio Alfaro se hizo del Premio Nacional de Poesía Elías Nandino 2022. El texto se divide en dos partes, la primera “Retrato hablado del cuerpo antes de ser borrado” es una descripción vívida de Néstor Perlongher, “parecía no una chica sino una de ultramar. ultramaricona.”, la segunda parte “Ladrillos de registro”, desarrolla preguntas y respuestas Leer más

Reseña colectiva después de leer ‹‹Bahía sonora›› de Fanny Buitrago

Por Celia, Victoria, Nat, Cristy, July, Gloria, Osiris, Danae y Ximena

Acercarnos a la obra de Fanny Buitrago supuso una sensación de gozo al descubrir sus estrategias narrativas que suelen romper con lo predecible, lo esperado dentro del desarrollo de las historias. La experiencia de leerla suscita mucha expectativa sobre los cierres de los cuentos, ya que siempre me sorprendieron, y eso como lectora se agradece. Un placer que brota también al notar que hay una apuesta meticulosa por la construcción de una unidad interconectada a profundidad. El vacío fue el punto de partida, no querer sentir lo que me proponía Fanny. Negarme a conectar con lo que ha dolido por su proximidad. Las espinas que atacan desde afuera, que no se parecen a las del amor, no son buscadas y llegan desde el contexto macroeconómico y político. Hay una desesperanza y un constante estar respondiendo a aquellos que llegan y modifican el paisaje. También, a través de sus cuentos, me sentí con la libertad de ser fea desde la libertad de encontrarme yo, de tener el derecho a ser protagonista desde este cuerpo, desde esta piel y con este sexo, porque Fanny entrega personajas en las que podemos mirarnos más allá de que esto sea una frase hecha, utilizada ya con ligereza frente a nuestro encuentro con autoras. Sus personajas no son esperpénticas, solo son, ocurren con sus cuerpas algunas veces grandes, de las que Fanny decide hacernos ver su tambaleo.

En esa misma línea, desde que leo a mujeres tengo el deseo de encontrarme personajas siendo protagonistas en las historias. Aunque no aparecen tan palpables en los primeros cuentos, me dio mucha alegría leer a mujeres fuertes guardianas de sabiduría y memoria. No sé si es el objetivo de Fanny, pero su obra también me despierta una especie de rabia histórica con lo que cuenta, y lo cierra perfecto con lo que yo interpreto como una justicia también de carácter histórico. Entonces, leerla deja una sensación de tristeza, es como leer lo que ha pasado a lo largo del tiempo desde el colonialismo y lo que está sucediendo en la actualidad; Fanny nos muestra el desastre que provoca el capitalismo y del que muchas veces no nos damos cuenta. Así, el trabajo de Fanny como autora, en Bahía Sonora, nos muestra una memoria colectiva e histórica, y lo que según es el progreso, a costa del despojo. En ese sentido, sus posicionamientos políticos están presentes en todos los cuentos, en unos más patentes que otros, pero siempre allí. Dejándonos ver quién es ella en torno a la colectividad en donde creció. Para mí como lectora es importante saber de dónde parLeer más

“Indulgencia”

Pastel de calabaza inspirado en la novela El bebé de Rosemary de Iran Levy

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

 

“El bebé pateaba como un demonio”

 

Tiene ojos amarillos, casi dorados, cuencas en forma triangular, pupilas verticales. Su mirada infunde miedo, eso le hace reír. Observa vigilante los abismos de las almas golondrinas que habitan el mundo. Espera el minuto para azotarlas con su trueno devorador hasta dejarlas sumergidas en el mar de sus propias suciedades. Ahora, habita la atmósfera claustrofóbica de la casa Bramford. Sus vecinos son sus devotos.

 

Desde el centelleo de sus fogones como si se tratase de una liturgia sagrada dispone los ingredientes, afila presurosamente los cuchillos, rectifica sabores, se relame los dedos. Un vals estridente de medianoche avisa que la mesa está servida. Abre las puertas del gran salón, la luz de las lámparas ondea, los comensales se sientan. Cada cosa en su lugar. Su risa se retuerce entre los hilos del mantel. El Diablo no solo está vivo, es un exquisito gourmet y Rosemary, metáfora de la inocencia, su invitada especial.

Rosemary es una católica no practicante, solo quiere una familia. Guy, protestante, actor de teatro, busca desesperadamente un papel principal en Hollywood; para conseguirlo, hará lo que sea necesario. Por eso un apartamento en el esplendoroso edificio de estilo gótico, el Bramford.

 

Mientras ella espera en una casa de té a que su esposo traiga la respuesta del arrendador, pedirá bocadillos de pollo, su plato preferido. El pollo es un animal que reconforta, tiene poderes curativos. También es un animal muy frágil, puede morir de un ataque al corazón. El pollo, simboliza la inocencia como Rosemary. Más adelante, del pollo, lo único que ella comerá será su corazón crudo, ¿Acaso la muerte de esa inocencia?

 

Como señal de su presencia, el Diablo ofrecerá un bloody mary.  Pero ¡Si es un coctel de jugo de tomates, limón, vodka, picante! Sí, se dice que inspirado en la reina María I de Inglaterra, la sanguinaria, famosa por perseguir a los no practicantes del catolicismo. En cada sorbito que ella hLeer más

“Poeta Griego Arcaico” ofrenda a los dioses de Luis Felipe Fabre

Por Diego Medina

 

El pasado martes 28 de enero de 2025 se presentó el poemario Poeta Griego Arcaico de Luis Felipe Fabre, en la Cafebrería El Péndulo de Álvaro Obregón 86 a las 19:40 pm, en la que el poeta dio lectura a su libro acompañado del Maestro Marcos, quien amenizó la lectura con diversos instrumentos de viento de la zona balcánica. Coronado de laureles, Fabre nos sirvió helenismo, esteticismo y poesía en su sentido más “puro” (aunque quizá no le guste este término al maestro).

 

El poemario, editado por Sexto Piso en 2024, es un poema de largo aliento sobre el encuentro de Medusa y Perseo, tiene un coro, intervención de dioses, un monstruo y un héroe, además de un poema dedicado a Ganímedes. Se nota que el autor hizo caso de la máxima de Horacio y tuvo presentes los modelos griegos (más que romanos), porque le da el peso adecuado a cada parte de su composición, como si de una tragedia griega en verso se tratara.

 

Ortega y Gasset llegó a decir que quien ha leído la Odisea y luego visita el mar no necesita más mediador para entender el mundo de los griegos y el fuego que habitaba el pecho de sus héroes. Tal vez Gasset tenga razón, pero sucede que Fabre no trata de explicarnos el mundo de los griegos como lo haría un filólogo, sino que nos cuenta un mito como lo haría un Poeta Griego Arcaico, porque lo que Leer más

“Transfiguración”

Té helado con manzana, limonaria y miel inspirado en la novela El amante de Marguerite Durás

 

“Años después de la guerra, después de matrimonios, hijos, divorcios, libros, llegó a París con su mujer. La llamó por teléfono. Soy yo. Ella lo reconoció de inmediato por la voz. Él dijo: Sólo quería oír tu voz. Ella dijo: Soy yo, hola. Él estaba nervioso, asustado, como antes. Su voz tembló de repente. Y con el temblor, de repente, ella volvió a oír la voz de China. Él sabía que ella había empezado a escribir libros, había oído hablar de ello a través de su madre, a quien había vuelto a encontrar en Saigón. Y de su hermano menor, y había estado de luto por ella. Entonces no supo qué decir. Y entonces se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte”.

(Fragmento El amante)

 

Ella y él. Una niña de 14 arrullada por el desastre que dejó la bancarrota de su madre, una viuda colonial; y un millonario de 26 comprometido en matrimonio por un pacto familiar. En esta historia bañada por las aguas del Mekong ninguno de los dos tiene nombre, solo son: ella y él / la niña y el chino / la pequeña blanca y el hombre de Cholen.

 

Esa falta de nombres no es negligencia. Él porque resulta ser el deseo insaciable del sufrimiento silencioso hallado por primera vez una tarde de jueves caminando por las calles de Sa Dec. Ella, la del vestido de seda natural, casi trasparente ajustado con un cinturón, la de tacones y sombrero de fieltro palo de rosa. Como esas prendas, nunca algo le perteneció: ni la inocencia, ni el bienestar, ni la determinación, ni las ganas de vivir; el amor, en su caso, es una condena que a muy temprana edad la convirtió en mujer, mitad agua, mitad cenizas.

 

En El amante de Marguerite Durás, cada palabra es una imagen herida fruto de las más profundas insatisfacciones de la protagonista. Su carácter está tejido por la violencia, la corrupción, la vergüenza, los prejuicios sociales. Pero también por los quiebres familiares. La ausencia del pLeer más

La conquista de nuestro propio peso

En la cuerda floja de Leopoldo Orozco

 

Por Victoria Marín[1]

Leer En la cuerda floja es una experiencia reconfortante para quienes tienen la costumbre de forjar espejos y romperlos, solo para construir otros a partir de los fragmentos más bellos o perturbadores. Para quienes se atreven a transitar nuestro mundo a través de una vía peligrosa: la del ingenio. Esa misma senda hace vibrar en cada uno la cuerda común, conecta los relatos de este libro en la mente de un simpático y desventurado funambulista, cuya voz ofrece una atmósfera llena de desencanto y humor negro; pero, también de sensaciones liberadoras, capaces de traer de vuelta el ánimo, incluso sobre la cuerda. Símbolo que une, pero que al mismo tiempo representa la posibilidad de la pérdida y la separación. .

Es por eso que el desarrollo de este libro propone la conquista de nuestro propio peso, la participación en un juego que consiste en lograr el balance y la tensión correcta. Sin embargo, pese a esto y a la crudeza del espectáculo provisto, el autor es muy amable. Deja claro que las únicas cuerdas que nos llevan a nuestro sitio escapan de la medición y del planeamiento, se tienden más allá de lo conocido, van del cielo a la tierra.

En la cuerda floja (Reverberante, 2020)

Esto no quiere decir que debamos cerrar los ojLeer más