“Alegría”

El lenguaje del vino en Jorge Luis Borges

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

En tanto alegría, el vino solo puede hallarse en el paraíso sensorial. Eso es lo que nos comenta Borges en su soneto al vino. En cada verso deja claro que la bebida no es una casualidad, es símbolo porque integra la comunión del rito. Desde una ceremonia hasta un gesto de hospitalidad se prolonga el significado de lo que somos como humanos.

 

También está presente cuando en solitario, el alma habla de sus más profundas intimidades para revelar verdades ocultas, entonces construir historias que después harán reír o llorar. Como consecuencia, se podría decir ciertamente que el vino tiene la virtud de la inmortalidad porque cada sorbo significa una eterna celebración de tiempo y de memoria. No es azar entonces que el poema abra con la siguiente pregunta:

 

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa

conjunción de los astros, en qué secreto día

que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa

y singular idea de inventar la alegría?

 

El otoño es una estación, época de abundancia. La uva destella sus aromas a cítricos anunciando la vendimia. El lagar se prepara para recibir una a una toda la fragilidad de la fruta, la prensa hasta que en la pulpa se vislumbra la acidez roja. Entonces en las barricas el mosto se vuelve flamante con su música invisible de burbujas. La lentitud va a su ritmo, como debe ser porque el paisaje entero se consagra a la ensoñación de un renacer.

 

Es sabido que, para madurar, el vino necesita el río del tiempo; debe mantenerse en botellas de vidrio verde o ámbar; almacenarse, ojalá en cavas oscuras y frescas atendiendo la temperatura y la humedad. La paciencia es subliLeer más

Una lengua peligrosa

Cosas que hay que decir sobre Todo era por ser fuego de Roberta Marrero

 

Por Diego Medina

 

Con cariño para Sergio Caballero, quien tuvo a bien facilitarme su ejemplar de esta obra

 

¿Cómo se habla de la diferencia? Es decir, ¿cómo se habla de aquello que no es visible a nuestros sentidos ni sensible a nuestras intuiciones? Durante mucho tiempo, hasta ayer todavía, se vivía como si la experiencia trans no tuviera nada que decirnos del mundo. Se daba por sentado que las y los trans eran una raza de humanos averiados, susceptibles del odio y de la lástima. Pero esto ha ido cambiando poco a poco y cada “Maricón, trava, puto, cáscara amarga, joto, loca, palomo, cojo, travesti, bujarrón, marica, fuego, sida, medio hombre, media mujer” ha ido reconociendo en su voz una manera diferente/nueva de decir muchos mundos.

 

Una de esas voces habló por última vez el 7 de mayo de 2024 para dejarnos un mensaje desde las entrañas de la experiencia trans: “Los amo a todos”. Roberta Marrero se suicidó en su departamento de Madrid y dejó una nota con este mensaje a sus deudos y a sus fans, pues la escritora también había sido DJ, actriz y artista plástica. El libro que hoy nos convoca fue publicado en 2022, pero el sendero de sus palabras se nos revela como un testamento de paz y lucha para los dolientes del mundo, para lxs heridxs, para los marginadxs y, desde luego, una confesión de plenitud ante la vida. No había nada a lo que Roberta le tuviera miedo. Excepto tal vez a la falta de amor: “Me pregunto, dónde está la tumba de nuestro amor […]  Una cosa es segura. Es una tumba sin flores”.

 

No quisiera dedicar estas páginas a hablar in memoriam de, me parece que la tarea ha sido muy bien abordada por amigos y periodistas. Por el contrario, quisiera compartir mi asombro ante algunas de las líneas que más me han conmovido en lo que va del año. Hay momentos en que los poemas de Marrero pecan de “simplicidad”, de, digámoslo así, ir desnudos o estar crudos, así como la repetición de temas e imágenes a lo largo del poemario —serán frecuentes las referencias a Santa Teresa, a Lemebel, al derrumbamiento de la dicotomía hombre-mujer, el culto a la diosa femenina, etc—. No obstante, la lengua de Marrero vibra como reflejo de la autenticidad desde la que escribía nuestra autora.

 

No son pocos los poemas que relucen como diamantes en la pedrería de una noche trans, destacan “Proletariado del amor”, “Navajas”, “Desde el silencio” y “Cuerpo trans”. La poesía de Marrero orbita lo político y lo privado con la lucidez de quien ha vivido la victoria de ser ella misma: “Uso la palabra travesti porque es más pictórica, más poética, más salvaje, menos médica, menos complaciente. / Suena a lumpen, a peligro, a furtiva, a una estrella del Music Hall / ¿Quién quiere ser solo una cosa cuando puedes ser miles?”

 

Sin embargo, hay espacio en esta entereza para las contradicciones, materia del ser humano, la complejidad, el oxímoron, lo edgy, la antítesis, es una fuente barroca de la que abreva nuestra autora, con la sensualidad suicida de quien no tiene nada que perder en esto del deseo y del amor, por ejemplo: “Quisiera tu flecha en mi corazón, quisiera hacer el amor pero las proscritas solo tenemos la soga al cuello, nunca nos besan”  o “Gracias por la violencia, por la arrogancia, por tu opinión, realmente la necesitaba como un chuchillo necesita una pistola”.

 

La “militancia” de sus versos, por otra parte, no se reduce a la experiencia política —aunque “las travestis hasta dormidas son políticas”, como ella misma expresa en otro verso—, sino que hay una militancia por y desde la ternura. No desde la lente cursi de lo romántico, sino desde la perspectiva trans, una perspectiva que clama por la igualdad desde la herida: “Una vida como la tuya querido lector lectora cis”. La poesía de Marrero nos abre una ventana a un mundo diferente, que había permanecido invisible para quienes no sospechaban que detrás de la experiencia trans hay un jardín y una tormenta. Como lo dice la propia Roberta: “Soy una cosa visible a través de otra”. A todo esto, ¿cuál es el peligro detrás de la poesía de Roberta? Pues que después de leerla nos dé curiosidad de leer a más poetxs trans. El de no poder volver a ver las cosas de igual manera y de que el horizonte se nos haga más ancho. Es decir, lo peligroso de Roberta es que nos deja con ganas de más.

 

Antes de hablar de nimiedades, materiales, costos y demás, es importante hablar de la portada; una fotografía de la primera comunión de Roberta —antes de transicionar, desde luego— sirve como portada. Un detalle no menor en un poemario que poetiza la identidad, la transición, lo invisible y lo político de una, también, artista plástica. El precio de este libro ronda entre los $400 y los $800 pesos en compras en línea. Nuestra calificación para esta libro —que es de mis favoritos del año— es de 4.6/5.

 

En Poder Descanse Roberta Marrero

 

 

El voluptuoso duelo en “Jirones del deseo” de Rubén Fischer

Por Diego Medina

 

Hace algunos meses llegó a mis manos Jirones del deseo, un poemario editado por la Editorial CCH Vallejo, de la UNAM; un libro raro, queer, musical y melódico-melancólico, en el sentido griego de la palabra, Melos: dulce, Cólicos: dolor, autoría de Rubén Fischer, quien labora como docente en dicha institución educativa. Antes de comentar algunos aspectos clave del libro, es necesaria una reflexión sobre el papel de la UNAM en la promoción de la cultura y, en específico, de la literatura.

 

Durante mucho tiempo la máxima casa de estudios —lo escribo en minúsculas muy a propósito— fue un faro de conciencia, esperanza y lucha, un motor de movilidad social y templo del pensamiento crítico. En sus imprentas se editaron libros clave de la literatura nacional, incluso hoy la revista y el concurso Punto de Partida conservan algo de aquella aureola de prestigio, producto de su audacia para publicar autores noveles, pues si bien hay esfuerzos como Vindictas o Piso 16, la verdad es que la Universidad Nacional Autónoma de México ha declinado este protagonismo en la vida cultural del país. Una tragedia.

 

Por eso me entusiasmó este poemario, porque apuesta por autores VIVOS, sin embargo, el sentimiento final fue más bien agridulce, pues si bien se nota el entusiasmo y apoyo de las autoridades involucradas por reconocer el trabajo de Fischer y materializarlo en un libro físico, también es cierto que los materiales, el diseño y el cuidado editorial deja mucho que desear de parte de la máxima casa de estudios. Un empastado más bien descuidado, un lomo pegado con bordes irregulares producto de un mal secado del pegamento y un formato que le otorga más bien apariencia de devocionario que de poemario. Esta obra merece mucho más respeto y amor que el que la modesta Editorial CCH Vallejo le pudo dar. No se tome esto como un reclamo grosero para los invoLeer más

“Esperanza” guiso de lentejas

 entre los cuentos de los hermanos Grimm

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

 

Si hay algo que ha perdurado en la memoria de la humanidad con una extraordinaria extensión en tiempo, geografía y cultura, son los cuentos de los hermanos Grimm. En ellos habitan doncellas durmientes, madrastras envenenadoras, sapos que esconden reyes, brujas que devoran niños, hadas que auxilian y animales que hablan, informan o presagian. Cada historia, desde su dimensión fantástica metaforiza las realidades y conflictos de la vida.

 

Para los hermanos Grimm, estas narraciones que describieron como “pequeños trozos de una joya rota esparcidos por el suelo, cubiertos de hierba y flores”, eran fragmentos de las recordaciones populares que debían rescatarse antes de que fuesen relegadas al olvido. Sin embargo, su intención estaba lejos de entretener a niños. En una época de guerras napoleónicas, tensiones sociales, hambrunas y miserias, sus versiones originales reflejaban castigos brutales, finales aterradores y advertencias severas a no transgredir la obediencia, considerada la primera virtud de toda moral.

 

Y aunque más tarde la industria editorial y cinematográfica sustituyó el terror por finales mágicos para hacerlas más aceptables, la esencia inquietante de estas historias nLeer más

Con R de reality. Entre el éxito del morbo y la soledad

Por Diego Medina

 

En memoria de Jesús Laiza e Isaí López, ¡JUSTICIA!

 

Esta novela póstuma de Luis Zapata Quiroz me ha dejado un sabor agridulce después de terminarla. El libro sigue la historia de Ramón Villafuerte, un presentadore de televisión que organiza un reality show en el cual reúne a un grupo de enfermos terminales para competir por un premio millonario, la premisa es fácil: aquel que muera primero gana, desde luego, el premio será entregado a los familiares o beneficiarios del difunto.

 

Una idea que, aunque suene tentadora, se nos antoja imposible de este lado de las páginas, pero no por ello inverosímil, de hecho, Luis Zapata Quiroz logra jugar con el “tradicional” humor del mexicano ante la muerte, el morbo de la modernidad, la malicia cuir y los realitys, así como con la crisis existencial del protagonista, elementos que tejen una novela divertidísima e irónica, sobre las relaciones personales, las corporalidades, los fenómenos massmedia, el éxito profesional y el fracaso amoroso.

 

Ramón Villafuerte alcanza el éxito profesional mientras su vida personal se dirige hacia el fracaso y para cuando se da cuenta de eso ya es demasiado tarde. Las historias de los participantes del reality “Muérete y gana, que se intercalan con la historia de Ramón, rayan en el patetismo, por eso es fácil empatizar con ellos, pero son hasta cierto punto predecibles. No así Leer más

A veces, lo más sugerente que una mujer debe hacer en una cocina es, simplemente, negarse a cocinar.

Por Diana Peña Castañeda[1]

 

Estoy aquí porque me dijeron que debía estarlo.” (Rosario Castellanos).

 

En Lección de cocina, la comida es narrativa y símbolo porque representa el precepto de género en femenino. En el cuento, Rosario Castellanos retrata a una mujer recién casada que, sola en la cocina, descubre que ese espacio no le pertenece. No es antipatía, es que no lo entiende, no lo eligió, no lo desea, y sin embargo está allí porque alguien (la sociedad, la costumbre, la lógica por defecto) le dijo que así debía ser. Pero ella no evade el momento, tampoco, la historia que nos relata es una negación del matrimonio como posibilidad genuina de libertad.

 

Al contrario, convierte ese lugar de fogones, tiestos, comidas y olores en un territorio de conciencia para cuestionarse profundamente, desde una perspectiva crítica, el modo en que esta institución ha sido históricamente usada, especialmente en contextos tradicionales como una forma para limitar a las mujeres. Por eso su pregunta:

 

¿Qué me aconseja usted para la comida de hoy, experimentada ama de casa, inspiración de las madres ausentes y presentes, voz de la tradición, secreto a voces de los supermercados?”

 

No, ella no se dirige a otra mujer, no está haciendo una consulta sobre qué cocinar. Ella pone en el caldero, con un estilo de elegante ironía, a esa suerte de autoridad invisible que, desde los recetarios, revistas femeninas, etiquetas de supermercados dicta el comportamiento femenino en el matrimonio, entonces, en la sociedad. Por supuesto, cuando menciona a las madres ausentes y presentes, habla no precisamente de una inspiración, sino de una herencia impuesta sobre aquellas, eleLeer más

Reseña de la antología poética “Canto de pájaras sin jaula”

Por Laura V. Medel[1]

 

«Voz tan rara,
¿es la mía?
Se nota cuando emerge,
transgresora»[2]
Magda Calderón/Verónica Márquez

 

Este mes de junio se cumple un año de la publicación de la antología poética Canto de pájaras sin jaula. Celebro el acontecimiento con esta reseña brevísima, con la que invito a las lectoras a explorar esta obra.

 

Desde una rama un silbido emprende el vuelo; desde el cable de alta tensión, otro silbido contesta. Viajan los cantos de extremo a extremo. Surge el amanecer y junto a él el canto conjunto de las aves silvestres. De extremo a extremo, Magda Calderón, quien radica en Guatemala, y Verónica Márquez, desde Tijuana, han construido un puente a través de un lenguaje poético que han logrado materializar en forma de libro pájara: alas-hojas. Canto de Pájaras sin Jaula es un poemario conjunto en el que ambas poetas, amigas, plasman sus sentipensares, sabiéndose una misma y no otra, pero a la vez espejo: dualidad amalgama, reconocimiento de la/las otra/s: movimiento puesto en vuelo mediante un par de alas que cantan la dirección del encuentro con otras.

 

Un par de alas que se manifiestan al abrir el libro, unidas por Leer más

“Evocación”

Fideos con mantequilla inspirados en Papá Goriot novela de Honore de Balzac

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

 

En la pensión Vauquer se sirve sopa, a menudo hecha de sobras; la carne está recalentada, casi siempre dura, rara vez se presenta en guiso con nabos; los repollos cocidos nunca especiados, ni siquiera una pizca de sal; el corte del pan que es del día anterior resulta parco; el queso deja de ser un placer para convertirse en porciones amargas; por vino, el vaso opaco se llena de una bebida aguada que solo sella la boca.  

 

Día tras día, los pensionistas se sientan a la mesa a probar ese menú repetido, que no alimenta, tan solo llena el vacío de las historias miserables que cada uno habita. Rastignac y su deseo de ascender socialmente; Vautrin un criminal visionario; Mademoiselle Michonneau, sin estatus, ni familia, ni poder, dependiente de la pensión o de la policía; Poiret, un viejo burócrata jubilado, ridículo y gris; madame Vauquer, la dueña de la pensión, vulgar e interesada en el dinero; la señorita Victorine, un modelo de virtud que se consume en el ahogo. La comida es el reflejo de sus vidas descoloridas que se mueven entre la falsedad y lo descompuesto de una sociedad que alardea moralidad.

 

El comedor es un lugar oscuro y encerrado que Balzac describe de la siguiente forma:

“[…]Huele a encerrado, a moho, a rancio; produce frío, es húmeda, penetra los vestidos; posee el sabor de una habitación en la que se ha comido; apesta a servicio, a hospicio. Quizá podría describirse si se inventara un procedimiento para evaluar las cantidades elementales y nauseabundas que en ella arrojan las atmósferas catarrales y sui generis de cada huésped, joven o anciano[…]”

 

En una de las paredes del salón se observa un cuadro que corresponde al banquete dado al hijo de Ulises por Calipso. Un contraste irónico del esplendor de ese convite que evoca abundancia, placeLeer más

A 10 años de Operación al cuerpo enfermo de Sergio Loo

Por Diego Medina

 

[…] la muerte es la verdadera afirmadora: solo dice sí. Ante la eternidad
Rilke

 

Sergio Carrillo Loo fue un poeta chilango nacido el 14 de abril de 1982 a quien el cáncer nos arrebató prematuramente el 28 de enero de 2014, su carrera, aunque breve, lo consolidó como un referente de la poesía mexicana de finales de los dosmiles y principios de los domisldiez. Participó en diversas antologías, escribió guiones para cortometrajes y para la película Yo soy la felicidad de este mundo (2014) de Julián Hernández, incursionó en la narrativa con House: retratos desarmables (2011) y Narvarte pesadilla (2017, edición póstuma). Entre su obra poética destacan Sus brazos labios en mi boca rodando (2007), Guía Roji (2012) y, desde luego, Operación al cuerpo enfermo (2015, de publicación también póstuma).

 

Sergio se ha convertido, sin embargo, en un poeta de culto, en parte por su talento y sus escritos que encabalgan los géneros literarios y porque lo rodea la leyenda del poeta que escribió del cáncer que lo mató, dicha obra es Operación al cuerpo enfermo, la cual fue publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León y Editorial Sexto Piso el año posterior a su muerte gracias al trabajo de familiares y amigos. Este libro se reeditó en 2023 bajo el sello de Editorial Comisura, aunque se trata de una versión de tapa blanda, sin el diseño de la primera versión y en general de una calidad inferior, no obstante, merece una oportunidad ya que los ejemplares de la primera edición se agotaron. Aunque puede encontrarse la versión electrónica en Poesía Mexa [ Aquí].

 

Este libro destaca por poner en crisis los géneros literarios, por ejemplo, en la edición de 2015 forma parte de la colección de Poesía, mientras que la ficha para su compra en la edición de 2023 nos habla de narradores y autobiografía ficcionada. Esta discrepancia en la clasificación del género literario se debe a que el libro integra elementos asociados a la poesía, otros de la narrativa y otros más bien experimentales, pero si ubicamos este libro dentro del proyecto escritural de Sergio Loo, lo indicado sería clasificarlo como poesía, ya que anteriormente el autor había experimentado con la hibridación de discursos, la metatextualidaLeer más

Crónica de una leyenda urbana: Por desobedecer a sus padres de Ana Clavel

Por Diego Medina

 

De caminar a oscuras por calles heladas hasta el amanecer

Te quedó una larga historia, una vida rota y todo por hacer
Hablas de poetas muertos y escribes canciones para olvidar
Que has sido ángel sin techo, bala por derecho y reina de bar

Dorian

 

Hace algunos años (2020) se reeditó La ciencia de la tristeza de Darío Galicia, de la cual hablamos brevemente aquí en Enpoli, en mi opinión este fue un suceso que marcó el fin de una época que ahora me parece lejana y resplandeciente —no pretendo ser objetivo—, la época de los dosmildiez fue una época de una efervescencia literaria como no se había visto desde la generación de medio siglo, repito que no pretendo ser objetivo. Una época en la que jóvenes poetas salieron a las calles, famélicos, con los corazones psicotrópicos y el deseo inmarcesible de cambiar el mundo o al menos de arrebatarle un poquito de utopía al futuro.

 

Jóvenes que inundaron los micrófonos abiertos, que reventaron la escena del poetry slam, que marcharon en el #Yosoy132, por Ayotzinapa, que fundaron editoriales independientes a granel, que fueron a las últimas MegaPedas de Ciudad Universitaria, una época en la que levantabas una piedra y aparecían cinco o seis poetas y cuya biblia fue Los detectives salvajes, además de los evangelios apócrifos que cada uno canonizaba para sí mismo. Pero eso sí: NUNCA OCTAVIO PAZ. Una escena literaria de jóvenes que se vio sacudida por el sismo del 19 de septiembre de 2017 y por el #Metoo, sin mencionar que muchos fueron víctimas de la edad, esa terrible enfermedad que a muchos les curó eso de la poesía y la utopía.

 

Luego, llegó el 2020 y la consabida pandemia que echó por los aires lo que quedaba de la poesía joven mexicana, poco antes, el 30 de diciembre de 2019 Darío Galicia había fallecido, la noticia medio se viralizó en los círculos literarios y se empezó a hablar de Los detectives salvajes y de Leer más