Por Lina Marcela Arana Paz[1]
Resumen: En el mundo antiguo griego aparece el concepto de parresía, haciendo alusión a la franqueza que se debe tener como ciudadano ateniense; sin embargo, esta práctica necesaria para la sociedad puede ocasionar muchos problemas al individuo que lanza su opinión y que va de acuerdo a un sentir, que no es relativo como de pronto los sofistas lo podría catalogar. De este modo, la parresía puede acercarse a ser un método pedagógico que indudablemente conduce a la virtud porque con la parresía se fortalece la valentía y se asume todas las consecuencias, para valorar la coherencia entre el decir y el actuar como, por ejemplo, lo hizo Sócrates cuando fue sentenciado a muerte.
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La parresía es un concepto que encontramos en el periodo clásico y helenístico griego, el objetivo principal de la parresía es hablar o alzar la voz para darle paso a una opinión que puede no ser grata para muchos, y por consiguiente actuar en función de ella. De este modo, la parresía se podría pensar como un modelo pedagógico que busca dar a conocer algo que está oculto o que es difícil de exponer.
Por lo tanto, al ejercer la parresía no importan las consecuencias, porque inevitablemente está implícito un diálogo entre sus interlocutores, que no necesariamente es pausado, sino más bien acalorado por su misma impulsividad o valentía.
Recordemos a Sócrates como figura incómoda para los atenienses por su personalidad reflexiva que estimula la duda, mas no la imprudencia; sin embargo, aunLeer más





También conocemos su debilidad por la comida, no en el sentido de la gula insaciable. Sí del decoro, porque para él el buen comer es el fundamento de la salud corporal. Por eso le recomienda a Sancho mantener los modales en la mesa del mismo modo que al actuar: masticar despacio, en cantidades razonables, no eructar en público, beber el vino en forma moderada de tal forma que la palabra no se ande con ligerezas.





Signe y Thomas son una pareja que compite por la atención de la gente que les rodea. Él es un snobista cuya fama está en ascenso en la escena del arte, mientras ella trabaja como gerente en una cafetería y se siente opacada por su pareja. Evidentemente ninguno de los dos es estable mentalmente, ya que desde el inicio el director nos deja ver que la trama va de dos narcisistas que, entre la mitomanía y la cleptomanía, son arrastrados a un destino fatídico.

