Por Carmina Cardiel
“Todo el mundo siempre quiere ser alguien.
Cuando decidas ser algo, puedes serlo.
Eso no te lo dicen en la iglesia. Cuando tenía tu edad
me decían que uno se hace policía o criminal.
Hoy en día lo que digo es esto:
cuando enfrentas un arma cargada ¿Cuál es la diferencia?”
–Frank Costello en “Los Infiltrados”

Alonso Ruizpalacios Remus (2021)
El galardonado con el premio Ariel a la mejor dirección en 2015 y 2022, y el Oso de Plata al mejor guion en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2018, director de las películas Güeros (2014), Museo (2018), nos dejó en 2021 un documental-ficción que nos hace pensar más de una ocasión en la humanización y la deshumanización del monopolio legítimo de la violencia: Una película de policías.
Alonso Ruizpalacios Remus actualmente es uno de los directores mexicanos más talentosos por la originalidad de su trabajo, el cual busca disolver las fronteras entre representación y testimonio, y esto lo logra muy bien en la cinta de la que hoy corresponde hablar.
El Policía no nace, se hace:
Cuántas veces hemos dicho o escuchado frases como: la policía no me cuida, la policía no es amiga, o acaba con un policía y harás patria. Pero ¿de dónde vienen o cómo se armaron esas frases?
El sociólogo Max Weber habló en 1919 sobre el monopolio de la violencia en su obra “La política como vocación”, en el que se define al Estado en ejercicio autorizado de la violencia en un determinado territorio. Este monopolio tiene una característica: está legitimado. Dicho de otra manera, la violencia por parte del Estado es legítima en tanto corresponde a mantener el orden social dentro de un territorio que bien puede ser una entidad federativa, un país, un barrio, un pueblo o una colonia. Según Weber, el Estado es la fuente de la legitimidad del uso de la violencia. La policía y los militares son sus principales instrumentos; sin embargo, la fuerza privada (como en la seguridad privada) puede ser utilizada siempre y cuando sea autorizada por el Estado. Es decir, la aplicación concreta de la violencia se delega o se permite por el Estado.
Una película de policías nos muestra el cLeer más→