Pechos eternos: la completud del ser escritora

Por Sergio E. Cerecedo

 

En los años cincuenta se empezó a ver con una mayor frecuencia que en las cinematografías del mundo se abriera el paso a las mujeres directoras. En el caso de Japón, y también de otros países, esa brecha se abrió principalmente por dos caminos: las guionistas que llegaron del mundo de la literatura y las actrices que conociendo el oficio frente a las cámaras se animaron a aliarse con las escritoras y escribir papeles para ellas y sus colegas. Entre ese grupo se establecieron alianzas para proponer a las producciones historias que miraran más desde el punto de vista femenino y también que dieran presencia en las películas a los temas de interés de la actualidad de ese entonces y que dieran, por supuesto, voz a las historias femeninas.

 

Una de estas actrices fue Kinuyo Tanaka, quien es recordada en grandes películas de directores reconocidos como “Cuentos de la luna pálida de Agosto” (Kenji Mizoguchi, 1961) o Barbarroja (Akira Kurosawa,1965). Tanaka empezó desde muy joven con su carrera en las artes escénicas tocando la biwa (un instrumento musical de cuerda típico de Japón) e incorporándose a un grupo musical. Obtuvo sus primeros papeles en los años 30, y en los 40´s su carrera fue tan exitosa que incluso los títulos originales de las películas eran cambiados comercialmente para ponerle su nombre con una referencia a la temática, como “El primer amor de Kinuyo”  o “Doctor Kinuyo”. Kinuyo fue entonces un ícono de una industria que crecía rápidamente a pesar de haber vivido poco tiempo antes una guerra que trajo nuevos horrores y amenazas.

 

Kinuyo Tanaka (1955)

Sin embargo, ella tenía más ambiciones que la de ser un rostro reconocido, para los años 50 empezó a dirigir  y juntó sus inquietudes con gente con quien compartía ideas e intereses. Una de sus colaboraciones más importantes fue con la creciente dramaturga Sumie Tanaka, que colaboraba con elLeer más

“Highway 61 Revisited”, a 60 años de la obra maestra de Dylan

Por Greta Ortega

 

¿Qué es lo que más caracteriza a Bob Dylan? Por mucho tiempo, Dylan fue visto como un mesías de la música “folk”, pero no precisamente por su habilidad musical, sino por su narrativa. Una narrativa cruda, crítica y, en la mayoría de casos, desafiante.

 

Highway 61 Revisited[1] es sin duda uno de los álbumes más influyentes en la historia de la música y la carrera de Dylan, pero también es la demostración magistral de que Robert Allen Zimmerman no era sólo un poeta con conciencia social que criticaba todo a su paso y aun así era considerado “la voz de una generación”, también es un músico de primera.

 

Desde el primer segundo en este LP, nos topamos con una obra maestra “Like a Rolling Stone”. Considerada una de las mejores canciones de la historia del Rock; esta canción lo tiene todo, la narrativa crítica, cruda, cínica y desafiante tan característica de Dylan, y una musicalización casi celestial, enérgica y extensa. La canción que marcó el fin de una era y el comienzo de otra en la historia de Bob Dylan, que nos habla sobre cómo es tenerlo todo y perderlo todo. Y que lanza una frase como bomba “How does it feel, to be without a home, like a complete unknown, like a rolling stone?”

 

La mayoría de las críticas o los que hablan de este álbum lo ponen como “Like a Rolling Stone y 8 canciones más, ese es Highway 61”, siendo esto no en forma despectiva hacia las demás canciones, sino reLeer más

Análisis de la cinta “Háblame” | Sobre el terror como metáfora de lo real

Por Carmina Cardiel

Michael Philippou, Danny Philippou (2023)

Danny y Michael Philippou debutaron en 2022 con su primer largometraje “Talk to me”, luego de hacerse famosos por su trabajo como creadores de contenido y cineastas a través de su canal de YouTube RackaRacka, donde combinaban acción extrema, efectos especiales caseros y humor muy oscuro y violento. El canal se volvió viral por sus videos caóticos con personajes populares como Harry Potter o Ronald McDonald en contextos absurdos y violentos. “Háblame” está categorizada con la etiqueta de terror y recientemente se acaba de estrenar su segunda obra “Haz que se vayan”, de la cual hay muy buenos comentarios de la crítica y estamos esperando ver con ansias.

 

El horror como metáfora de lo real: La posesión

Hace casi un año, mientras escribía la reseña de “De noche con el diablo”, me preguntaba y me respondía algo que en mi pensamiento sigue vigente: ¿Por qué en México pareciera que ya no hay nada que nos asuste? ¿Qué esperamos del cine de terror contemporáneo? ¿Qué es el terror en México?

Entonces descubrí que México es el país que más cine de terror consume a nivel global, de acuerdo con Statista y su encuesta Donde el terror domina la pantalla 2023, realizada por Consumer Insights. La cinta de la que hoy vamos a platicar entra en este género tocando un problema social que en México duele quizás mucho más que en otros países en donde el uso lúdico de sustancias está regulado.

Talk to me/Háblame, de los hermanos australianos, nos lleva a la historia de terror que viven un grupo de amigos adolescentes que se encuentran en una de las etapas más difíciles de la vida: la búsqueda de identidad, la depresión, la presión social y su combinación con el uso de sustancias de forma lúdica.

Los directores se caracterizan por su visceralidad a la hora de contar sus historias, y en “Háblame” este rasgo no es diferente. La cinta establece una relación directa entre la posesión y sentirse “drogado”. Mia había visto a través de las redes sociales las fiestas de sus compañeritos del colegio, a las que nunca era invitada porque la encasillaban como “rara”, luego de una pérdida importante para ella. Cuando por fin logra estar en una de esas reuniones, ella experimenta euforia al utilizar el objeto central de dichas fiestas: una mano embalsamada que los pone en contacto directo con seres desencarnados, pero con pupilas dilatadas y comportamientos que evocan un estado alterado similar a “estar colocada”.

Estas reuniones en realidad son una especie de “rituales” con la mano, combinando risas, grabaciones móviles y aparente diversión, resaltando así el atractivo del “rush” inicial que muchas drogas recreativas ofrecen. Sin embargo, como en todo consumo, existen reglas y aquí la principal es no pasarse de los 90 segundos porque, si se supera ese límite, el espíritu podría quedarse permanentemente, algo que se compara con el riesgo de sobredosis y total adicción.

Mia encuentra en los rituales el alivio al dolor de su pérdida yLeer más

“Yo no soy guapo”

Por Sergio E. Cerecedo

 

En el trabajo de estudios culturales y etnomusicología que he tenido la suerte de realizar, cada vez reafirmo más mi gran pasión por el fenómeno social que se engloba dentro del gusto de la gente por cierta música, y puedo disfrutar géneros de diferentes orígenes con la misma alegría. Desafortunadamente, a través del tiempo, he visto que sobre cierta música en especial en este país donde el sistema de castas no se nos sale de la cabeza ni de las vísceras, hay géneros y estilos que son discriminados por el grueso de la población y cuyos orígenes en el barrio, en las venas abiertas de las clases populares, los prejuicios y estereotipos alejan a muchos grupos sociales que buscan “lo de moda” más allá de lo que les hace sentir y disfrutar. Así pues, los géneros tocados por los sonideros fueron mucho tiempo ninguneados y calificados como algo de mal gusto, y en lo personal, me da mucho coraje que hasta que un músico o intérprete que gusta a la clase alta se acerca a los géneros y decide hacer una colaboración —mucho también tienen que ver las decisiones de las disqueras—, que la mayoría de las veces diluye el sonido original, la esencia del género, es que afortunadamente sirve para que algunos curiosos volteen a ver más la importancia de los llamados “Sound Systems Mexicanos”

 

Joyce García (2017)

Del trabajo de los músicos que menciono, vinieron otras fusiones que actualmente legitimaron ante la chaviza estos géneros. Un fenómeno de aceptación que hizo posible que el sonido “La Changa” y similares se presenten en el plaza Condesa y otros lugares en colonias que distan mucho de ser populares, lo cual es gracias al paso abierto por ciertas disqueras y músicos que reconocieron una influencia valiosa en la música caribeña y sudamericana de influencias africanas que los sonideros dieron a conocer. La película documental “YO NO SOY GUAPO” es en parte un tributo a esa gente que en ocasiones ha dejado de comer por adquirir un disco y hacer que los trabajadores, los expertos en oficio y la gente que se parte el lomo diario tengan también la alegría que las fiestas populares implican en el mexicano.

 

Y es que en los años 50´s y 60´s, en los momentos de mayor desigualdad sLeer más

Armas blancas: Ópera prima

Por Sergio E. Cerecedo

 

En el cine nacional es muy fácil perder de vista a las producciones que no tienen mucha publicidad; la poca difusión de algunos filmes y la centralización en las ciudades grandes, entre otros factores, hacen que propuestas interesantes se pierdan en la ignominia. No obstante, gracias a muestras como los ciclos virtuales en torno a la entrega de los arieles o a algunos festivales que desde la pandemia del 2020 empezaron a compartir funciones virtuales es que los productos pueden llegar a otros públicos, este es el caso de la ópera prima de Mariana Musalem Ramos, un acercamiento auténtico y sensible a temas tocados muy a menudo como los dilemas de crecer.

 

Valeria, su hermano Emiliano y su amiga Sabina viven en San Miguel de Allende en un vecindario clasemediero, caluroso y donde la alberca del lugar es su refugio; ahí se divierten casi diario juntos, después de salir de la escuela. En el agua se desarrollan sus juegos, crecen sus lazos y los de sus padres, pero pronto llega un suceso que aleja a Sabi. Verse sin esa amistad coincide con el despertar de la adolescencia de Vale, que empieza a mirar a otros lados y a hacerse otras preguntas. Es curioso, incluso a nivel simbólico, que el alejamiento de Sabi, simultáneo a su enamoramiento, la mueva cada vez más fuera del agua.

 

La cinta se muestra precisa en su exploración del cuerpo que crece, y desde el movimiento hasta la ropa que va portando nos hablan de decisiones, de maneras de hacer las cosas en sus personLeer más

“Esperanza” guiso de lentejas

 entre los cuentos de los hermanos Grimm

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

 

Si hay algo que ha perdurado en la memoria de la humanidad con una extraordinaria extensión en tiempo, geografía y cultura, son los cuentos de los hermanos Grimm. En ellos habitan doncellas durmientes, madrastras envenenadoras, sapos que esconden reyes, brujas que devoran niños, hadas que auxilian y animales que hablan, informan o presagian. Cada historia, desde su dimensión fantástica metaforiza las realidades y conflictos de la vida.

 

Para los hermanos Grimm, estas narraciones que describieron como “pequeños trozos de una joya rota esparcidos por el suelo, cubiertos de hierba y flores”, eran fragmentos de las recordaciones populares que debían rescatarse antes de que fuesen relegadas al olvido. Sin embargo, su intención estaba lejos de entretener a niños. En una época de guerras napoleónicas, tensiones sociales, hambrunas y miserias, sus versiones originales reflejaban castigos brutales, finales aterradores y advertencias severas a no transgredir la obediencia, considerada la primera virtud de toda moral.

 

Y aunque más tarde la industria editorial y cinematográfica sustituyó el terror por finales mágicos para hacerlas más aceptables, la esencia inquietante de estas historias nLeer más

Análisis de la cinta “Nomadland” | Sobre la romantización de la libertad y la condición de calle

Por Carmina Cardiel

Al cruzar la frontera entre Colorado y Utah, vi a Dios en el cielo en forma de enormes nubes doradas que quemaban el sol sobre el desierto. Parecían señalarme con el dedo y decirme: “Pasa por aquí y sigue adelante, estás en el camino al cielo”.

Jack Kerouac, En el camino

 

 

Chloé Zhao es una directora china que en cada una de sus películas muestra una sensibilidad en sus tomas que con frecuencia son entornos naturales. El paisaje de sus cintas dejó de ser escenario para convertirse en el confesionario y fiel reflejo de las emociones de sus protagonistas. “Nomadland” se estrenó en 2021 y ganó 3 premios Óscar de 6 nominaciones, incluidas Mejor actriz y Mejor dirección. También alcanzó dos premios en los Golden Globe Awards como Mejor película dramática y Mejor director (Zhao), así como con cuatro Critics’ Choice Awards, Independent Spirit y BAFTAs.

Basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century escrito por Jessica Bruder, esta es la historia de los seres humanos que un día decidieron irse ya por convicción, ya para sanar alguna vivencia traumática o porque simplemente nunca sintieron pertenencia ni se identificaron con el sistema.

 

Romantizar la libertad

En 1957 Jack Korouac publica la novela “On the road” en donde el autor aborda temas sobre la libertad; sobre el rechazo al status quo; sobre la ansiedad existencial; sobre la búsqueda y el encuentro con una misma/o, la espiritualidad y, por sobre todo, la idea de que la carretera/el camino, es más importante que el destino:

“Nada detrás de mí, todo delante mío, como siempre ocurre en el camino.”

 

Aún en este siglo se puede escuchar a los neo-snobistas y remedos de hípsters hablar en cafecitos sobre este libro como si de oro molido se tratara. Claro, porque el llamado de la libertad siempre nos seduce a cierta edad (a algunas personas toda la vida), pero cuando alguien encuentra la libertad realmente, no es tan poético como en la novela del —por cierto— acomodado escritor norteamericano.

 Chloé Zhao y Kerouac tienen en común hablar de personajes fuera de las normas convencionales, la identiLeer más

No soy una bruja

Por Sergio E. Cerecedo

 

Rungano Nyoni nació en Zambia y es una directora previamente formada como actriz en Gales. A lo largo de sus cortometrajes, ha logrado plasmar sus inquietudes alrededor de las creencias y costumbres de las sociedades africanas, las relaciones humanas en estos contextos y concretamente en las infancias y su crecimiento en el entorno de las creencias, clases y jerarquías sociales. Con ésta, su ópera prima, logró abrir diferentes discusiones sobre todo hacia la visión que en el mundo occidental se tiene de los países que durante mucho tiempo fueron parte de ellos.

 

Rungano Nyoni (2017)

El choque entre pensamiento mágico místico y la ejecución de las leyes civiles deja a una niña en medio de una situación que no puede controlar, desde un día que ella se encuentra en una zona rural de Zambia observando a una mujer mientras lleva el agua de un río cercano, la señora tropieza y, posteriormente, la siguiente secuencia nos muestra que la misma mujer acusa de brujería a la niña junto con más de veinte personas en la comandancia de policía, todos mueren por hablar en contra y algunos dicen puras sandeces y subjetividades, pero al final, al permanecer en silencio, se asume que el cargo es cierto y se decide llevarla a una comunidad para que desarrolle su vocación.

 

En el lugar al que la llevan el entorno es parecido al que se da a las reservas de poblaciones originarias en Estados Unidos y Canadá, una organización social donde pueden regirse por sus creencias pero que conlleva también un trato con el gobierno, inclusive hay una canción oficialista sobre las brujas al servicio del Estado y vemos que esto no se reduce solo a estar amarradas con un lazo blanco como un mecanismo de control, sino que taLeer más

Un futuro brillante: el destino de una semilla rara

Por Sergio E. Cerecedo

 

 

Lucía Garibaldi (2025)

En México ha iniciado la temporada de festivales hace un par de meses y es muy bonito presenciar la exhibición de corto, medio y largometrajes nacionales, pero también ver que se cuelan propuestas del Caribe, Centro y Sudamérica. En lo personal, me emocionó ver una propuesta de ciencia ficción, género que casi siempre se piensa como algo necesitado de mucho dinero y de difícil capacidad de verosimilitud si algo no se ve como Marvel, Warner o las grandes casas productoras. “Un futuro brillante” abrió el festival de Guanajuato de 2025 en el teatro Juárez, ante una audiencia que no quedó exenta de sensaciones y de fascinación por una película que le saca la vuelta a las propuestas espectaculares a raíz de una puesta en escena con detalles tecnológicos pequeños pero que están donde tienen que estar y que crean una película muy impresionante.

 

Elisa es detectada con un coeficiente mental alto y recibe una oportunidad de movilidad, estudios y mejor vida a partir de ello; la fuente de oportunidades se ubica en el norte de esta versión futurista (o retro futurista) de Uruguay. Ha habido un cataclismo ambiental atribuido a las hormigas, que ahora son exterminadas en cuanto se ven, los edificios residenciales son sometidos a una infinidad de fumigaciones para mantenerla lejos (es muy estético visualmente el humo verde sobre los edificios durante estas limpiezas). La tasa de natalidad ha bajado y el cliché de “los jóvenes son el futuro” se ha asentaLeer más

Alcarrás: la transición de la tierra formadora  

Por Sergio E. Cerecedo

 

Como una persona oriunda de una región agrícola y ganadera de este país, una parte fuerte que me conecta con el segundo largometraje de Carla Simón es la precisión y cercanía naturalista con la que sitúa las problemáticas del campo y de la transición a la modernidad y nos hace sentir que esto no ocurre solo en Latinoamérica o en el sur global. En mi infancia me tocó recorrer muchas veces siembras y regiones donde en cada municipio que vas la base de la economía es un cultivo diferente. Sin embargo, recuerdo un viaje donde le decía a un chofer que me encantaba ver tanta gente vendiendo fruta y tantas plantas fértiles a la orilla de la carretera, en medio de ese relato un señor de unos setenta y tantos me interrumpió y me comentó que lo malo de esa venta era la dificultad para que el agricultor tuviera un buen ingreso con ello, ya que la reventa o coyotaje y otras técnicas del mercado hacen que el precio de los cultivos baje demasiado, por supuesto que esta información no me dejó indiferente y me hizo voltear de manera más precisa a la realidad que me rodeaba.

 

Carla Simón (2022)

En los primeros momentos de la película se nos presenta la tierra precisa, árboles frutales, montañas lejanas, un lago pantanoso, para después llevarnos a una secuencia que nos cautiva desde adentro. La cámara curiosa revela a una niña compartiendo con sus primos el juego, instantes de imaginación donde el carro abandonado que ocupan se convierte en algo más con el poder de la imaginación, algo intenso y bonito que durará poco, pues después de que bajan de él, una maquinaria pesada procede a llevarse el vehículo, los niños observan con una sorpresa disruptiva, se sienten despojados del espacio de juego libre, y no será la primera vez, ya que una realidad cambiante más grande que ellos está por venir.

 

En la región catalana de Alcarrás, somos testigos desde cero de una parte de la vida de una familia que se dedica al cultivo del durazno, a pesar de cada quien tener sus intereses, la familia completa, desde el miembro más joven hasta el más grande de edad, participan del trabajo manual y de recoger la fruta. En este contexto, son informados de que las tierras no son suyas, sino que su abuelo recibió un permiso de palabra durante la guerra civil para trabajar en ellas y hacer su patrimonio, cosa que logró en su momento, pero ahora la tierra es reclamada por el descendiente de quien hizo el trato, lo que también cambiará de giro el terreno al dedicarlo a la instalación de paneles solares. Un cambio que sin duda es un duro golpe para la economía de toda la familia.

 

 A diferencia de la película anterior de Simón, “Alcarrás” aborda el relato de manera coral y nos revela un poco de la vida de cada personaje, explorando aspectos como el miedo al cambio, la transición  entre tradición y modernidad, el forjamiento de la identidad en los más jóvenes y por supuesto la entidad de la familia, los factores que la mantienen unida o que la separan, siendo la decisión de luchar o no luchar por hacer que el dueño de las tierras se retracte lo que terminará de separar los caminos de las familias, por las diferencias entre las cabezas principalmente.

 

El lenguaje audiovisual es de una cámara en mano cercana, intrusiva pero casi invisibles; la propuesta es observar de cerca, no se preocupa por una composición muy elaborada con técnica muy rimbombante, sino por el hecho en sí. Con una calidad de imagen plena en mostrar lo dorado, hay en la manera de exponer la historia una contraposición que nos habla de la calidez de los colores del verano, pero al mismo tiempo de lo otoñal que puede ser ver el fin de una época.

 

Los miembros jóvenes de la familia también tienen un camino sumamente interesante, en Rogelio, el hijo mayor de Quimet, vemos un debate entre el deber laboral para con la familia y el deseo de diversión y otras cosas que puede haber en su camino propio; en Mariona, también adolescente, una búsqueda de explorar la socialización, su atracción por un chavo y su repudio ante la represión que su hermano pretende ejercer con la jerarquía del género; y en la pequeña Iris encontramos en el cambio de sus juegos y dinámicas una fuente inagotable de preguntas como lo es esa etapa de la infancia, su aprendizaje social va desde observar las costumbres de los empleados africanos que trabajan en las tierras prestadas a su familia y querer emularlas, hasta el darse cuenta que a veces nuestras amistades y vínculos son dependientes de las amistades y vínculos de nuestros padres, resintiendo sin merecerlo los alejamientos internos que se viven en su familia.

 

Es muy evidente que esta cámara inquieta, casi invisible, nos deja en claro por el transitar de los personajes que la tierra no le pertenece a la gente, pero la gente pertenece y escucha, vive de lo que la tierra le da, interacciona con quien se le asemeja y defiende lo que le parece justo, lo mismo les seguimos en los asados, en la cosecha conjunta, en el compartir una fruta para refrescarse en plena jornada, que vemos también las manifestaciones de los agricultores frente a las alcaldías por conseguir mejores condiciones y claridad sobre su trabajo, recordándonos la generalidad de las luchas obreras que no son solo en un país, sino que la existencia de un sistema generaliza la situación más allá de los límites geográficos.

 

La trama de Quimet, el padre, como el líder laboral activo de la familia, no es una persona preparada para el cambio, en él vemos una institucionalización que, aunque no sea ligada con algo del gobierno, ve irse a cada elemento de la realidad que conocía, al oficio, a los hombres contemporáneos a él y también su nivel de autoridad moral y personal ante los demás. En su arco dramático vemos al hombre rebasado por dos cosas: las circunstancias previas a su existencia; los tratos que hizo su padre, el oficio familiar  que se volvió su vida en su formación temprana. El trabajo en la tierra no es romántico, no todo mundo lo hace a gusto, como tampoco la vida campirana y tradicional es un deseo de toda la gente, ahí es donde Simón siembra el conflicto tanto de la tradición como de los roles de una manera sutil, el rol de proveedor y heredero de una jerarquía y un oficio oprime a las figuras masculinas al mismo tiempo que les habla de qué son y deben ser, trastocando las decisiones sobre su presente y futuro.

 

Por el lado femenino también destaca una contraposición entre el accionar de la madre para el funcionamiento de la familia en el esquema interno y social que se lo han planteado, frente a su hartazgo hacia lo que cumplir todo al pie de la letra conlleva, contrario a la hermana de Quimet, que tiene una dinámica diferente con su pareja y también trabaja. Las reuniones de mujeres son representadas con discreción, dentro de la iglesia, las labores de organización de las fiestas, etcétera. En este contexto podemos entender el disenso de las mujeres jóvenes de la familia hacia el estilo de vida, apuntes que no por sutiles dejan de ser interesantes.

 

Por si no fuera suficiente con los padres e hijos, la otra joya en cuanto a ensamble son los abuelos, ella proveyendo de refranes, buen humor y experiencia, preocupada pero responsable hacia lo que ha visto y lo que verá; el abuelo más bien relator de la poca expresividad, preocupado por el pasado y también comprendiendo que vive el invierno de su vida y que a veces es más importante escuchar que decir, sus observaciones del espacio, su esfuerzo por llevarla bien con el adversario e intentar dejar cuentas claras a su partida. Ambos nos hablan con cada movimiento de ojos y surco de su piel, recordándonos que la vida es bonita y difícil a la vez.

 

Las pocas canciones que escuchamos durante el metraje son trascendentes y emocionantes, como el tierno y profundo momento donde la pequeña Iris canta a su abuelo la tradicional catalana “Cançó de pandero” a lo mejor sin vislumbrar por su edad el contexto de lucha de clases. Hay lugar también para la fusión de música urbana con ritmos más afrolatinos, concretamente de Colombia, como en “La patrona” de Lao Ra, una canción bailable con la que Mariona y sus amigas quieren presentar una coreografía durante la fiesta del pueblo; y “Ya verás” de Systema Solar, igualmente en ese sonido cumbiero de Santa Martha y alrededores. También encontramos a la banda de Ska noventera Dr. Calypso, redondeando ese mosaico de mestizaje cultural y cambio en el que la película se encuadra.

 

Carla Simón ha sobresalido por  un minimalismo en su concepción de la imagen, una naturalidad que busca los momentos emocionales sin mucho adorno visual, su cine es directo y en él la dramaturgia parece reducirse al mínimo en técnicas y artificio. En su ópera prima “Verano” (1993) veíamos el mundo a través de una niña marcada por hechos difíciles de sus padres que es adoptada por sus tíos y que va averiguando en su día a día qué es lo que le hace sentir mal y por cuál camino dejar de ser aprehensiva y llevar las cosas un poco mejor. En esta ocasión la multiplicidad de visiones nutre aún más esa búsqueda identitaria con la que su directora nos conmueve y cuestiona a la vez.