Por Carmina Cardiel
“«La guerra es de vital importancia para el Estado;
es el dominio de la vida o de la muerte,
el camino hacia la supervivencia
o la pérdida del Imperio».”
Sun Tzu en “El arte de la guerra”

David Zonana (2023)
David Zonana pertenece al gremio de directores jóvenes de cine mexicano y ha estrenado sus películas en varios festivales internacionales de cine, incluidos los de Berlín, Sundance Film Festival, San Sebastián, Toronto y Morelia. Ganó en 2020 el Ariel a Mejor Ópera Prima por su película “Mano de Obra”. Pero por su segunda película “Heroico”, que trata sobre el proceso de entrenamiento de los reclutas del Ejército Mexicano, recibió 11 nominaciones a los Premios Ariel incluyendo mejor película, mejor director y mejor guion original.
La milicia en México:
Para la sociedad mexicana, El ejército es un ente que desata sentimientos encontrados que atraviesan la memoria de los más viejos como un símbolo de heroísmo por la nostalgia de una revolución a medias que prometió un cambio social que seguimos esperando, pero también atraviesa la mente de mis contemporáneas/os como símbolo de desaparición forzada por los hechos consumados en Iguala, en donde 43 jóvenes normalistas siguen desaparecidos desde 2014. Ambas situaciones nos arrastran a un imaginario bifurcado entre el nacionalismo y la desconfianza.
Como se revisó en la columna de la quincena anterior, el Estado es la fuente de la legitimidad del uso de la violencia. La policía y los militares son sus principales instrumentos, de acuerdo con el sociólogo Max Weber. La violencia por parte del Estado es legítima en tanto corresponde a mantener el orden social dentro de un territorio y está legitimado. Pero ¿qué ocurre cuando la legitimidad de la violencia traspasa la delgada línea entre el orden social, la impunidad y abuso del poder?
“Heroico” nos muestra el contexto en el que los jóvenes aspirantes a la milicia en México se enfrentan con una estructura rígida en donde lo que importa no es aprender a amar la patria (que finalmente es un invento); al país que tendrían que defender o a su cultura, ni siquiera al Estado, sino que sobrevivir en medio de una guerra en donde no participan otros países, es crucial para hacerse de respeto y, sobre todo, resguardar la propia vida (y mejor ni hablar de la salud/estabilidad mental).
Luis es un joven que decide seguir los pLeer más




Hoy la poesía marica latinoamericana habla de jotos, de maricas, de 
Tras la lectura de Esqueletos (Ediciones Exilio, Colección de poesía Últimos pasos, Bogotá, 2022) intento descifrar cuál es el registro esencial que mueve los hilos textuales. Pruebo con algunos términos que podrían abarcar algún indicio: raíz, tierra, aire. Y, regreso nuevamente, a comprender la sustancia de este poemario incandescente, tierno y tenaz, a la vez. La creatividad escritural de Ángela Briceño (Tunja, Colombia, 1987) se expande en una especie de lienzo lírico que alude a la composición/transposición de la línea versal, para lo cual bucea en las entrañas del Ser.




Yanina Vidal explora en Niñas vírgenes la reconstrucción del pasado de cuatro generaciones de mujeres afrodescendientes en Uruguay, reivindicando sus voces silenciadas. Ganadora del Premio Nacional de Literatura en Uruguay en 2019, y con el segundo premio en 2023, esta novela es un testimonio literario de resistencia feminista que cuestiona el racismo, la religiosidad y la construcción de la identidad en un país marcado por el eurocentrismo, como gran parte de América Latina.


Por el otro lado, hace unos años, el realizador regio Alexandro Aldrete se decidió a hacer algo similar con un gu