Reseña colectiva después de leer a Mayra Santos-Febres

Por Crysti, Danae, Nat, Victoria, Cecilia, Gloria

Cuando nos acercamos a la obra de Mayra Santos-Febres nos encontramos una autora con la capacidad de escribir sobre diversos temas y a cada uno darle su toque especial. Es lindo hallar una escritora que tiene tantas historias por contar. Además de que resulta liviana, divertida, con una profundidad que no termina por ser pesada, sino disfrutable por su dinamismo en esa variedad de historias que imagina. Mayra se muestra como una escritora con muchas voces y estilos, en sus narraciones destaca la sensibilidad de sus personajas, la manera en la que ellas viven su cuerpo, sensualidad y negritud; siempre con un maravilloso toque de humor y crítica.

 

En esta edición de Pez e vidrio también podemos encontrar una escritora que se comparte en su proceso, pues en su segunda edición, revisada y aumentada, contiene un apartado dos con cuentos que, ella misma nos comparte en el prólogo, tienen otra intención. Son cuentos en los que se ha dado otros permisos como autora, entonces experimenta incluso con la extensión de los textos, con los juegos de estructuras de cajas, con la seriedad que, no obstante, no vuelve cansino el texto. Además, es una escritora atrevida de diversas formas, y la que se nos revela en ese compartirse en su proceso como cuentista a través del segundo apartado es una Mayra que se permite trastocar a ciertas figuras de la historia de la literatura —entre otras—, y poner el foco en las mujeres, desmitificando a los grandes héroes.

 

Así pues, leer a Mayra siempre es un deleite; las historias que ofrece van más allá de lo normativo y eso es quizá el centro de su escritura. Romper con aquello “válido y aceptado”, para ofrecer precisamente esos matices tan variados. Al ser una mujer caribeña, cuando la leo tengo la sensación de estar en un ir y venir, Leer más

Poissa: El viaje involuntario

Por Sergio E. Cerecedo

 

Arttu Haglund (2019)

De lo positivo que podemos sacar del replanteamiento de las formas de programación al que se vieron obligados algunos festivales de cine durante la pandemia podemos destacar la alianza que el festival Macabro realizó con Filmin Latino, poniendo la programación completa en su catálogo durante el tiempo en que tendrían lugar las proyecciones en salas de cine. Me complace mucho que, de esta manera, las películas pudieron llegar a más espectadores de lo usual y que se pudieran ver sin las ataduras de un horario.

 

En mi opinión se sacaron un 10 y espero que la iniciativa haya generado excelentes números que complementen la partida de lomo de todos los que hacemos, exhibimos y promocionamos el cine de nuestro país así como las producciones de América Latina y otros países que no son Estados Unidos. De esta muestra me tocó el visionado de un producto finés que, aunque tiene momentos desiguales, parte de una premisa interesante y decide llevarla de manera cotidiana y natural.

 

En esta película nos acercamos a Mätti, un tipo de mediana edad, buena persona, pero apocado, perdido en un trabajo de almacenista y con la monotonía de la vida con su mujer, su hija y un suegro bastante duro y controlador, todo es muy aburrido y sin alternativas hasta que un día, en medio de un momenLeer más

Ça Commence Aujourd’hui | El Maestro, el Frío y la Soledad

Por Sergio E. Cerecedo

 

Bertrand Tavernier (1999)

Para empezar con esta reseña que escribo con motivo del día del maestro tengo que entrar en un terreno personal, pues es necesario hablar de uno de los cineastas que puedo considerar que moldearon mi visión hacia algo más que lo usual en las carteleras comerciales siendo un verdadero profesor para mí en el tipo de audiovisuales e historias en las que me gusta participar como creador, es Bertrand Tavernier. Tanto que puedo aún recordar cómo el DVD de esta película estaba perdido y empolvado en un estante del videoclub de mi pueblo llamándome la atención hasta que finalmente le di una oportunidad.

 

Tavernier, durante mucho tiempo antes de ser cineasta, estudió derecho en la Sorbona; por eso no es de extrañarse que las nociones de justicia e injusticia estén tan presentes en su obra y sean tan fuertes en sus personajes, que van desde un militar que desea encontrar entre cadáveres cada nombre de los soldados de su regimiento para que no queden en el anonimato (“La vida y nada más”,1989),un diseñador de carteles de cine que no quiere que un virtuoso pionero del jazz caiga en el olvido (Round midnight, 1986), y aquí en “Hoy empieza todo” el personaje principal tiene también una lucha tremenda contra la ignominia general de la sociedad ante las clases marginadas.

 

Daniel Lefebvre dirige un jardín de niños en un pueblito del norte de Francia donde el paro laboral de los mineros ha complicado las ya de por sí duras circunstancias, es una persona estricta pero respetada por las maestras de diversas edades que tiene a su cargo por saber ser empático incluso cuando una de ellas entra en crisis o comete un error, es tanto alguien comprometido con su labor, que quiere a los niños y comúnmente se encuentra cantando con ellos, leyendo y haciendo suplencias para ahorrar presupuesto; como profunLeer más

Jacqueline Costales y “el oficio de los pájaros”

Por Aníbal Fernando Bonilla

 

Una de las voces de actual prestancia en la lírica ecuatoriana es la de Jacqueline Costales Terán (1964). Oriunda de la ciudad de Riobamba, su trabajo poético trasciende en los círculos literarios. De metódica rigurosidad y labor seria, la poeta viene —sin petulancias— construyendo un estilo particular, en donde la sencillez y el lenguaje diáfano son los mejores elementos compositivos en el engranaje textual.

 

Afable y generosa, tuvo a bien compartirme su última publicación: Pluma descalza (Casa Cultural Somos Arte-Káustika Ediciones, s/f), antología personal que recoge buena parte de su obra en el período comprendido entre 1984 y 2023. De formato llamativo y elegante, se encuentra segmentado así: “Voces de hoy”, “Voces viajeras”, “Voces románticas de ayer” y “Voces telúricas”.

 

Sus poemas están ligados íntimamente con la aprehensión nostálgica, los “recuerdos inútiles”, la luz de luna y el espejo de las madrugadas de ayer. También, con el vacío, el silencio, la conjetura, el dolor, “la soledad / como ventarrón de ceniza”. Ella esboza “el canto inmortal de la alegría”, pese a la rutina y el desvelo “en esta precaria vida / que me cae a pedazos”. Alude a los trozos y trazos palpitantes que componen el poema, cuya carga evocadora guarda la memoria. A la par, cavila sobre el sentido metafórico coLeer más

“Baba au rhum para Emma”

Un dulce inspirado en Madame Bovary

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

 

Normandía francesa, 1850. Madame Bovary avanza por los amplios salones de la nobleza. Su deleite salta del tapiz de terciopelo que cubre el piso a las cortinas ribeteadas con encajes que se mecen al siseo del viento que entra de los campos verdes y ondulados. Los resplandores de las llamas de los inmensos candelabros que cuelgan en las paredes se proyectan en lo tazones de plata, alineados sobre la mesa junto a la vajilla dorada. Los criados de traje inmaculado sirven comidas ostentosas como la de aquel banquete en el castillo de Vaubyessard:

 

“…muchos vinos de España, del Rin, sopas de cangrejos y de leche de almendras, pudín de Trafalgar y toda clase de carnes frías con gelatinas” Emma, nos cuenta Flaubert, se sintió “envuelta por un aire cálido, mezcla de perfume de flores y de buena ropa blanca, del aroma de las viandas.”  Está tan entretenida con toda esa magnificencia que ni siquiera el súbito recuerdo de su niñez en la granja desnatando la leche puede ensombrecer el brillo de sus aspiraciones. Su más íntimo deseo es ser dueña de una vida esplendorosa.

 

Después, la veremos en su casa en Yonville. El espacio de la sala es sencillo como la comida que se sirve: una sopa de cebollas, puré de verduras, ternera con asaderas. Emma está hastiada de esa vida y de esas comidas. La rutina de la vida doméstica la atormenta. Su corazón está embebido de la riqueza que observa en las fiestas de los palacios burgueses, de los manjares, de los perfumes costosos que emanan de los trajes de frac y los amplios faldones. Es a ese mundo al que ella anhela pertenecer. Al no poder, desahoga su enojo con esa criada que llora en un rincón de la casa rural.

 

Emma se alimenta de novelas románticas que la llevan a idealizar la fortuna, la belleza, por supuesto, el amor. Todo comenzó durante su tiempo en el convento. Devoraba los libros que a escondidas llevaba una solterona encargada de reparar la ropa. Así, sus tareas religiosas se llenaron de historias de lenguajes apasionados, de juramentos, de tragedias. Pero siempre el lujo rugiendo como un león. También ese sueño fue fusionado por los sermones que repetían la gloria de un matrimonio eterno. Dice Flaubert que el alma de Emma estuvo, durante cuatro largos años, suscitada de dulzuras inesperadas.

 

Entonces, esa idea de amor celestial y vida ostentosa fue la que ella plasmó en su pastel de bodas: “primeramente en la base, había un cuadrado de cartón azul que figuraba un templo con pórticos, columnatas y estatuillas de estuco todo alrededor, en hornacinas consteladas de estrellas de papel dorado; después, en el segundo piso, se erguía un torreón en bizcocho de Saboya, rodeado de pequeñas fortificaciones de angélica, almendras, uvas pasas, cuarterones de naranjas; y, finalmente, en la plataforma superior, que era una pradera verde donde había rocas con lagos de confituras y barcos de cáscaras de avellanas, se veía un Amorcillo balanceándose en un columpio de chocolate, cuyos dos postes terminaban en dos capullos naturales, a modo de bolas, en la punta.”

 

Para Emma la riqueza es distinguida como la nata, y el amor principesco es empalagoso como el dulce. Su pastel simboliza un santuario al amor y a la fortuna. Entonces los cuarenta y tres invitados a la boda contemplarán un bizcocho de columnas en crema que se encumbran en mitad de un césped azucarado, rodeado de un gran lago de confituras; en la cima cupidos y tortolitos que se columpian y, en cada espacio, frutillas y almendras. El diseño es pomposo, pero falso como el cartón que lo sostiene. El dulce, según Flaubert, en madame Bovary es la metáfora de un amor sublime y la elevada riqueza que ella busca, pero que nunca llegará.

 

El banquete de bodas también refleja esa peligrosidad de lo falso. Más que las cantidades exageradas es la disposición de un menú grotesco para el gusto de ella: La mesa estaba puesta bajo el cobertizo de los carros. Había cuatro solomillos, seis pollos en pepitoria, ternera guisada, tres piernas de cordero y, en el centro, un hermoso lechón asado rodeado de cuatro morcillas con acederas. En las esquinas estaban dispuestas botellas de aguardiente. La sidra dulce embotellada rebosaba su espuma espesa alrededor de los tapones y todos los vasos estaban ya llenos de vino hasta el borde. Grandes fuentes de natillas amarillas, que se movían solas al menor choque de la mesa, presentaban, dibujadas sobre su superficie lisa, las iniciales de los nuevos esposos en arabescos de finos rasgos.”

 

Familiares, vecinos, todo un entorno rural sentados durante más de 16 horas a la mesa disfrutando las viandas, hablan de asuntos de campo, comen haciendo ruidos exagerados, beben sin descanso. Y eso es ordinario hasta el odio para lo que Emma considera una aventura de pasiones magníficas que, por supuesto, no están presentes en Yonville.

 

Emma se ha casado con Charles Bovary, un médico, quien busca compañía tras quedar viudo. Su personalidad no ocupa mayores ambiciones más allá de atender pacientes humildes en pueblos y tener a su lado una esposa bonita y una hija considerada. Esa idea se proyecta en su dieta: sopa, pan y queso. Él come por necesidad, por eso no se queja ni cuestiona lo que le sirven a la mesa. Tampoco se asombra con platos extraordinarios como los que sirvieron en el castillo Vaubyessard.

 

La comida es también un símbolo de la relación de Emma con sus amantes. Carnes, vinos y lujo con Rodolfo; dulces, confites y elegancia con León. Amores que no perduran, placeres que no la sacian. Tampoco la sacia su estatus maternal. Berthe ha nacido y Emma debe proveerle el alimento. Sin embargo, se rinde. No por falta de amor hacia su hija, es que ella desea tener todo el amor y la grandeza material a su disposición. Ocuparse de aquello que supone la maternidad la aleja de su propósito. Por eso delega el menester de amamantar a una nodriza.

 

La fantasía de madame Bovary está acompañada de licores y bebidas fuertes. Champaña y vino son sinónimo de lujo y amores idealizados, es lo que ella bebe en las fiestas y en los paseos con sus amantes. Té para la armonía y la calma, por eso ella lo bebe en grandes cantidades mientras sus caprichos son incontrolables. Licores con porcentajes altísimos de alcohol para menguar la desesperación de lo que le producen sus insatisfacciones y la suerte que le ha tocado. El licor es como el deleite apasionado que embriaga y luego le deja un vacío.

 

Si la correspondencia de Emma con la comida y el licor es intensamente alusiva a su sentir, lo es en particular su agrado por el dulce. En esta historia el azúcar se traduce en emociones tanto en la esfera pública como privada y la íntima. Ella consume frutillas almibaradas, postres y confituras como una extensión de sus deseos de amor y riqueza. Ese sabor dulce y suave le produce una sensación de satisfacción inmediata, contraria a lo que le genera su cotidianidad que le resulta aburrida.

 

Emma come postres como una niña, pero Flaubert no los detalla, lo que nos permite recrear uno tradicional de la época. Un baba au rhum llegado desde Polonia y acogido como suyo en Francia, exclusivo de los banquetes burgueses. Es un bizcocho esponjoso, muy refinado, bañado hasta embriagar en jarabe de ron. Es denso, perfumado, muy goloso como las aspiraciones de Emma. Cada bocado sugiere su deseo de amor y lujo en abundancia. La masa empapa todo el jarabe alicorado del mismo modo que Emma absorbe los excesos. Es un postre que, aunque con apariencia consistente, se deshace de inmediato al contacto con la boca, igual que sucede con los sueños de Emma.

 

El arsénico es retratado como un dulce por Flaubert. Las frustraciones y los excesos de Emma son evidentes en el último bocado que ella probará al final de sus días. Dice Flaubert, como si al ingerir arsénico le produjese un gusto dulce en la boca. Mientras espera el efecto, ella piensa: “¡Ah, es bien poca cosa, la muerte! -pensaba ella-; voy a dormirme y todo habrá terminado.”

 

La historia nos ha mostrado a una madame Bovary individualista y superficial quien desprecia incluso a su propia hija y a su familia por perseguir el ideal de una vida noble rodeada de lujos y amores de ensueño; luego, al no lograr sus deseos decide un final definitivo. Pero ¿Es realmente Emma una mujer cínica o, es la encarnación de la ironía de una época sin un fundamento moral?

 

La vida de Emma se desarrolló en un momento y en una sociedad conservadora y patriarcal marcada por el consumo material desmedido. Las decisiones de una mujer pesaban poco en relación con las de un hombre. Ella es educada para ser compañía, cuyas acciones deben estar centradas en la familia y el esposo. Luego, cualquier anhelo fuera de esos límites es desproporcional incluso, delictivo.

 

Pero, aunque con una personalidad figurada desde lo trivial, Emma nos ha mostrado que el espíritu de la mujer se teje de muchos más afanes que sobrepasan la vida en familia y la rutina doméstica. También, nos ha enseñado que está bien no resignarse a la suerte, que es importante cuestionarse y que el deber del hogar es, cuando menos, de dos. 

 

Charles es un esposo y padre ausente. Tal vez no en el sentido material porque procuró cumplir todos los caprichos de Emma; no abandonó a Berthe. Pero se nos muestra como un hombre distante emocionalmente con ambas. De un lado, no comprende lo que le sucede a Emma. De otro, no procura llenar el vacío que Emma ha dejado en la hija al retirar su vínculo materno. Cuando Emma muere, él no administra los últimos recursos dejando a la niña a su suerte, huérfana, sin alimento al cuidado de una tía sin recursos. Sin embargo, la memoria nos recuerda que fue Emma la desnaturalizada.

 

Madame Bovary puede ser muchas cosas, pero en estricto, es una crítica a la falsedad social definida, antes y ahora, por lujos, expectativas inalcanzables, miedo a la desaprobación que llevan a la frustración y al afán tanto a mujeres como a hombres. Madame Bovary empieza contándonos de Emma y termina, por qué no, con la historia de un farmacéutico que anhela el reconocimiento. “El farmacéutico se les unió en la plaza. No podía, por temperamento, separarse de la gente célebre. Por eso conjuró al señor Larivière que le hiciese el insigne honor de aceptar la invitación de almorzar.”  

 

Apresurado, Homais quien estuvo auxiliando a Emma, deja el cadáver que aún yace sobre la cama para mandar a buscar pichones, chuletas, nata y huevos, no para honrar el duelo sino para ofrecer una comida a Larivièr. Tampoco es cortesía hacia este, es su deseo de mostrarse fino porque ahora, comparte un motivo con un médico respetable.

 

Receta de Baba au rhum

 

Para la masa:

 

Ingredientes:

12 gramos de levadura fresca.

220 gramos de harina.

70 gramos de mantequilla blanda.

40 gramos de azúcar blanca granulada.

4 gramos de sal.

3 huevos grandes batidos.

 

Preparación:

En la batidora agregar la harina, la sal y un poco de huevo batido.

Mezclar ligeramente a velocidad baja.

Incorporar más huevo y aumentar la velocidad.

Añadir la levadura fresca desmenuzada.

Incorporar el resto de huevo batido hasta que la masa sea más homogénea.

Añadir el azúcar.

Agregar poco a poco la mantequilla muy blanda.

La masa estará lista cuando se separe de las paredes del tazón y tenga una textura elástica.

Disponer un tercio de masa en moldes para babas, previamente engrasados y enharinados.

Dejar reposar la masa en los moldes por mínimo dos horas.

Hornear a 180 °C durante 10-15 minutos hasta que estén doradas y al insertar un palillo, este salga limpio.

Embeber las babas calientes en el jarabe de ron tibio.

Dejarlas escurrir sobre una rejilla.

Decorar con rosetones de crema chantilly.

 

Para el jarabe de ron:

 

Ingredientes:

 gramos de ron añejo.

Litro y ½ de agua fresca.

500 gramos de azúcar.

 

Preparación:

Llevar a ebullición durante cinco minutos: el agua, el azúcar.

Dejar entibiar para agregar el ron.

 

Dispóngase a degustar un delicioso Baba au rhum. Cuando lleve la cucharita a su boca, cierre los ojos y deje que el dulzor alicorado inunde su boca como el recuerdo de alguna de esas fiestas enloquecidas.

 

 

 

[1] Comunicadora Social, especialista en Comunicación Organizacional, Magister en Ciencia Política. Interés en escribir sobre la comida como elemento narrativo en la literatura y como arte simbólico de la memoria social.

 

 

 

Psycho Goreman: Amistad alienígena con mala leche

Por Sergio E. Cerecedo

 

Steven Kostanski (2020)

Cuando se estrenaron las películas de Deadpool y le impactaron mucho a la gente, me parecieron divertidas, pero sobre todo pensé que mucha de su irreverencia y humor políticamente incorrecto no era nada que un aficionado a la Serie B no estuviera acostumbrado a ver. No hay nada más pasado de lanza que una película que sabe que no está destinada a los cines grandes donde se tiene que someter a las clasificaciones de la industria y por eso se permiten chorros de sangre, lenguaje procaz a montones, efectos visuales baratos y una trama con jaladas increíbles que no pretende quedar bien con nadie.

 

En esta misma tónica, la casa productora Astron 7 se encuentra operando desde 2007 de forma local (en Canadá) especializándose en películas de bajo presupuesto de terror, ciencia ficción y similares, de una manera similar a las producciones de la Troma Films —Sargent Kabukiman y la Saga de The Toxic Avenger, entre otras— combinaban la acción y fantasía desbordada con el humor más ácido y variaban desde las comedias tontas hasta la ciencia ficción. En esta ocasión nos traen una historia divertida contada tanto en modo morboso como simple y que toma mucho.

 

Un conquistador alienígena exiliado por ser el mayor mal que Leer más

Análisis de la cinta “Memorias de un caracol” | Sobre el sentimiento de la soledad

Por Carmina Cardiel

 

 

La soledad es independencia, yo la había deseado

y me la había ganado a través de largos años. Era fría, es cierto,

pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande,

como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas

Hermann Hesse, enEl lobo estepario”

 

Adam Elliot (2024)

Después de quince años, el director de “Mary y Max”, Adam Elliot, nos vuelve a sumergir en una trama de escenarios muy oscuros con tintes de depresión, soledad, problemas sociales como el alcoholismo, el bullying, el abuso y la amistad entre personas muy jóvenes con adultos, que parecen ser los ejes de sus animaciones para mostrar realidades que alcanzan a chicos y grandes.

 

Memorias de un caracol es una tragicomedia que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy el 10 de junio de 2024, pero fue estrenada en Australia por Madman Entertainment el 17 de octubre del mismo año. Recibió la nominación a Mejor Película de Animación en los 97.º Premios de la Academia, la segunda película animada con clasificación R (como La Pasión de Cristo de Mel Gibson) en ser nominada después de Anomalisa (2015), otra película stop-motion. Curiosamente la clasificación R en Estados Unidos significa que no pueden verla menores de 17 años sin la supervisión de un adulto, aunque en México la clasificaron con categoría B, por lo que, cabe destacar que ésta no una película para las infancias, debido a los temas que trata.

 

La soledad como condición humana:

Distintos filósofos de distintas épocas han tratado de darle un significado al sentimiento de la soledad, pero para los existencialistas es una condición humana de la existencia; es decir, cada persona vive en un cuerpo separado de los demás dentro de los cuales existen mentes que son únicas e irrepetibles. Como una experiencia, la Soledad Existencial, tiene un componente emocional y otro cognitivo relacionado con la toma de conciencia de la propia finitud. Como un proceso de crecimiento interior, la experiencia negativa de la naturaleza solitaria del ser humano es transformada en una experiencia positiva. Por lo que la soledad sería una forma de angustia de separación que aparece cuando no se satisfacen las necesidades de apego.

 

Grace y Gilbert Pudel son un par de hermanos gemelos cuya madre perece en el parto y quedan al cuidado de su padre, quien es un alcohólico parapléjico que de joven fue artista circense. Ellos no salen de casa ni viven rodeados de más lujos que sus preciados libros, los juegos y la compañía que se hacen entre los tres. Un buen día su vida da un giro de 360° y son separados, Gilbert es adoptado por una familia de granjeros puristas en donde es explotado, mientras que Grace es adoptada por una familia exhibicionista de swingers que le dan todo económicamente, pero no lLeer más

Matar al Dragón

Por Sergio E. Cerecedo

 

Jimena Monteoliva (2019)

Desde hace unos años, la plataforma de distribución Blood Window, impulsada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) de Argentina, se ha especializado en llevar a festivales y públicos masivos propuestas de terror y fantasía de lo más variadas, así como realizando convocatorias para postproducción y pitching (negociación de los guiones para su realización) en las que han tenido cabida numerosas producciones latinoamericanas. Con ese ritmo y constancia en su trabajo, se ha vuelto una buena costumbre verlos en los créditos de películas que llegan a los festivales de nuestro país. En una de las pasadas edición del macabro se exhibieron un par de títulos apoyados por sus programas, entre ellos el que hoy nos ocupa.

 

Elena, una mujer joven que fue secuestrada cuando pequeña, regresa más de 10 años después herida y enferma en un contexto de pandemia donde un virus ronda entre los lugares más insalubres y las niñas siguen desapareciendo. Su hermano Facundo es doctor y, ante su vuelta, de inmediato se dispone a curarla y ayudarla a recuperarse e integrarse a una vida normal. Lo que vivió en esos años es un misterio y él la llevará a vivir con su esposa, que se mantiene escéptica y temerosa porque sus hijas contraigan la enfermedad, aunque intenta siempre ser amable, y sus hijas pequeñas, Emma y Juli, de inmediato le toman cariño como una hermana más. Elena no habla mucho, poco a poco va integrando los recuerdos de lo vivido en un secuestro donde vivió entre las cloacas, con seres entre los que se encuentran contrabandistas, drogadictos y una criatura mutanteLeer más

Somos Guerreros (Once Were Warriors): La violenta lucha de costumbres

Por Sergio E. Cerecedo

 

Lee Tamahori (1994)

Hace años, con el motivo del estreno de Aquaman, se hicieron públicos algunos videos de las alfombras rojas alrededor del mundo, el más viralizado fue uno del protagonista Jason Momoa haciendo “Haka”, una danza ceremonial maorí, con los actores que representan a su corte real. Lo cierto es que este divertimento es parte del exotismo actual que Hollywood siente por las culturas oceánicas y polinesias como pudimos ver en “Moana”, donde una leyenda similar a la de Prometeo era puesta al día con un gran trabajo visual , además de la fama de actores de esa ascendencia como Dwayne Johnson “The Rock” o el mismo Momoa.

 

 

Uno de los predecesores de este boom es Temuera Morrison, neozelandés de fama local que en Hollywood ha hecho secundarios en muchas películas de acción (la segunda trilogía de Star Wars) y da vida al padre de Arthur Curry. No obstante, Morrison protagonizó un drama sobre los problemas sociales de las razas no blancas en las ciudades modernas, centrándose en una familia de ascendencia maorí. La película se volvería un clásico de culto que cumple ya 31 años en el 2025.

 

El inicio con una toma abierta nos muestra el andar de los autos sobre la avenida de una zona industrial, vemos a una mujer usando ropa de Leer más

La reina del drama: sobre Lxs Olímpicxs de Ángel Hernández Candelaria

Por Diego Medina

 

Ángel Hernández es la reina del drama, lo digo como un cumplido, desde luego. Su nuevo libro Lxs Olímpicxs (2024) es un poemario que se elabora desde las referencias mitológicas, pero también desde la imitación (mímesis) de algunas de sus estructuras, como lo es la introducción de un Coro que interviene en diferentes partes de la obra. Un recurso que ya había utilizado Luis Felipe Fabre en Poeta griego arcaico (2024) para contar la historia de Medusa, como lo hicieran los tragediógrafos, sin embargo, Ángel Hernández cuenta la historia de un marica, que es todos los maricas, y esta historia habla del desamor, de la pasión (pathos), del recuerdo, del arrabal y la cultura pop, lo cual marca una diferencia notable con el poemario de Fabre.

 

Antes de hablar más sobre Lxs Olímpicxs es necesario que rescate una observación que me hizo Alejandro Miravete, pues en efecto la poesía marica está sirviendo helenismo desde hace tiempo, baste recordar además de Fabre a Ricardo Rosales con Polirritmia primera: Como Aquiles y Patroclo (2023) y un servidor con Los obituarios de Patroclo (2025), es decir, la poesía marica tiene al menos 4 títulos recientes con temáticas griega, lo cual se podría explicar fácilmente si suponemos que los homosexuales son unos sibaritas, esteticistas y culteranos. Y sí, pero hay algo del mito que trasluce las páginas de todos estos poetas porque nos dice algo de la época en la que vivimos. ¿Son estos momentos que necesiten hombres y mujeres de una sola pieza como lo son los héroes épicos? Tal vez no, pero el mito nos sirve para nombrar algo que no podríamos hacer de otra manera.

 

El mito es útil para la poesía marica en parte porque universaliza lo que durante mucho tiempo fue considerado una anormalidad, una excepción a la norma, y porque los maricas somos reinas del drama. Nos encanta la idea de dioses heridos, de héroes trágicos, de acertijos cuya resolución es imposible como la voluntad del hombre para cambiar su destino. Es en este registro en el que Ángel Hernández desarrolla una pLeer más