La Ciudad Palimpsesto

Lectura de lo efímero como algo permanente

 

Por Ximena García Álvarez

 

Para comprender la complejidad del espacio urbano, pocas metáforas son tan reveladoras como la de asociar el concepto de palimpsesto a la descripción de una ciudad. La palabra palimpsesto, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, hace referencia a un “manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente”; de esta definición se forman dos imágenes interesantes, primero, la ciudad como una estructura física donde se pueden encontrar restos de otras ciudades, y segundo, la ciudad conformada por los innumerables actos sucedidos en el espacio tiempo a lo largo de su historia; estos actos, al igual que las edificaciones, no desaparecen, sino que se perciben en el presente a través de las formas de pensar, sentir y comunicar; es decir, que si estudiamos conscientemente nuestros, pensamientos, palabras y acciones, podemos identificar algunos que provienen de nuestros padres, abuelos, amigos, tutores o maestros, quienes a su vez han construido los propios a partir de sus relaciones con el pasado y sus aspiraciones futuras, tal y como subraya Capel (2002) “El pasado ha dejado restos de diversas edades. Pero está presente en este momento a través de ellos. Y esos restos de épocas diversas interactúan entre sí” (p. 41).

Esta idea de superposición aplicada a las estructuras físicas, a la memoria colectiva e individual, a los pensamientos y a las formas de vida que, generación tras generación, inscriben el tejido de la metrópoli, nos permiten pensar la ciudad o, mejor dicho, las ciudades como tiempo y espacio de entes vivos y estructuras físicas en constante devenir; aspecto opuesto a la idea de la ciudad en el sentido de permaLeer más

De la  neolengua al neoclic

 Repensar la política en la era del Gran Algoritmo

 

Por Leidy Viviana Padilla Márquez[1]

 

En 1984, George Orwell nos advirtió sobre el poder de empobrecer el lenguaje para domar el pensamiento; aquel régimen que eliminaba palabras como libertad o revolución nos demostraba que al borrar la posibilidad semántica, se impide imaginar cualquier horizonte distinto a la obediencia. Si bien hoy no hay decretos que prohíban términos, la dinámica de la atención en plataformas de vídeo breve genera un efecto equivalente, este desplazamiento hacia la reacción inmediata, ejemplificado en el frenesí de TikTok, encarna la fatiga de sí descrita por Byung-Chul Han, pues convierte el gesto en sustituto del concepto y disuelve los matices que sostienen la reflexión; esa fragmentación de la atención, la compulsión por deslizar el dedo una y otra vez reduce nuestra capacidad de sostener procesos de pensamiento complejos.

 

Ya lo mencionaba Hannah Arendt en la banalidad del mal,  el verdadero mal político Leer más

Un futuro brillante: el destino de una semilla rara

Por Sergio E. Cerecedo

 

 

Lucía Garibaldi (2025)

En México ha iniciado la temporada de festivales hace un par de meses y es muy bonito presenciar la exhibición de corto, medio y largometrajes nacionales, pero también ver que se cuelan propuestas del Caribe, Centro y Sudamérica. En lo personal, me emocionó ver una propuesta de ciencia ficción, género que casi siempre se piensa como algo necesitado de mucho dinero y de difícil capacidad de verosimilitud si algo no se ve como Marvel, Warner o las grandes casas productoras. “Un futuro brillante” abrió el festival de Guanajuato de 2025 en el teatro Juárez, ante una audiencia que no quedó exenta de sensaciones y de fascinación por una película que le saca la vuelta a las propuestas espectaculares a raíz de una puesta en escena con detalles tecnológicos pequeños pero que están donde tienen que estar y que crean una película muy impresionante.

 

Elisa es detectada con un coeficiente mental alto y recibe una oportunidad de movilidad, estudios y mejor vida a partir de ello; la fuente de oportunidades se ubica en el norte de esta versión futurista (o retro futurista) de Uruguay. Ha habido un cataclismo ambiental atribuido a las hormigas, que ahora son exterminadas en cuanto se ven, los edificios residenciales son sometidos a una infinidad de fumigaciones para mantenerla lejos (es muy estético visualmente el humo verde sobre los edificios durante estas limpiezas). La tasa de natalidad ha bajado y el cliché de “los jóvenes son el futuro” se ha asentaLeer más

Calladita no me veo más bonita | Ensayo

Por Jacqueline Campos

 

Mi hijo de 14 años me dijo: “Parece que no te has movido, ayer te vi sentada tecleando, era media noche… ahora me preparo para la escuela y te veo en la misma posición, tecleando con la cara cansada ¿no dormiste?”. Dormí pero muy poco; como muy poco es el tiempo que le he dado a mi hijo, a mi esposo y a mi gato en estos últimos nueve meses asociados a mi nuevo rol de estudiante de posgrado. Nueve meses en los cuales parece que solo los veo a la distancia. Me siento dentro de un escuche, como una muñeca dentro de una caja de cartón con el frente de plástico transparente por donde la muñeca ve el mundo sin pertenecer a él, esperando a que termine el tiempo de estar en la caja. Estoy fijada a una silla del comedor donde leo y tecleo, desde ahí alzo la mirada para verlos de lejos y les digo adiós por las mañanas, tardes y noches. Hasta mi gato ha sufrido la falta de tiempo y atención, se han reducido las caricias, las cepilladas y los baños con agua tibia; él aprendió que está de más maullarme…yo ya no soy quien atiende sus necesidades; ahora parece querer más a mi esposo.

¿Usted tiene ideas románticas de la escuela? Si nos detenemos a revisar el significado del constructo escuela, quizás encuentre elementos similares a los míos… Caminito de la escuela apurándose a llegar, con sus libros bajo el brazo, va todo el reino animal…me cantó mi madre incontables veces, mientras me preparaba para ir al kínder; al cantarme caminito de la escuela pretendía exorcizar mis temores, la ansiedad y el miedo a la separación; quería hacerme sentir que la escuela era un lugar bueno, cómodo, seguro y agradable, donde iba a ser feliz, porque me tratarían bien, haría amigas y amigos, la maestra me enseñaría cosas importantes y me trataría bien. La escuela es un buen lugar, donde tienes que estar y donde vas a ser feliz…La canción caminito de la escuela se lanzó en 1963, pretende asociar la escuela y el proceso educativo con algo emocionante, bueno y agradable, donde todos los que van a la escuela y hacen la escuela son buenos.

Otra idea romántica asociada a la escuela la encontramos en las películas protagonizadas por Mario Moreno (1911-1993), conocido con el personaje de Cantinflas, que continuamente se transmitían en la televisora con mayor poder de transmisión sobre las audiencias mexicanas. Estas películas estrenadas alrededor de 1950 a 1972 reflejan una época donde se idolatraba el rol del que enseña (profesor, maestro, docente y todos los demás sustantivos) y el poder transformador que puede experimentar el sujeto que deberá de ser educado.

Claramente se observan una relación de poder, del que sabe en relación con el que ignora, del que tiene el poder de evaluar un proceso educativo que implica la constrLeer más

Energía masculina y femenina: la opresión revestida de elegancia

Por Mikel Armenta

 

No está de más decirlo en todas partes. Hoy en día muchos creadores de contenido, en su mayoría hombres, logran acceder a grandes comunidades virtuales perpetuando el discurso de las energías masculinas y femeninas. Este discurso ofrece a los hombres la producción del deseo sobre cómo debe ser una mujer de “alto valor”, cuyos criterios de dicho valor se determinan a través de su energía femenina.

 

Pero ¿a qué le llaman energía femenina? Para empezar, es el complemento perfecto del hombre con energía masculina, es decir, fuerte, seguro, líder, proveedor y sobre todo protector; cualidades que si quieres en tu pareja, debes alinearte a la contraparte, la energía femenina. Ésta se enmarca bajo la idea de que una mujer está creada desde el instinto de cuidar su núcleo familiar, de lo maternal y servicial; al mismo tiempo, se espera y exige a las mujeres sumisión, silencio, obediencia y ceder el control al “liderazgo masculino”, tanto en aspectos de toma de decisiones como de independencia económica. Es así que la promesa de la masculinidad a todos los mandatos y expectativas es una mujer femenina al servicio del hombre, quien ofrece dos principales “bondades”, proveer y protección.

 

Sin embargo,  esto nos lleva a dos grandes problemas que enfrascan una relación de poder. Por un lado, la entrega del control absoluto al liderazgo masculino en la toma de dLeer más

Concierto para otras manos: la adaptación física por la vocación

Por Sergio E. Cerecedo

 

En el quehacer del documental cinematográfico hay un consejo muy escondido que quien lo mira como espectador imagina poco su existencia: “ármate de paciencia, porque estas películas son de lento cocimiento”. Y, en lo personal, alguien que se desespera cuidando el hervor de unas papas o zanahorias o en la cola de las tortillas la va a tener muy difícil a la hora de acometer un seguimiento a una historia, región, situación que puede llevar años de ir y venir. En una asesoría, una persona de experticia en la materia te puede mirar fijamente para decir: “Tienes una película de dos años”, y tú decides si te bajas o ahí vas. Pues sobre todo para las personas que hacen ficción es muy difícil aceptar que vas a filmar una historia que probablemente se cuente sola y agarre un camino propio que tendrás que simplemente seguir a momentos.

 

Ernesto González Díaz (2025)

“Concierto para otras manos” tuvo un camino de 5 años para ver la luz desde que inició su filmación, y si bien no es fácil, barato, ni para muchos viable el aguantar a que los momentos lleguen y se hagan filmables, este recuento de vidas y haceres llega a nuestras salas después de haber ganado La diosa de plata en Guadalajara, para traernos un retrato interesante, con un lenguaje cinematográfico sencillo y atento.

 

José Luis González quiso ser pianista, estudió, se esmeró en sus pasiones y lo logró. Al formar una familia, llegaron al mundo sus hijas, quienes siguieron sus pasos estudiando música; y por último su hijo David, a quien desde los estudios de ultrasonido se le vieron diferencias en el desarrollo que no iban por el camino. Conforme nació y fue creciendo se hicieron visibles las diferencias entre un brazo y el otro y la estructura de su rostro, también se hizo patente un problema en los oídos que no le permite escuchar al cien por ciento, sin embargo, el gusto de observar a la familia practicar la música hizo que le llevaran a clases de piano. Sus padres pensaron que hasta donde él llegara sería un camino bueno, pero con todo y la limitante de no poder mover algunos dedos, empezó a participar en concursos y cimentar una carrera como pianista.

 

Al escuchar y ver a David podemos notar una mente abierta, sensible y muy consciente de qué puede y no puede hacer. Durante el metraje le vemos como un habitante del mundo que también crece para ser dueño del suyo, un camino de adaptación y adecuación en una disciplina tan difícil como la música académica o de concierto (o tantas definiciones que pueden parecer imprecisas para el caso), que muchas veces tiene reglas protocolarias de siglos atrás que, en la opinión de muchos, ha hecho que la composición para orquesta haya llegado a un límite. Y es que precisamente el mLeer más

Que se aguanten los pobres, total, lo mejor que saben hacer es sufrir

Por Diego Medina

 

A su libre mercado, nuestra libre violencia

Malcolm X

 

Casi todos han hablado sobre la marcha contra la gentrificación, se ha dicho, por ejemplo, que las consignas contra la burguesía extranjera es xenofobia, se ha dicho también que México es un país abierto al mundo y se ha informado que hay 15 carpetas de investigación contra el bloque negro por su manifestación iconoclasta. ¿Qué podemos esperar de un sistema que privilegia la colonización —inversión extranjera— por encima de la reparación de los daños por la expulsión de los vecinos de la Ciudad de México?

 

Los críticos, intelectuales duros, opinadores simplones coinciden en que se trata de algo mucho más complejo que simplemente estar a favor o en contra de este fenómeno producto de la especulación, la corrupción y el capital salvaje. No es así, detrás de la apología de la burguesía internacional hay una retórica cansina, tramposa y leguleya, considero que es importante golpear la mesa y señalar estos argumentos hechos a la “por eso joven”.

 

Se habla de xenofobia, porque claro los inditos mexicanos tienen que rendir pleitesía a los gringos, perdón, expats, que trabajan aquí y no pagan impuestos, mientras disfrutan de las colonias con mejor calidad de vida, incluidos servicios de alumbrado, hospitales, escuelas, metro, ecLeer más

Análisis de la cinta “Arrugas” | Sobre la dignidad de la vejez

Por Carmina Cardiel

 

Ignacio Ferreras (2011)

A pesar de que se puede contar con los dedos la filmografía de Ignacio Ferreras, director y guionista de origen argentino, a través de su cine nos ha llevado a explorar temas de los que casi a toda la gente le incomoda hablar: los preparativos para la muerte.

En 2002 vimos “Cómo afrontar la muerte” / How to cope with dead, un cortometraje que trata sobre cómo una anciana juguetea con la muerte a la hora que llega a visitarla. Intuyo que Ferreras se entusiasmó, así que más tarde profundizó en el tema con su ópera prima “Arrugas” (2011), con la cual ganó dos Premio Goya como Mejor película de animación y Mejor guion adaptado. Dicha cinta también fue nominada a premios como los Annie Awards y European Film Awards.

 

 

Emilio y Miguel como símbolo de rebeldía

Adaptada de la novela gráfica de Paco Roca, “Arrugas” nos cuenta la historia de cómo Emilio es recluido por sus hijos en un asilo, una vez que él ya no les es funcional y nadie quiere cuidarlo. Sí, así con esa crudeza inicia la película de la que hablaremos el día de hoy.

En medio de un viaje que nos lleva al silencioso deterioro de un cuerpo poseído por una enfeLeer más

Hacia una psiquiatría social

La influencia de la sociedad y la cultura en los trastornos mentales

 

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

 

Introducción

La psiquiatría, como disciplina científica, históricamente ha sido objeto de distintas definiciones, las cuales han dependido de las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas de una época determinada. El objetivo del presente artículo no es hacer un repaso de su historia (para esto se necesitaría todo un tratado), sino retomar la importancia de las condiciones sociales y culturales en la génesis y tratamiento de las enfermedades mentales.

En la época contemporánea, el avance del modelo biomédico y la ideología biologicista, presentes en la psiquiatría y la psicología, han reducido a la enfermedad mental a simples moléculas químicas del cerebro y el sistema nervioso, ignorando con esto la influencia de las condiciones sociales y culturales que imperan en las sociedades modernas en la etiología y desarrollo de los trastornos mentales. De esta manera, se ha individualizado a la enfermedad mental y se culpa con ello a la persona de estar “enferma”.

Así pues, este artículo tiene como objetivo analizar cómo la cultura y las condiciones sociales tienen una influencia significativa en las enfermedades mentales, haciendo uso de bibliografía de diferentes perspectivas en la psicología, la psiquiatría o la filosofía. A través de él, se hace un acercamiento a la complejidad de este fenómeno, por lo que es relevante mencionar que solo constituye una perspectiva de este tema.

Finalmente, a forma de comentario final, se hace hincapié en que es necesario que los profesionales de la salud mental no solo basen su trabajo en el modelo biológico o médico, sino que también consideren la significancia de las condiciones sociales y culturales en las enfermedades mentales. De esta forma, se busca enriquecer el trabajo de los profesionales de la salud mental e implementar una visión interdisciplinaria en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales.

 

¿Por qué pensar en las condiciones sociales y culturales en las enfermedades mentales?

Uno de los trabajos más interesantes que retoma la relevancia de las condiciones políticas, sociales y culturales en la definición y tratamiento de las enfermedades mentales es la fascinante investigación del filósofo y psicólogo francés Michel Foucault, Historia de la locura, en sus diferentes tomos. En esta tesis, Foucault explica que la locura, como forma discursiva, depende de un conjunto histórico y social, jamás aprensible en un “estado salvaje”, es decir, solo existe en sociedad y en la cultura (Foucault, 1967).

Igualmente, para este autor, la clasificación y tratamiento de las enfermedades mentales es un proceso sociohistórico marcado por discursos y prácticas que regulan aquello que es “normal” o “anormal”. Los asilos del siglo XIX surgieron dentro de un proceso universal de extensión de las disciplinas, las cuales fueron creándose desde el Medievo y progresivamente desde los márgenes de la sociedad burguesa, hasta organizar la constitución espacial de los centros urbanos. Las disciplinas comienzan a estructurar las escuelas, las cárceles y el poder psiquiátrico en los asilos (Moreno, 2015).

Con lo anterior, el pensamiento de Foucault y, en general, las ciencias sociales y la filosofía, invitan a pensar cómo el estudio y tratamiento de las enfermedades mentales no es algo puramente “objetivo”, “cientificista”, basado en la estructura cerebral, la segregación de hormonas o la producción de moléculas químicas; tal y como la psiquiatría contemporánea contempla a los trastornos mentales, sino, más bien, invita a pensar en nociones o constructos sociohistóricos que se forman en las disciplinas de la salud mental, las cuales tienen un amplio bagaje lingüístico, histórico y cultural.

Como ejemplo de lo anterior, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés) considera que la transexualidad es un trastorno mental, al igual que lo hizo en su edición tercera con la homosexualidad. De esta forma, se vislumbra que la categorización y definición de los trastornos mentales es un proceso cambiante regido por los avances de la medicina y la psiquiatría como prácticas discursivas e históricas dotadas de poder para regular-clasificar a las personas.

Al respecto, Martínez-Guzmán e Íñiguez-Rueda (2010) analizan cómo lo que antes se conocía en la edición cuarta del manual (DSM IV) como Trastorno de Identidad Sexual (actualmente disforia de género en el DSM V) es una categoría que funciona como un acto para “patologizar” y “categorizar” las identidades que no se amoldan al sistema dominante de género, presentándose como una condición descriptiva de una “desviación” y/o “patología” objetiva y externa. Es así como la patologización de la sexualidad se vuelve un discurso construido en un momento histórico y cultural específicos.

Por su parte, Fernández, Lozano, Pascual y Suárez (1984) describen cómo la salud mental se ha convertido en una noción ideológica para legitimar y perpetuar sistemas de dominación y desigualdad social, poniendo como ejemplo a la mujer en un contexto mexicano. Para ellas, es interesante observar cómo se categoriza y califica a las mujeres de histéricas o neuróticas y no al medio en que viven, desplazando de forma “silenciosa” la responsabilidad del desajuste a las mujeres en lugar de a un medio inhumano, medio que las obliga a adaptarse al opresor y a la opresión.

Retomando esta argumentación, Fiódor Dostoyevski, en su fascinante novela El Idiota, narra cómo el protagonista principal, un príncipe llamado Mishkin que era considerado por los demás como “un idiota epiléptico”, manifiesta su malestar y sus crisis epilépticas no solo como productos “orgánicos” de su enfermedad, sino por las condiciones materiales y sociales que influían considerablemente en ello. Así, en una escena, Radomsky, un amigo de él, al pensar en porqué se produce su malestar, le dice

[…] Desde que usted comenzó a dar sus primeros pasos en el suelo natal, despertaron en usted impacientes necesidades de actividad. Y he aquí que en aquel mismo día le cuentan la triste y emocionante historia de una mujer ultrajada. Usted es un caballero, un hombre inmaculado…y se trata de una mujer. El mismo día la conoce y su belleza fantástica y diabólica le subyuga. Añada a eso los nervios, añada la epilepsia, añada el deshielo de San Petersburgo, que trastorna todo el sistema nervioso, añada una jornada transcurrida en una ciudad casi fantástica y extraña para usted, y una jornada, por cierto, tan movida, tan llena de encuentros…añada, en fin, la fatiga, el vértigo, el salón, y…Dígame francamente: ¿qué podía usted esperar de sí mismo en un momento tal, bajo influjo de semejantes circunstancias? [… ](Dostoyevski, 2015: 630).

 

Dostoyevski, con ello, expresa aquello que la antipsiquiatría y la psicología crítica aseveran sobre las enfermedades mentales o los malestares del ser humano: cómo la enfermedad mental es una salida ante una realidad no vivible, una realidad dolorosa para el sujeto. En este sentido, David Cooper y Ronald Laing, psiquiatras precursores de la antipsiquiatría, escriben, en 1969, la obra Razón y Violencia en donde sostienen que la enfermedad mental es la salida que el organismo libre crea para vivir una situación no vivible (Laing y Cooper, 1969).

No basta con que la psiquiatría contemporánea busque entender los trastornos mentales como disfunciones orgánicas del sistema nervioso, individualizando la enfermedad en la persona y despreciando el componente subjetivo y cultural de la sintomatología, también es necesario contemplar otras aristas de diferentes disciplinas y ciencias en el estudio y entendimiento de los trastornos mentales. 

Para Marconi (2001), la psiquiatría con un enfoque social nace de la aplicación de los métodos de las ciencias sociales y las humanidades al estudio de los trastornos mentales. Asimismo, la salud mental, como objeto de estudio, surge de la aplicación del método epidemiológico perteneciente a la salud pública como ciencia social. Para este autor, ante el incremento de la patología social (problemas psicosociales, violencia, consumo de sustancias, desigualdad social, discriminación, etc.) es menester que la psiquiatría incorpore una mirada crítica y social en el tratamiento de los trastornos mentales.

A su vez, López-Andrade y Colina (2019) explican que ante el modelo biologicista hegemónico que impera en la psiquiatría, esta ciencia debe aspirar a un modelo que describa y dé sentido a los síntomas, valorándolos a partir de la subjetividad y la función que cumplen en el sujeto. No interrogarse por las hipotéticas causas naturales del malestar sino por las implicaciones que éste posee y las motivaciones de lo que dice, desea, sufre o hace el individuo.

 

A modo de conclusión

La psiquiatría actual, regida por el modelo biomédico y la trivialidad de las clasificaciones nosológicas, debe aspirar a trabajar desde una mirada interdisciplinaria, crítica y humana. Igualmente, es necesario que los profesionales de la salud incorporen la relevancia de las condiciones sociales y culturales que influyen en la etiología y desarrollo de los trastornos mentales.

No obstante, es necesario mencionar que este artículo solo es un acercamiento a la complejidad de la psiquiatría y sus diferentes formas de trabajo. También, que los profesionales de la salud mental no son malintencionados al trabajar desde un modelo biomédico que no contempla otras perspectivas en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales, por ello se busca hacer una crítica a cómo los mismos profesionales de la salud mental, al ejercer este modelo, continúan perpetuando desigualdades sociales, individualizando las enfermedades mentales y relegando la subjetividad y el significado de la sintomatología en las personas.

 

 

 

Bibliografía consultada

Dostoyevski, F. (2015). El Idiota. Editorial Tomo.

Foucault, M.  (1967).  Historia de la locura en la época clásica I. Siglo XXI. 

Fernández. C., Lozano, I., Pascual, D., y Suárez, B. (1984). “La ideología de la salud mental y la mujer”. En S. Marcos (Ed.). Antipsiquiatría y política (pp. 185-203). México: Editorial Extemporáneos.

Laing, R. y Cooper, D. (1969). Razón y violencia. Paidós.

López-Andrade, L. y Colina Pérez, F. (2019). Manual de Psicopatología. La Revolución Delirante.

Moreno Pestaña, J. (2015). El poder psiquiátrico y la sociología de la enfermedad mental: un balance. Sociología Histórica, 5, 127-164.

Martínez-Guzmán, A y Íñiguez-Rueda, L. (2010). La fabricación del Trastorno de Identidad Sexual: Estrategias discursivas en la patologización de la transexualidad. Discurso y Sociedad, 4(1) 30-51.

Marconi, J. (2001). La psiquiatría en el cambio de siglo: psiquiatría social. Revista chilena de neuro-psiquiatría, 39(1), 10-11. https://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000100004

 

 

 

[1] Licenciado en Psicología (UdeG). Maestro en Humanidades, Línea de Formación Docente con eje de especialidad en Ciencias Sociales, Humanidades y Comunicación (UAZ). Tiene una Especialidad en Diagnóstico Clínico y Tratamiento de los Trastornos Mentales (AMSP, A.C.), una Especialidad en Psicosomática Psicoanalítica (IPPF, A.C.), una Especialidad en Clínica Psicoanalítica Lacaniana (UniFreud), así como formaciones y diplomados en materia de ciencias sociales, psicoanálisis, psiquiatría, criminología, ciencias forenses, educación y derechos humanos. Fue becario por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT). Colaboró como auxiliar de investigación en distintos centros de investigación (CICS, DECS, DS, UdeG). Ha cursado seminarios de investigación en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y ha sido ponente en congresos y coloquios nacionales e internacionales. También, ha escrito literatura para distintas compilaciones y ha divulgado las humanidades y las ciencias sociales en revistas académicas estudiantiles y medios digitales. Actualmente trabaja como becario-asistente de investigación en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS, Occidente), estudia la Especialidad en Sexualidad y sus Psicopatologías (UniFreud) y es candidato a cursar el Doctorado en Antropología (COLMOR).  

 

 

El hombre que mató A Don Quijote: Piedras en el camino narrativo

Por Sergio E. Cerecedo

 

El Quijote ha sido el gran reto inadaptable y maldito del cine para más de uno; Orson Welles nunca pudo concluir su encomienda y a lo mejor, si somos muy supersticiosos, podemos decir que el presente film fue concluido gracias a que nunca fue precisamente una adaptación. Y aun así, gran parte del público adepto sabe ya de sobra lo difícil que fue para Terry Gilliam levantar este proyecto, pues durante casi 20 años tuvo que pelear con cancelaciones, recortes de presupuesto, deserción y muerte de algunos de los actores elegidos. La mayor parte de esto se conoce mediante el largometraje documental “Lost in La Mancha” de 2002, hecho con el material recogido como detrás de cámaras.

 

El proyecto revivió gracias a inversionistas españoles e italianos y se anunció un nuevo rodaje, causando tanto expectativas por un nuevo objeto de culto, como incertidumbre por un producto que se realizaría casi 20 años después de lo planeado. Y aunque la película tiene sus virtudes, está lejos de ser un punto alto de la filmografía del director, pues toda esta demora en logística sin duda afectó la realización, y esta diferencia entre tiempos de concepción y producción provocan que la cinta se sienta accidentada y falta de ritmo.

 

La trama gira alrededor de Toby, un realizador de comerciales que dirige una campaña de promocionales turísticos a grabar en la región de la Mancha; Leer más